Para
iniciar en este sendero basta escuchar las palabras
del bendito Muhammad, luego hay que obedecer las reglas
de la Sharia, hasta que por la práctica de lo
que uno ha escuchado, uno se infunde con la condición
del Mensajero. Como representante del Profeta, el guía
espiritual primeramente le comunicará la palabra
de Allah y los dichos del Profeta, es decir, la Sharia.
La Tariqa es el proceso por el cual nuestro ser absorbe
la Sharia.
En esta etapa, Satán intentará destruirle
con sus tentaciones. Él puede corromper insidiosamente
su corazón con vicios como la ostentación
hipócrita y el orgullo de la pretendida devoción.
Si un discípulo o derviche lleva a cabo actos
de adoración empujado por tales motivos, comete
un pecado mayor que la simple negligencia en adorar,
porque el politeísmo está escondido en
la simulación hipócrita, y el orgullo
de la devoción afectada es un atributo de Satán.
Satán se consideró a sí mismo superior
a Adán, y fue expulsado de la Misericordia Divina
por expresar:
“Yo
soy más elevado que Adán. Tú lo
creaste a él de tierra,
mientras que Tú me creaste a mi de fuego.
Ante Ti, yo me prosternaré pero no ante Adán”.
Así es expulsado un discípulo desde la
Misericordia Divina y no puede hallar iluminación
si se considera a sí mismo superior a otros,
y si es arrogante en su adoración. Él
será un objeto de ridículo para la gente
y para Satán mismo, y será estigmatizado
en ambos mundos. Un discípulo habrá de
ajustarse en discurso y actitud a la máxima:
Ellos
son el trigo, y nosotros somos la paja,
Ellos son virtuosos, y nosotros somos desdeñables.
Ha
de considerarse a sí mismo como inferior a todos
los otros seres. No debiera mirar con desdén
ni siquiera a un infiel, sino decirse a sí mismo:
“Esta persona podría estar bendecida con
verdadera fe. Yo no tengo modo de saber cuál
será mi propio estado al momento de mi último
aliento. Si yo fracaso en la preservación de
mi fe, ¿Cómo podré entrar a la
presencia de la Verdad?”.
Al atestiguar el poder de Dios en toda la creación,
el derviche observa con el ojo de la verdad, viendo
y dando gracias, mirando y extrayendo conclusiones.
Ante alguien más anciano que él, debiera
mostrar respeto, pensando:
“Este noble ser es mayor que yo. Con seguridad
su adoración de la Verdad es más grande
que la mía”.
Y con aquellos más jóvenes él debiera
pensar afectuosamente:
“Ellos son más jóvenes que yo, con
seguridad sus pecados son menos que los míos”.
Aquellos que no siguen a un verdadero guía espiritual
no pueden ver sus propias faltas y defectos. El guía
espiritual, actuando como un espejo en cuanto a condición
y habla, rescata al discípulo de las emboscadas
y lo lleva a la seguridad. El guía espiritual
es como un médico. De la misma manera que los
médicos encuentran remedios y medicinas para
los padecimientos que afectan al cuerpo de una persona,
el guía espiritual sana con prescripciones espirituales
los problemas escondidos en el mundo interno de una
persona. Y a aquellos quienes desean realizarse como
sultanes con plenitud, ya sea en este mundo o en el
otro, el camino les será mostrado por el guía.
De la misma forma en que un médico semicalificado
no puede sanar una persona, y finalmente causa su destrucción,
así también el guía semicalificado
es la causa de la ruina espiritual de una persona. Debido
a su ignorancia, el tal médico puede muy bien
terminar con la vida de la persona. El falso guía,
no obstante, al guiar al discípulo en el camino
del error, arruina tanto si vida efímera como
la vida eterna. Y, no importa cuán h hábil
sea el médico, si el paciente no sigue la prescripción,
no recibirá cura alguna. Similarmente, un discípulo
que no sigue el consejo de un guía verdadero,
no deriva beneficio alguno. Si obedece al guía
y cumple sus deberes espirituales, encontrará
la salvación, y su ser total alcanzará
la verdadera felicidad.
