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¡O
joven! Si deseas el éxito [falah], debes contradecir
a tu yo inferior [nafs] por el bien de la coincidencia
con tu Señor (Todopoderoso y Glorioso es Él).
Coincide con él en la obediencia a Él
y contradíselo en la desobediencia a Él.
Tu yo inferior es el obstáculo que te impide
el conocimiento real [ma’rifa] de las criaturas,
mientras que las criaturas son el obstáculo que
te impide el conocimiento real del Creador (Todopoderoso
y Glorioso es Él). En tanto permanezcas atascado
con este mundo, no puedes conocer realmente el más
allá, y en tanto permanezcas atascado con el
más allá, no puedes ver al Señor
del más allá. Poseedor [malik] y posesión
[mamluk] no se deben confundir, así como tampoco
se deben confundir este mundo y el más allá.
Por
la misma razón, Creador [Khaliq] y criaturas
[khalq] no se deben confundir. El yo inferior es “dado
a ordenar el mal” [anmara bi’s-su’;
Corán, 12:53]; esa es su disposición natural
[jubilla]. ¿Cuánto tiempo pasará,
por lo tanto, cuanto tiempo pasará hasta que
tomes tus órdenes de lo que dictamina e indica
el corazón [qalb]? Debes luchar contra “el
yo” bajo toda circunstancia. No le des un pretexto
citando Sus palabras (Todopoderoso y Glorioso es Él):
Y
Él lo inspira [al yo] con la conciencia de lo
que es incorrecto para él y lo que es correcto
para él. (91:8)
Derrítelo
a través de la lucha, porque cuando se ha derretido
y desvanecido se tornará dócilmente subordinado
al corazón; entonces el corazón se tornará
dócilmente subordinado al ser más recóndito
[sirr]; luego el ser más recóndito se
tornará dócilmente subordinado al Señor
de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él),
de modo que todos beberán de la misma fuente.
Cuando se ha completado el proceso por medio del cual
lo has derretido, recibirás una orden relevante
para tu corazón:
Y
no matéis a vuestro propio yo. Sin duda Allah
es siempre Compasivo con vosotros. (4:29)
Este
mensaje [khitab] del Señor de la Verdad (Todopoderoso
y Glorioso es Él) llega solamente después
de la purificación [del yo] de las turbias confusiones
y el derretimiento de su mal, y el robustecimiento del
corazón a través de la remembranza del
Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es
Él) y la obediencia a Él. Si eso no le
ha sucedido, no esperes que se lo acerque [a Él]
junto con sus turbiedad y su mal. ¿Cómo
se le podría conceder la cercanía al Rey,
faltándole la purificación de las contaminaciones?
Redúcele sus expectativas y podrá tornarse
obediente a lo que requieres de él. Amonéstalo
con las palabras de la exhortación usadas por
el Mensajero (swas):
Cuando
entras en la mañana, no hables con tu yo acerca
de la noche, y cuando entres en la noche, no hables
con tu yo sobre la mañana siguiente, porque no
puedes saber cuál será tu nombre mañana.
Eres
más comprensivo con él [tu propio yo]
de lo que es otra gente, sin embargo lo has descuidado,
¿entonces por qué debería ser cualquier
otro comprensivo con él y cuidarlo? La fuerza
de tu expectativa y tu codicia te han inducido a descuidarlo.
Debes esforzarte para reducir la expectativa y disminuir
la codicia, para recordar la muerte y ser vigilantemente
consciente del Señor de la Verdad (Todopoderoso
y Glorioso es Él), y para buscar un tratamiento
de curación a través de lo que emanan
las respiraciones, el aliento y las palabras de los
campeones de la verdad [siddiqun] y la remembranza imperturbable
de noche y de día. Debes decirle: “En tu
crédito está lo que has ganado, y en tu
débito lo que has merecido”. (Corán,
2:286). Nadie cooperará contigo ni te dará
ninguna parte de su trabajo, y el trabajo y el esfuerzo
son indispensables. Tu amigo es aquel que te refrena,
mientras que tu enemigo es aquel que te tienta.
Te
veo en la presencia de las criaturas, no en la presencia
del Creador (Todopoderoso y Glorioso es Él),
pagando lo que les corresponde al yo y a las criaturas,
pero dejando de pagar lo que le corresponde al Señor
de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él)
y ofreciendo el agradecimiento a otros por Sus bendiciones.
¿Pero quién más que Él te
ha dado todas las bendiciones que disfrutas, por qué
entonces deberías ofrecerles a ellas tu agradecimiento
y adoración? Si reconoces que las bendiciones
que tienes vienen del Señor de la Verdad (Todopoderoso
y Glorioso es Él), ¿dónde esta
el agradecimiento a Él? Si reconoces que Él
te ha creado, ¿dónde está la adoración
a Él expresada en la realización de Sus
órdenes, la observancia de Sus prohibiciones
y la paciente resistencia de Sus pruebas? Debes luchar
con tu yo inferior hasta que esté bien guiado.
