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Y
los ángeles dijeron: ¡Oh! María,
Allah te ha seleccionado y purificado. El te ha escogido
por sobre todas las mujeres. ¡Oh María!,
sé devota a tu Señor. Póstrate
y reverencia con aquellos que reverencian en adoración.
(C.3:42-43)
Allah
ofrece a la bendita María como un ejemplo para
todos aquellos que creen: María, hija de ‘Imrán,
preservó su virginidad, así le insuflamos
nuestro Espíritu Santo, y ella confirmó
la verdad de las palabras de su Señor, ella fue
una de aquellos que son devotos. (C.66:12)
Generalmente
se considera que todos los profetas han sido hombres,
sin embargo, hay algunos eruditos que reconocen a María
como un alma de altura profética. Esta conclusión
se basa en que el Sagrado Corán reporta que el
arcángel Gabriel, el Digno de Confianza, visitó
a la Virgen en varias ocasiones. Esto es prueba suficiente,
puesto que el bendito Arcángel desciende solamente
a los profetas.
El Dios Uno creó al venerable Adán del
polvo sin ninguna dificultad. Después creó
a Eva a partir de Adán. De aquí en adelante,
permitió que el resto de la humanidad viniera
a través de la unión de madre y padre.
Otra manifestación de la omnipotencia de Allah,
es que el amado Jesús fuera creado sin padre,
al nacer espontáneamente de la Virgen María.
Esta
es una señal para nosotros, Sus humildes servidores,
de que toda la intención de Allah se manifiesta
en perfecto acuerdo con Su deseo Divino. El Creador
Ilimitado no está sujeto a las limitadas leyes
de la lógica o de la naturaleza.
Humildemente
afirmamos que Alá, el Resplandeciente, es capaz
de hacer y crear tal y como lo desea, cualquier cosa
que desee. Allah creó a Adán por Su voluntad;
y así como creó sin madre a la bendita
Eva del venerable Adán, también creó
sin padre al noble Jesús de la Virgen María.
La Suprema Realidad es ilimitada y todo imperante. Actúa
según desea, con conocimiento y poder infinitos.
Cada vez que el Uno Resplandeciente desea crear, solamente
tiene que expresar el mandato “¡Sea!”
y lo que es divinamente ordenado aparece de inmediato.
Los
musulmanes son depositarios de la corona de la fe y
son llamados los fieles, dada su absoluta confianza
en la omnipotencia e Allah. Ellos creen en la especial
creación de Jesús, al igual que creen
en la de Adán, ya que Allah declara en el Sagrado
Corán que la creación sin padre de Jesús
fue como la creación de Adán. La Sagrada
Biblia declara que Jesús es el nuevo Adán,
el Hijo del Hombre.
Allah
es Todopoderoso. Él es juez, nosotros los juzgados.
El es el imperante, nosotros sobre quienes impera. Él
es el creador, nosotros las criaturas. Él es
el soberano, nosotros los humildes servidores. El es
el Señor de Majestad, libre de cualquier deficiencia.
Él es capaz de crear o destruir cualquier cosa
que desee. A Él, solamente se le puede describir
por atributos de perfección. Él está
adornado de todos los atributos de belleza. El es triunfador
en todo lo que misericordiosamente ordena. Es El quien
crea, sabe, oye y ve todo.
Allah, el Dios Uno reconocido por todos los profetas,
hizo que el universo entero se manifestara de la nada.
Hizo y modeló a Adán como un ser humano
sin precedente. Creó a Eva espontáneamente,
trajo a la existencia a toda la historia de la humanidad,
a millones de organismos vivos, ángeles en eternidad
y yinns, o seres sutiles, mundos visibles e invisibles
y dimensiones conocidas y desconocidas.
Con
un intelecto parcial como el nuestro, nos es imposible
entender Su infinita manifestación. Si la mente
es sometida a una caga más allá de su
capacidad, se detiene o se destruye bajo tal peso. Donde
el intelecto común no puede extenderse es el
dominio de la fe. Al reconocer lo inadecuado de
nuestra facultad de razonar, admitimos, afirmamos y
adoramos la omnipotencia y omnisciencia de Allah.
El
punto sublime es alcanzado cuando el creyente sacrifica
su intelecto al poder y conocimiento de Allah; cuando
éste rinde su mente a la Verdad. El Altísimo
ha dado al intelecto parcial sólo aquellas responsabilidades
que están a su alcance. Una mente guiada correctamente
cumple su máxima responsabilidad al enfrentar
la Verdad. Las personas inteligentes están en
paz en el conocimiento de que el Señor habla
a la humanidad a través de la revelación
en palabras que podemos entender claramente. El nos
enseña como reconocer los incontables signos
que nos son mostrados de Su omnipotencia y omnisciencia,
dentro de nosotros mismos y en el universo que nos rodea.
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