Jamás debemos olvidar que al poner nuestra mano
en la de un guía verdadero, lo estamos haciendo
con la mano de nuestro bendito Maestro, el Más
Noble Mensajero:
Desde una mano hasta la otra,
Nos tomamos de la mano de la Verdad.
Hallarse
bajo la tutela de un guía verdadero, es estar
protegido por el bendito Mensajero. No es razonable
tomar la mano de un guía verdadero sin seguir
su consejo, pero aún así, la acción
no carece enteramente de sentido, ya que su mano es
la mano de la Verdad, y él permanece fiel a su
creencia. Como heredero del bendito Mensajero, dotado
con una gran sensibilidad para el cuidado de otros,
el guía espiritual es la esencia misma de la
terapéutica curativa. Su mirada es compasiva
para quien toma su mano, y a través de su propia
intercesión le asegura bienaventuranzas en el
Más Allá.
De acuerdo a Abu Sa’id, el Mensajero de Allah,
que Allah lo bendiga y le dé la paz, dijo:
“Algunos
miembros de mi Comunidad interceden por grandes cantidades,
algunos interceden por la tribu, algunos interceden
por sus parientes, algunos interceden por otro hombre,
hasta que todos ellos ingresan al Paraíso”.
Estos
intercesores son los guías espirituales y líderes
religiosos que alientan a la Comunidad en la ruta de
la Sharia.
Abdullah ibn Shaqiq informa:
Yo estaba con un grupo de gente en Ibliya. Un hombre
de entre ellos, dijo: He escuchado al Mensajero de Allah,
quiera Allah bendecirlo y darle la paz, decir:
“A
través de la intercesión de un hombre
de mi Comunidad, entrarán al Paraíso más
seres que la tribu entera de Tamim”.
Alguien
dijo: “¡Oh Mensajero de Allah!, ¿(Tu
quieres decir un hombre), distinto de ti?”.
Y él dijo:
“Distinto
de mí.”
Entonces cuando él se levantó, yo dije:
“¿Quién es este hombre?”
Ellos dijeron: “Este es Ibn Abi’l-Jada”.
LA
COMPASION DE YUNAYD AL-BAGHDADI
Un
rebelde fue ajusticiado debido a una serie de crímenes,
y su cuerpo fue abandonado colgando del cadalso. Al
pasar por la escena el noble guía espiritual
y Santo, Yunayd al-Baghdadi, sus ojos se detuvieron
en el hombre que había sido ejecutado. Su mirada
estaba plena de compasión. Esa noche en la ciudad
todos los amantes y devotos que estaban cercanos a la
Verdad Divina soñaron que el hombre colgado había
entrado al Paraíso. Cuando los que soñaban
le preguntaron como había alcanzado tal posición,
él replicó:
“Yo había sido ahorcado en el patíbulo
cuando el noble Yunayd al-Baghdadi pasó por el
lugar. Su mirada era llena de piedad… y yo escuché
estas palabras dirigidas a mí por el Único
Todo-Glorioso y Exaltado:
“No
se acomoda a Mi Majestad el castigar a quien Mi amigo
ha considerado con compasión. ¡Yo te perdono
y te concedo Mi Paraíso!”
Es
así como he ganado admisión aquí”.
Si
un rebelde condenado a muerte es admitido en el Paraíso
a través de la conmiseración en la mirada
de un Amigo de Allah, yo dejo librado a su juicio, ¡Oh
amante!, tomado de la mano de un Amigo, cuantas más
riquezas llegarán a usted como discípulo.
Ciertamente, la guía verdadera que es pura compasión
jamás abandonará a cualquiera que entre
en su rebaño. Aún si un discípulo
se hace desgraciado y miserable en esta vida por no
atender las palabras de su guía, se encontrará
a salvo en el Más Allá. Esto es así
porque los Amigos de Allah no abandonan aquellos que
los siguen en este mundo ni en el Siguiente.
