Acerca de la Disciplina Interior
 
 
Discurso 43, de Sheik Abdul Qadir al-Jilani (ks)

Bismillahir Rahmanir Rahim:
(En el Nombre de Dios Clemente Misericordioso)

Fue en la casa de huéspedes, temprano por la mañana del Domingo, el 21 de Rajab, A.H. 545, cuando el SheikH (que Allah esté bien complacido con él) dijo:

 
 

¡O joven! Si deseas el éxito [falah], debes contradecir a tu yo inferior [nafs] por el bien de la coincidencia con tu Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él). Coincide con él en la obediencia a Él y contradíselo en la desobediencia a Él. Tu yo inferior es el obstáculo que te impide el conocimiento real [ma’rifa] de las criaturas, mientras que las criaturas son el obstáculo que te impide el conocimiento real del Creador (Todopoderoso y Glorioso es Él). En tanto permanezcas atascado con este mundo, no puedes conocer realmente el más allá, y en tanto permanezcas atascado con el más allá, no puedes ver al Señor del más allá. Poseedor [malik] y posesión [mamluk] no se deben confundir, así como tampoco se deben confundir este mundo y el más allá.

Por la misma razón, Creador [Khaliq] y criaturas [khalq] no se deben confundir. El yo inferior es “dado a ordenar el mal” [anmara bi’s-su’; Corán, 12:53]; esa es su disposición natural [jubilla]. ¿Cuánto tiempo pasará, por lo tanto, cuanto tiempo pasará hasta que tomes tus órdenes de lo que dictamina e indica el corazón [qalb]? Debes luchar contra “el yo” bajo toda circunstancia. No le des un pretexto citando Sus palabras (Todopoderoso y Glorioso es Él):

Y Él lo inspira [al yo] con la conciencia de lo que es incorrecto para él y lo que es correcto para él. (91:8)

Derrítelo a través de la lucha, porque cuando se ha derretido y desvanecido se tornará dócilmente subordinado al corazón; entonces el corazón se tornará dócilmente subordinado al ser más recóndito [sirr]; luego el ser más recóndito se tornará dócilmente subordinado al Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), de modo que todos beberán de la misma fuente. Cuando se ha completado el proceso por medio del cual lo has derretido, recibirás una orden relevante para tu corazón:

Y no matéis a vuestro propio yo. Sin duda Allah es siempre Compasivo con vosotros. (4:29)

Este mensaje [khitab] del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) llega solamente después de la purificación [del yo] de las turbias confusiones y el derretimiento de su mal, y el robustecimiento del corazón a través de la remembranza del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) y la obediencia a Él. Si eso no le ha sucedido, no esperes que se lo acerque [a Él] junto con sus turbiedad y su mal. ¿Cómo se le podría conceder la cercanía al Rey, faltándole la purificación de las contaminaciones? Redúcele sus expectativas y podrá tornarse obediente a lo que requieres de él. Amonéstalo con las palabras de la exhortación usadas por el Mensajero (swas):

Cuando entras en la mañana, no hables con tu yo acerca de la noche, y cuando entres en la noche, no hables con tu yo sobre la mañana siguiente, porque no puedes saber cuál será tu nombre mañana.

Eres más comprensivo con él [tu propio yo] de lo que es otra gente, sin embargo lo has descuidado, ¿entonces por qué debería ser cualquier otro comprensivo con él y cuidarlo? La fuerza de tu expectativa y tu codicia te han inducido a descuidarlo. Debes esforzarte para reducir la expectativa y disminuir la codicia, para recordar la muerte y ser vigilantemente consciente del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), y para buscar un tratamiento de curación a través de lo que emanan las respiraciones, el aliento y las palabras de los campeones de la verdad [siddiqun] y la remembranza imperturbable de noche y de día. Debes decirle: “En tu crédito está lo que has ganado, y en tu débito lo que has merecido”. (Corán, 2:286). Nadie cooperará contigo ni te dará ninguna parte de su trabajo, y el trabajo y el esfuerzo son indispensables. Tu amigo es aquel que te refrena, mientras que tu enemigo es aquel que te tienta.

