Los Pajaros se Reunen
La Asamblea de los Pajaros - Farid Ud-Din Attar
 
 

¡Bienvenida, oh Abubilla! Tú que fuiste guía del Rey Salomón y verdadera mensajera del valle, que tuviste la buena fortuna de ir hasta los límites del Reino de Saba. Tu trinado diálogo con Salomón fue una delicia; por ser su compañera obtuviste una corona de gloria. Debes encadenar al demonio, el tentador, y habiéndolo hecho entrarás al palacio de Salomón.

¡Oh avecilla de las nieves, parecida a Moisés! Levanta tu cabeza y haz resonar tu chirimía para celebrar el verdadero conocimiento de Dios. Igual que Moisés, has visto el fuego desde lejos; verdaderamente eres un pequeño Moisés en el Monte Sinaí. Mi discurso es sin palabras, sin lenguaje, sin sonido; compréndelo entonces sin mente, sin oído.

 

 
 

¡Bienvenida, oh Cotorra! Bellamente vestida y con collar de fuego; tu collar es digno de un morador de las antípodas pero tu traje es merecedor del Cielo. ¿Pudo Abraham salvarse del fuego de Nimrod? Rompe la cabeza de Nimrod y sé como Abraham, amigo de Dios. Cuando te hayas liberado de manos de Nimrod, ponte el ropaje de la gloria y no temas al collar de fuego.
¡Bienvenida, oh Perdiz! Tú, que caminas con tanta gracia y te contentas sobrevolando los montes del conocimiento divino. Elévate con regocijo y considera los beneficios del Camino. Golpea con el martillo la puerta de la casa de Dios; y humildemente haz que se fundan las montañas de tus perversos deseos para que el camello pueda salir.

¡ Salud, oh Halcón Real! Tú de mirada penetrante, ¿por cuánto tiempo seguirás siendo tan violento y apasionado? Ata a tus patas la carta de amor eterno pero no rompas el sello hasta la eternidad. Mezcla tu espíritu con la razón y mira la eternidad del antes y el después como una. Rompe tu inmundo cadáver y establécete en la caverna de la unidad; y Mahoma se hará presente.

¡Salud, oh Codorniz! Cuando en tu espíritu oyes el "alast" del amor, tu cuerpo del deseo contesta, con disgusto, "balé". Consume tu cuerpo del deseo como el asno de Cristo, y enciéndete, como el Mesías, con el amor del Creador. Haz arder este asno y toma el pájaro del amor, para que el Espíritu de Dios pueda felizmente llegar a ti.

¡Salud, oh Ruiseñor del jardín del Amor! Pronuncia tus notas melancólicas, quejumbrosas por heridas y penas de amor. Laméntate dulcemente desde el corazón, como David. Abre tu garganta melodiosa y canta a las cosas espirituales. Muestra a los hombres con tus cantos el Camino verdadero. Haz el hierro de tu corazón tan blando como la cera, y serás como David, ferviente en el amor a Dios.

¡Salud, oh Pavo Real del jardín de las Ocho Puertas! Has sufrido a causa de la serpiente de siete cabezas por la que fuiste expulsado del Edén. Si te liberas de esta detestable serpiente, Adán te llevará con él al Paraíso.
¡Salud, oh Excelente Faisán! Tú ves aquello que está lejos; percibes la fuente del corazón inmersa en el océano de luz, al tiempo que estás metido en el pozo de la oscuridad, la prisión de la duda. Sal del pozo y eleva tu cabeza hacia el trono divino.

Salud, oh Tórtola gimiente! Saliste llena de alegría y regresaste con corazón triste a una prisión tan estrecha como la de Jonás. Oh tú que vagas de aquí para allá como un pez ¿te dejarás consumir por el rencor? Corta la cabeza de este pez para que puedas acomodar tus plumas en el ápice de la Luna.
¡Salud, oh Paloma! Entona tus notas para que yo pueda rodearte con siete bandejas de perlas. No te cabe la infidelidad, ¿acaso no es un collar de lealtad el que rodea
tu cuello? Cuando penetres el camino de la comprensión, Khizr te ofrecerá el agua de la vida.

¡Bienvenido, oh Halcón! Tú que has levantado vuelo, y luego de rebelarte contra tu amo has bajado la cabeza. Compórtate correctamente. Estás atado al cuerpo de este mundo, y por ello estás lejos del otro. Cuando te liberes de ambos mundos, presente y futuro, descansarás en las manos de Alejandro.
¡Bienvenido, oh jilguero! Ven con alegría, como el fuego, deseoso de actuar. Cuando hayas quemado todos tus lazos, la luz de Dios se manifestará cada vez más. Dado que tu corazón conoce los secretos de Dios, sigue siendo fiel. Cuando hayas llegado a la perfección, ya no existirás. Pero Dios permanecerá.