EL
QADI BEKTASHI
Un
Qadi (magistrado) fue una vez nombrado para la ciudad
de Sivas,
y los dignatarios locales se acercaron a recibirlo para
darle la bienvenida. En el curso de una reunión
amistosa, la conversación se centró en
la cuestión de las afiliaciones a varias órdenes
Sufíes. Algunos de los presentes dijeron que
ellos eran Rufais, algunos Khalwatis, algunos Naqshis,
y otros Mevlevis.
Esta discusión dejó al Qadi riendo cínicamente,
porque no creía en el
sendero Sufi. Cuando todos habían establecido
su afiliación, el nuevo magistrado decidió
burlarse de sus anfitriones afirmando ser un Bektashi.
Quedaron todos sorprendidos sin comprender como un graduado
de una academia formal podría haberse convertido
en un Bektashi, pero la cortesía refrenó
su curiosidad.
Se estaba haciendo más bien tarde, de modo que
la sesión se interrumpió y todos se dispersaron.
El Qadi estaba sulfurado por las conversaciones de la
velada, a las que había escuchado con oculta
animosidad. Llevó a cabo sus plegarias de la
noche y se acostó a dormir. Durante la noche
tuvo un sueño aterrador. Había llegado
al día de la Resurrección y él
había sido emplazado para presentarse ante la
Corte del Todopoderoso. Convicto de muchas inconductas
de justicia, el Qadi fue condenado al Infierno. Sollozaba
y gritaba mientras los Ángeles responsables lo
arrastraban afuera. En esas circunstancias, un noble
ser de radiante aspecto entró a la Divina Corte,
prosternándose mientras decía:
“Mi Señor, esta persona es mi derviche,
un seguidor mío. Yo soy Tu Amigo, Tu Santo, Hajji
Bektash. Si Tú destinas a este Qadi al Fuego,
yo no entrará en el Paraíso. ¡Oh
bien déjame acompañarlo, o permítele
que venga conmigo al Paraíso!”
El Todo-Glorioso replicó:
“¡Tómalo!
Yo perdono a este pecador magistrado por consideración
a
ti”.
El
venerable Santo tomó entonces al espantado y
sacudido Qadi por la mano, y mientras lo conducía
de allá al Paraíso, le dijo:
“Esta es la consideración que nosotros
ofrecemos a quienquiera que meramente simule ser un
discípulo. De haber sido tú un genuino
seguidor mío, yo te hubiera capacitado para alcanzar
el Jardín de la Esencia”.
El Qadi despertó ansiando jamás volver
a dormirse de nuevo. Tuvo dificultades para concentrarse
en su plegaria temprana de la mañana.
“Yo solamente pretendí pasar por un Bektashi
y no obstante entré al Paraíso, salvado
del Fuego por la intercesión del Santo Hajji
Bektash. Si yo en la realidad me convirtiera en su discípulo,
¿quién sabe qué exaltado grado
pudiera obtener?”
Después de la plegaria matutina, buscó
al grupo que le había dado la bienvenida la noche
anterior. Les relató su experiencia, añadiendo:
“Si hay un Sheij Bektashi aquí en Sivas,
hará de inmediato mi promesa de fidelidad hacia
él”.
Leal a su palabra, tomó compromiso con el Sheij
Bektashi local y se convirtió en un miembro de
la Orden Bektashi. He relatado esta historia palabra
por palabra tal como la escuché de mi propio
maestro quien estaba presente en la ocasión.
¡Oh amante buscador de la Verdad! Los fieles servidores
de los Amigos de Allah, no son abandonados en la necesidad.
Si Qitmir fue admitido al Paraíso porque era
el perro de los Compañeros de la Cueva, ¿será
desposeído el sirviente de un Santo? ¡Dios
lo prohiba! Con seguridad no será despojado e
ingresará en el Paraíso con el ser a quien
sirvió.
Acaso no nos dijo el Más Noble Mensajero:
“Estamos
junto a aquellos que amamos.”