Te veo en la presencia de las criaturas, no en la presencia del Creador (Todopoderoso y Glorioso es Él), pagando lo que les corresponde al yo y a las criaturas, pero dejando de pagar lo que le corresponde al Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) y ofreciendo el agradecimiento a otros por Sus bendiciones. ¿Pero quién más que Él te ha dado todas las bendiciones que disfrutas, por qué entonces deberías ofrecerles a ellas tu agradecimiento y adoración? Si reconoces que las bendiciones que tienes vienen del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), ¿dónde esta el agradecimiento a Él? Si reconoces que Él te ha creado, ¿dónde está la adoración a Él expresada en la realización de Sus órdenes, la observancia de Sus prohibiciones y la paciente resistencia de Sus pruebas? Debes luchar con tu yo inferior hasta que esté bien guiado. Como ha dicho Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él):

A los que luchan por Nuestra causa, ciertamente los guiaremos a Nuestros senderos. (47:69)

Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) también ha dicho:


Si ayudáis a Allah, Él os ayudará a vosotros y dará firmeza a vuestros pies. (47:7)

No consientas al yo y no lo obedezcas, entonces podrás prosperar. No le sonrías, y por cada mil palabras que diga dale una sola en respuesta, hasta que se discipline y se torne dócil y poco exigente. Cuando quiere que satisfagas tus deseos carnales y proporciones placeres sensuales, debes hacer que acepte la demora y la postergación, diciéndole: “¡Tu tiempo y lugar designado es el Paraíso!” Debes entrenarlo para soportar con paciencia la amargura de la negación, hasta que llegue el dar. Si le enseñas a ser paciente, y se torna paciente, Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) estará con él, porque Él ha dicho:

Ciertamente Allah está con aquellos que son pacientes. (2:153)

No le permitas que opine, porque sólo ordenará la maldad. Si le respondes, debes contradecirlo, porque contradecirlo le proporciona beneficio. O tú que alegas desear al Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) mientras permaneces con tu propio yo, estás mintiendo cuando haces tu declaración. El yo [nafs] y la verdad [haqq] son incompatibles. Este mundo y el más allá son incompatibles. Cuando una persona permanece con su propio yo, pierde la oportunidad de permanecer con el Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él). Cuando una persona permanece con este mundo, pierde la oportunidad de permanecer con el más allá. Como dijo el Profeta (swas):

Aquel que ama su interés en este mundo perjudica su interés en el más allá, y aquel que ama su interés en el más allá perjudica su interés en este mundo.

Sé paciente, porque cuando tu paciencia sea completa, tu satisfacción será completa Tu aniquilación [fana] te llegará, de modo que todo se tornará agradable para ti. Todo se transformará en agradecimiento. El alejamiento se convertirá en acercamiento. La idolatría [shirk] se convertirá en afirmación de la Unidad [tawhid]. De esta manera, no verás que el daño o el beneficio sean causados por las criaturas. No verás opuestos [addad]; en cambio, todas las avenidas y entradas estarán unificadas, de modo que no verás más que una sola dirección. Este es un estado que no muchas criaturas pueden comprender. En verdad es característico de muy pocos individuos, sólo uno de entre todos lo millones que alguien podría contar antes de quedar sin aliento.


¡O joven! Debes hacer el máximo esfuerzo para morir justo aquí, en presencia del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él). Debes esforzarte para que tu yo inferior muera antes de la partida del espíritu [ruh] de tu cuerpo. Su muerte sucederá a través de la paciencia y la oposición, entonces pronto celebrarás el resultado de eso. Tu paciente sufrimiento cesará, pero su recompensa nunca desaparecerá. Yo he practicado la paciencia, y he visto que el resultado de la paciencia es encomiable. Morí, luego Él me volvió a la vida, luego hizo que muriera. Desaparecí de la existencia, luego Él me trajo de vuelta a la existencia sacándome de mi invisibilidad [ghaiba]. Perecí [halaktu] en Su compañía, y recibí el poder, la autorización[malaktu], en Su compañía. Luché contra mi yo inferior renunciando al ejercicio de la elección [ikhtiyar] y la voluntad [irada], hasta que eso apareció para mí, de modo que el destino [qadar] comenzó a guiarme, la gracia [minna] a ayudarme, la acción
[fi’l] a moverme, el cuidado celoso a protegerme, la voluntad [irada] a obedecerme, la preordenación [sabiqa] a promoverme, y Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él) a elevarme.

