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¿Qué
es la Paciencia en la Fe? Algunos miembros de antiguas
comunidades fueron sometidos al fuego y a la crucifixión
por los no creyentes que buscaban que renunciaran a
su Fe. A pesar de sufrir cien mil agonías y tormentos,
ni un solo de ellos pudo ser doblegado de su Fe y del
camino de verdad. Toda clase de torturas fueron infligidas
en aquellos Nobles Compañeros, el radiante Bilal,
el Abisino, Yasir (padre de Ammar) y Sumayya, pero ninguno
de ellos abandono a Muhammad, el amado del Todo Misericordioso,
y su encomiable religión.
Muchos
de ellos se les quitaron los ojos o fueron atados a
camellos y enviados arrastrados en varias direcciones,
pero nada indujo a estos creyentes a abandonar su fe.
Por el contrario, mostraron fuerza y fortaleza frente
a estas persecuciones, clamando: “¡Allah
es Uno; Su Mensajero es Ahmad!”, tragando el vino
de la muerte para obtener el rango de mártires.
Debido a su Fe, Zaynab, la esclava de Abu-l Hakam, tenia
sus ojos quemados por la ardiente espada de su maestro,
quien la dejo ciega en el ardiente desierto. Aún
así, ella soportó estas terribles adversidades
con paciencia, sin ninguna palabra saliera de su boca
excepto la profesión de Fe:
“No hay otro dios más que Allah, y Muhammad
es el Mensajero de Allah”.
Los ojos de Zaynab fueron mas tarde milagrosamente restaurados
po el Profeta (saws).
En
cuanto a Abu-l Hakam, quien quemó los ojos de
esta reina del Más Allá porque dijo “Allah”
y entregó su corazón a Muhammad, ciertamente
encontró en eterno tormento, sus propios ojos
fueron cegado por el fuego del Infierno, donde residirá
por siempre.
El
maldito Abu Jahl se enfureció cuando su tormento
falló en impresionar a Sumayya, cuya fe buscaba
quebrar. Un día, le dijo a ella: “¡O
dejas de una vez la religión de Muhammad o te
mato!”. Pero Sumayya respondió: “No
hay otro dios más que Allah y Muhammad es el
Mensajero de Allah”. A esto, en un ataque de furia,
la golpeo contra el suelo y pateo su estómago
e intestinos hasta que murió como una mártir.
Ahora Sumayya está junto a nuestro Maestro en
el Paraíso, mientras que el maldito infiel Abu
Jahl está hirviendo en el Fuego. Debido a su
martirio, Sumayya recibirá bendiciones hasta
el Día de la Resurrección, pero todas
las maldiciones recaerán sobre el maldito Abu
Jahl hasta el mismo Día, como hasta ahora.
En
cuanto a Yasir, el noble padre de Ammar, el entregó
su vida por causa de Allah, por el amor de Muhammad,
bajo la lanza de Abu Jahl. El se hizo a si mismo una
mortaja de su propia sangre. La historia del venerable
Bilal ha sido narrada en todo lugar.
A
través de su inalterable Fe en Dios y en los
Profetas, su paciencia en la aflicción su negativa
a rendirse a la persecución, del mismo modo,
antiguas comunidades han sido liberadas Ali mismas de
la eterna perdición. Si han desplegado tal Paciencia
y fortaleza en su fe, si bien no pertenecen a la Comunidad
de Muhammad, ¿podremos nosotros mostrar tal fe
cuando las desgracias arremetan contra nosotros?. Por
que somos la Comunidad de un glorioso Profeta, quien
fue enviado como una misericordia para todos los mundos,
es que ciertamente es necesario para nosotros el ser
una Comunidad digna de el.
Una
persona paciente es una persona de fortaleza. Su rango
ante la vista de Allah es extremadamente elevado. Los
pacientes son alabados y exaltados por Allah en el Sagrado
Corán, donde El dice:
“Allah
está con aquellos que resisten con paciencia”
(2:153) |
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