El
discípulo es el hijo o la hija espiritual del
guía. ¿Sería una madre o un padre
capaz de abandonar sus descendientes, sin importar que
los niños fueran buenos o malos? Los verdaderos
guías son aún más compasivos hacia
sus hijos espirituales.
A través de la sobre-indulgencia, ignorancia,
o falta de experiencia, los padres llevan a menudo a
sus niños a una posición más baja
que la que pudieran haber obtenido. Sin embargo, como
padres espirituales, los verdaderos guías están
enteramente dedicados a la elevación de sus hijos
espirituales hacia posiciones más altas, a dirigirlos
hacia la felicidad y la seguridad en este mundo y en
el Más Allá, y a asegurar su bienestar.
Ellos no abandonan ni aún a los malos hijos espirituales.
¡No dudes de ello! La aprobación del verdadero
guía es la aprobación del Noble Mensajero,
y la aprobación del Noble Mensajero es la aprobación
de Allah el Todo-Glorioso.
¿CÓMO
PODEMOS RECONOCER AL GUIA VERDADERO?
Ni
un buscador no-extático, ni un extático
que no sea un buscador, pueden convertirse en guías
espirituales. En cuanto al buscador que finalmente experimenta
el éxtasis por ser atraído hacia Dios,
es el guía perfecto. El extático que es
primero atraído hacia Dios y que entonces atraviesa
el sendero del buscador, puede también convertirse
en un guía, tal como fue ejemplificado por Ahmad
al-Badawi, santificada sea su alma secreta. Los guías
verdaderos pueden ser reconocidos por las siguientes
conductas:
>Ellos
adornan todos los corazones con el amor de Allah, el
afecto del Mensajero, y él carácter de
Amigos Intimos de Allah.
>Ellos
invitan a toda la humanidad al camino que complace a
Allah Exaltado es Él, y a seguir la conducta
ejemplar del bendito Mensajero. En sus conversaciones
ellos hablan del Más Allá y alientan el
amor de todas las criaturas.
>Ellos
resuelven los problemas de este mundo y del Más
Allá, moldean a la gente para que sea verdaderamente
humana, y los iluminan con la radiancia del Sagrado
Corán.
>Ellos
tiñen con el matiz de Muhammad, e iluminan el
sendero con la antorcha del amor.
>Ellos
brindan a la gente el sabor de la fe y llenan sus almas
con el amor de la fe y la sumisión.
>Ellos
siempre recomiendan e inculcan la verdad y la paciencia.
>Ellos
son hospitalarios y generosos.
>Ellos
siempre sonríen, son pacientes y perseverantes
al enfrentar las adversidades y las aflicciones.
>Ellos
son humildes pero directos.
>Ellos
comen frugalmente, prefiriendo dar de comer en abundancia
a otros.
>Ellos
son tolerantes y clementes de los pecados y las ofensas
contra sus propias personas.
> Sus súplicas son merecedoras de aceptación
y su aliento posee
propiedades curativas.
>
Ellos solucionan todos los problemas de sus discípulos,
y los
conectan con Allah y Su Mensajero.
>
Ellos perdonan a aquellos que los desobedecen o aún
que los
desdeñan y oran por su progreso.
>
Ellos están contentos con este mundo y celosos
por el Más Allá.
>Ellos
son misericordiosos y compasivos, generosos y amables,
porque ellos están dotados con los atributos
del Noble Mensajero. Cada uno de ellos es como una estrella
guía, que dirige a la humanidad hacia la Verdad.
Todos
los sufrimientos son alejados de aquellos que contemplan
a
tales seres. Sus corazones se transforman inmersos en
amor y serenidad.
CUALIDADES
DE UN GUIA ESPIRITUAL VERDADERO
>Él
actúa en acuerdo con las creencias de la gente
de la Sunna y de la Comunidad.
>Él
es realmente versado en el conocimiento esotérico.
>Él
tiene profunda comprensión de la ciencia de la
interpretación de las experiencias visionarias,
tanto personales como universales.
>Él
brinda guía de acuerdo a su apreciación
del grado espiritual del buscador y de su nivel de realización.