¡Ay de ti! Huyes de mí, cuando yo soy tu custodio que te mantendrá a salvo. Tu lugar debe estar aquí conmigo, de otro modo estarás condenado a perecer. O pobre pequeño ignorante, primero que nada haz tu peregrinaje [hajj] a mí, después, en segundo lugar, haz tu peregrinaje a la Casa [al-bait]. Yo soy la puerta de la Ka’ba. Serás capaz de ver cuando el polvo se haya aclarado. Quedaos sentados, señores, y refugiaos conmigo, porque a mí se me ha dado la fuerza que viene de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él). La gente [del Señor] os ordenará que hagáis lo que Él os ha ordenado hacer, y os prohibirán hacer lo que Él os ha prohibido hacer. A ellos se les ha confiado vuestra orientación, de modo que cumplirán con la confianza con respecto a eso.

Debéis trabajar en el ámbito de la Sabiduría [darla al-hikma] hasta que alcancéis el ámbito del Poder [dar al-qudra]. Este mundo es [el ámbito de] la Sabiduría, mientras que el más allá es [el ámbito de] el Poder. La Sabiduría necesita herramientas e instrumentos y medios, mientras que el Poder no tiene una necesidad semejante. El Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) sólo lo ha hecho así para poder distinguir el ámbito del Poder del ámbito de la Sabiduría.

En el más allá hay causalidad inmediata [takwin bi-la sabab], a través de la cual se hará hablar y testificar a vuestros miembros y órganos en vuestra contra respecto de los pecados que habéis cometido en desobediencia al Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él). En el Día de la Resurrección [yawm al-qiyama] se levantarán los velos y se revelarán los secretos, ya sea que lo deseéis o no. Ninguna criatura entrará en el Fuego [del Infierno] excepto con un corazón aturdido por el impacto de la evidencia en su contra.
Debéis leer todos vuestros registros con las lenguas de vuestra reflexión sobre ellos, luego arrepentios de las malas acciones y dad las gracias por las buenas acciones. Reunid los registros de los pecados y borrad sus líneas con el arrepentimiento.

¡O joven! Te has arrepentido ante mi mano y te has convertido en mi compañero. Si no tomas instrucción de lo que tengo que decirte, ¿qué benéfico sacarás de esto? Estás interesado en la forma exterior, pero no en el contenido interior. Si alguien desea ser mi compañero, debe aceptar lo que tengo que decirle y debe ponerlo en práctica. Debe girar como giro yo. De otro modo no debería tratar de acompañarme, porque perderá más de lo que gane. Soy una gran mesa de comida y nadie come nada de mí; una puerta abierta por la que nadie entra. ¿Qué haré con vosotros? ¿Cuánto puedo deciros cuando no escucháis? Yo os quiero por vuestro propio bien, no por el mío propio. Ni os temo ni espero nada de vosotros. No hago ninguna distinción entre la ruina y la prosperidad, entre el sobreviviente y el muerto, entre el rico y el pobre, entre el rey y el esclavo [mamluk]. El asunto no está en vuestras manos.

Cuando expulsé de mi corazón el amor por este mundo, eso se hizo genuino para mí. ¿Cómo puede ser genuina vuestra afirmación de la Unidad [tawhid], cuando vuestro corazón contiene el amor por este mundo? Seguramente habéis oído el dicho del Profeta (swas):

El amor por este mundo es la parte principal de todo error.

