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Y también dice: Pero no supongáis
de suyo que los que hubieron caído por la Causa
de Allah [en Ohodo en Badr] están muertos, sino
que por el contrario están vivos y en lo de su
Señor son proveídos, jubilosos de lo que
Allah les otorga de Su Gracia. Y albrician a los que
[de entre los creyentes] aún no los acompañan
restando todavía [en el mundo]: «Que no
tendrán temor [por el martirio] ni nunca se apenarán
[en el más allá]» (3:169-170).
El grado de martirio parecería el grado de la
máxima aflicción, pero el que muere en
el martirio da un testimonio de vida, de lo que él
quiere para la vida. Cuando nosotros pronunciamos el
Nombre divino Hayy, El
Siempre Viviente, damos también un testimonio
de la superioridad de la vida sobre la muerte, y estamos
atrayendo hacia nosotros ese Atributo de Allah, el de
Viviente.
Meditemos sobre el significado de la vida, qué
bien grande representa, qué regalo extraordinario
de Allah, meditemos cómo normalmente somos inconscientes
de ese bien, porque al vivir ejercemos como una rutina,
nos acostumbramos, lo que nos hace olvidar el origen
y el significado de esa bendición.
Cuando pensamos en la vida no la confrontamos normalmente
con la muerte, y por eso se nos escapa su significado.
Comparémosla mejor en un extremo opuesto con
la nada, y en el otro extremo con la vida plena, el
estado que debemos adquirir en el más allá,
y entonces aparecerá más claro su significado
para nosotros.
Todos los que existimos vivimos por igual, pero los
grados que vamos a obtener como remuneración
en el más allá por el resultado de nuestra
vida no serán iguales para todos, serán
por el contrario muy distintos.
El que obtenga la vida del más allá como
premio estará en los grados espirituales más
elevados, el que obtenga la vida como castigo no estará
ni en la vida, ni en la muerte.
Dice el Sagrado Corán sobre éste último:
La muerte vendrá a él desde todas partes,
sin que pueda morir, y por detrás [de ello] tendrá
un castigo gravísimo (14:17). Su vida no
será plena, no se parecerá a la vida verdadera,
sino más bien a la muerte, pero no podrá
morir. Pensemos en lo que significa la vida y cómo
debemos trascender más allá de la muerte
a una vida de bien, de bienestar, de plenitud.
Roguemos
a Allah Ta’ala por el Imam Al-Husain, con él
sea la Bendición y la Paz, y por aquellos que
murieron como mártires cuando sucedió
la masacre de Karbalá. Siervos de Allah, que
las bendiciones de Al-Husain nos acompañen en
nuestra vida.
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