>Siendo
un sincero y consumado erudito, él aconseja a
sus discípulos y los dirige a través de
sus palabras y por medio de su bendita categoría.
>Todo
lo que él hace es por causa de Allah, y de esta
forma ‚ él es siempre considerado con la
Verdad Divina y Su creación. Él es un
ejemplo de honestidad e integridad.
>Él
es generoso y hospitalario. Él alimentaría
a otros antes que comer él mismo. Él atiende
más a los otros que así mismo.
>Él
logra serenidad mediante la limpieza de su corazón
de las ansiedades, dirigiéndolo íntegramente
hacia la Verdad. Él está libre de temores
frente a todo, excepto Allah.
>Él
está preocupado internamente y externamente con
la Verdad, sin ningún pensamiento de recompensa
en este mundo o en el Más Allá, siendo
su solo objetivo la Complacencia de Allah. Tal como
el místico Yunus Emre, santificada sea su alma
secreta, declara:
Entrégales
a ellos lo que ellos desean,
Un palacio, el Paraíso y huríes,
Todo cuanto yo necesito es a Ti, eres Tú.
Habiéndose
purificado a él mismo, está libre de extenuantes
deseos.
>El
no codicia las propiedades de sus discípulos,
ni sus riquezas, rangos o grados.
>Él
trata a sus discípulos con equidad, ya sean ellos
ricos o pobres.
>Él
elude las preocupaciones que podrían obstruir
la tranquilidad de su corazón y alma.
>Él
es amable y compasivo hacia sus discípulos, orando
por su bienestar y recta guía.
>Él
es un maestro de tolerancia, no dado a la violencia,
la cólera o la irritabilidad.
>Él
está pronto a perdonar y absolver ofensas y faltas
sin expectativa de disculpa.
>Él
cubre las faltas y las omisiones de otros, usando insinuaciones
sutiles para indicar donde necesitan mejorar los discípulos.
>Su
noble carácter le obliga a ser gentil hacia aquellos
que son bruscos, a ofrecer aceptación a quienes
rechazan, a dar a aquellos que retienen y a dar la bienvenida
a quienes se alejan.
>El
no exige servicios de un discípulo que se encuentre
ocupado, a menos que le esté poniendo a prueba.
>Su
generosidad y filantropía se incrementan día
por día.
>Él
posee total confianza y esperanza en Allah El Exaltado.
>Él
es indiferente al elogio y la acusación, a la
pobreza y la riqueza, al infortunio y a la buena suerte.
>Él
observa con diligencia las cinco plegarias diarias,
siempre receptivo a la Divina inspiración. Él
demuestra a sus discípulos en todo momento, verdadera
devoción y verdadera humanidad.
>Él
es un maestro de la constante recordación y testificación
de la Verdad. Él recuerda a Allah el Exaltado
con cada respiración y está siempre en
Su presencia.
>Él
ejemplifica la completa sumisión a la Verdad:
él adopta como referencia la Verdad en todo lo
que hace, y deposita la confianza en la Verdad para
todos sus asuntos.
>Él
acepta el destino con completa ecuanimidad.
>Él
posee dignidad sin arrogancia, e inspira respeto en
aquellos que lo rodean.
>Él
está libre de la falsa modestia, siendo un maestro
de genuina humildad.
>Él
es siempre confiable y fiel a su palabra.
>Él
es constante en su afirmación de la Verdad y
un maestro de pru dad. Él es un heredero del
Profeta, y está por lo tanto dotado con poderes
milagrosos.
Tal como el místico poeta Ummi Sinan dice:
Aquellos
que están realizados no se reúnen entre
la multitud,
Aquellos que vienen afirmando, jamás serán
indigentes.
Un hombre necesita afirmar la Verdad para ver con ojos
abiertos,
una gema necesita un joyero para saber su verdadero
valor.
Si usted coloca una jarra al costado de la fuente y
la deja allí durante cuarenta años, no
se llenará a sí misma.
Ummi
Sinan dice:
El
camino es claro, el discurso evidente.
El sendero del dervichado no se halla en el turbante
ni con la túnica.
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