En tanto seas un novicio [mubtadi], un seguidor [muqtadi], un buscador [talib], un viajero [salik], el amor por este mundo será la parte principal de todo error en lo que a ti concierne. Cuando tu corazón llegue al final de su viaje y alcance la cercanía del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), Él causará que ames tu propia cuota asignada de este mundo y que sientas disgusto por la porción de otro. Él hará que te sea atractiva tu propia asignación, de modo que la usarás al máximo, en cumplimiento de Su presciencia concerniente a ti. Así, estarás satisfecho con ella y no prestarás atención a otras. Tu corazón residirá en Su presencia, incluso mientras se mueve por este mundo, exactamente como se mueve la gente del Paraíso por el Jardín. Todo lo que se te aparezca proveniente del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), te será muy querido, porque desearás a través de Su deseo [irada], elegirás a través de Su elección [ikhtiyar], te moverás con Su destino,
separarás tu corazón de todo lo que está aparte de Él, y separarás a este mundo y al más allá de ti.

El hipócrita pretencioso que tiene tan buena opinión de sus propias acciones, puede que prolongue su ayuno diurno y su vigilia nocturna, y puede que coma y se vista toscamente, pero está en la oscuridad interiormente [batinan] y exteriormente [zahiran]. En lo que a su corazón concierne, no se mueve adelante, ni por un solo paso, hacia su Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él), por lo que es uno de aquellos que están “abrumados, fatigados” (88:3). Su programa oculto es claramente evidente para los campeones de la verdad [siddiqun], los santos [awliya’] y los rectos [salihun] que han alcanzado al Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él). Hoy es bien conocido para la elite [khawass] entre las criaturas, y mañana toda la gente común también lo conocerá bien. Cuando la elite lo ve, lo detestan con sus corazones, pero lo aíslan con el velo de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él).

No trates de igualar a la gente [del Señor] con tu hipocresía [nifaq], porque no eres apto. No hay nada que decir hasta que no cortes el lazo de la cintura [zunnar; que usan los no Musulmanes], renueves tu Islam, te arrepientas verdaderamente con tu corazón, y abandones la casa de tus deseos naturales [tab’], tus pasiones [hawa], tu existencia [wujud], y tus esfuerzos por atraer el beneficio hacia ti y repeler al perjuicio de ti. No hay nada que decir hasta que no te vayas de ti mismo, dejando a tu yo inferior, tus pasiones y tus deseos naturales en la puerta, dejando a tu corazón en el vestíbulo, y dejando a tu ser más recóndito en el armario con el Rey.

Apresúrate a emprender el trabajo del cimiento; luego, cuando lo tengas firmemente establecido, apresúrate a emprender el trabajo del edificio. El cemento para el cimiento es el conocimiento profundo de la religión ¾ el conocimiento del corazón, no el conocimiento de la lengua. El conocimiento del corazón te acercará al Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), mientras que el conocimiento de la lengua te acercará a las criaturas y sus reyes. El conocimiento del corazón te pondrá al frente de la asamblea [majlis] del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él). Te moverá a un lugar destacado, te promoverá, y acercará tus pasos a tu Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él).

¡Ay de ti! Estás desperdiciando tu tiempo en la persecución del conocimiento [‘ilm] y no lo pones en práctica, por lo que estás en un estado de ignorancia dentro de locura. Estás sirviendo a los enemigos del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él) y los estás adorando con idolatría. Él está más allá de necesitarte a ti y a aquellos a quienes idolatras. Él no aceptará ningún socio [sharik] de parte tuya. ¿No te das cuenta que eres el esclavo de cualquiera que sujete tus riendas?


Si deseas el éxito [falah], debes dejar las riendas de tu corazón en la mano del Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), poner realmente toda tu confianza en Él, servirlo exterior e interiormente, y no albergar recelo alguno hacia Él, porque Él está más allá de la sospecha. Él es Más Consciente [a’raf] que tú de lo que es mejor para ti, porque Él sabe y tú no sabes. En Su presencia debes observar silencio, y practicar la discreción, mantener tu ojos bajos, tu cabeza inclinada y tu lengua quieta, hasta que recibas de Él el permiso para hablar. Entonces hablarás debido a Él, no debido a ti, de modo que tu palabra será un remedio para las enfermedades del corazón, una sanación para el ser más recóndito y una luz para el intelecto [‘uqul].

O Allah, ilumina nuestro corazón y guíalo hacia Ti. Purifica nuestro ser más recóndito y acércalo a Ti, y:

¡Danos lo bueno en este mundo, y lo bueno en el más allá, y protégenos del tormento del fuego! (2:201)