Como ha dicho Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él):
A
los que luchan por Nuestra causa, ciertamente los guiaremos
a Nuestros senderos. (47:69)
Allah
(Todopoderoso y Glorioso es Él) también
ha dicho:
Si ayudáis a Allah, Él os ayudará
a vosotros y dará firmeza a vuestros pies. (47:7)
No
consientas al yo y no lo obedezcas, entonces podrás
prosperar. No le sonrías, y por cada mil palabras
que diga dale una sola en respuesta, hasta que se discipline
y se torne dócil y poco exigente. Cuando quiere
que satisfagas tus deseos carnales y proporciones placeres
sensuales, debes hacer que acepte la demora y la postergación,
diciéndole: “¡Tu tiempo y lugar designado
es el Paraíso!” Debes entrenarlo para soportar
con paciencia la amargura de la negación, hasta
que llegue el dar. Si le enseñas a ser paciente,
y se torna paciente, Allah (Todopoderoso y Glorioso
es Él) estará con él, porque Él
ha dicho:
Ciertamente
Allah está con aquellos que son pacientes. (2:153)
No
le permitas que opine, porque sólo ordenará
la maldad. Si le respondes, debes contradecirlo, porque
contradecirlo le proporciona beneficio. O tú
que alegas desear al Señor de la Verdad (Todopoderoso
y Glorioso es Él) mientras permaneces con tu
propio yo, estás mintiendo cuando haces tu declaración.
El yo [nafs] y la verdad [haqq] son incompatibles. Este
mundo y el más allá son incompatibles.
Cuando una persona permanece con su propio yo, pierde
la oportunidad de permanecer con el Señor de
la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él). Cuando
una persona permanece con este mundo, pierde la oportunidad
de permanecer con el más allá. Como dijo
el Profeta (swas):
Aquel
que ama su interés en este mundo perjudica su
interés en el más allá, y aquel
que ama su interés en el más allá
perjudica su interés en este mundo.
Sé
paciente, porque cuando tu paciencia sea completa, tu
satisfacción será completa Tu aniquilación
[fana] te llegará, de modo que todo se tornará
agradable para ti. Todo se transformará en agradecimiento.
El alejamiento se convertirá en acercamiento.
La idolatría [shirk] se convertirá en
afirmación de la Unidad [tawhid]. De esta manera,
no verás que el daño o el beneficio sean
causados por las criaturas. No verás opuestos
[addad]; en cambio, todas las avenidas y entradas estarán
unificadas, de modo que no verás más que
una sola dirección. Este es un estado que no
muchas criaturas pueden comprender. En verdad es característico
de muy pocos individuos, sólo uno de entre todos
lo millones que alguien podría contar antes de
quedar sin aliento.
¡O joven! Debes hacer el máximo esfuerzo
para morir justo aquí, en presencia del Señor
de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él).
Debes esforzarte para que tu yo inferior muera antes
de la partida del espíritu [ruh] de tu cuerpo.
Su muerte sucederá a través de la paciencia
y la oposición, entonces pronto celebrarás
el resultado de eso. Tu paciente sufrimiento cesará,
pero su recompensa nunca desaparecerá. Yo he
practicado la paciencia, y he visto que el resultado
de la paciencia es encomiable. Morí, luego Él
me volvió a la vida, luego hizo que muriera.
Desaparecí de la existencia, luego Él
me trajo de vuelta a la existencia sacándome
de mi invisibilidad [ghaiba]. Perecí [halaktu]
en Su compañía, y recibí el poder,
la autorización[malaktu], en Su compañía.
Luché contra mi yo inferior renunciando al ejercicio
de la elección [ikhtiyar] y la voluntad [irada],
hasta que eso apareció para mí, de modo
que el destino [qadar] comenzó a guiarme, la
gracia [minna] a ayudarme, la acción
[fi’l] a moverme, el cuidado celoso a protegerme,
la voluntad [irada] a obedecerme, la preordenación
[sabiqa] a promoverme, y Allah (Todopoderoso y Glorioso
es Él) a elevarme.
¡Ay
de ti! Huyes de mí, cuando yo soy tu custodio
que te mantendrá a salvo. Tu lugar debe estar
aquí conmigo, de otro modo estarás condenado
a perecer. O pobre pequeño ignorante, primero
que nada haz tu peregrinaje [hajj] a mí, después,
en segundo lugar, haz tu peregrinaje a la Casa [al-bait].
Yo soy la puerta de la Ka’ba. Serás capaz
de ver cuando el polvo se haya aclarado. Quedaos sentados,
señores, y refugiaos conmigo, porque a mí
se me ha dado la fuerza que viene de Allah (Todopoderoso
y Glorioso es Él). La gente [del Señor]
os ordenará que hagáis lo que Él
os ha ordenado hacer, y os prohibirán hacer lo
que Él os ha prohibido hacer. A ellos se les
ha confiado vuestra orientación, de modo que
cumplirán con la confianza con respecto a eso.
Debéis
trabajar en el ámbito de la Sabiduría
[darla al-hikma] hasta que alcancéis el ámbito
del Poder [dar al-qudra]. Este mundo es [el ámbito
de] la Sabiduría, mientras que el más
allá es [el ámbito de] el Poder. La Sabiduría
necesita herramientas e instrumentos y medios, mientras
que el Poder no tiene una necesidad semejante. El Señor
de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él)
sólo lo ha hecho así para poder distinguir
el ámbito del Poder del ámbito de la Sabiduría.
En
el más allá hay causalidad inmediata [takwin
bi-la sabab], a través de la cual se hará
hablar y testificar a vuestros miembros y órganos
en vuestra contra respecto de los pecados que habéis
cometido en desobediencia al Señor de la Verdad
(Todopoderoso y Glorioso es Él). En el Día
de la Resurrección [yawm al-qiyama] se levantarán
los velos y se revelarán los secretos, ya sea
que lo deseéis o no. Ninguna criatura entrará
en el Fuego [del Infierno] excepto con un corazón
aturdido por el impacto de la evidencia en su contra.
Debéis leer todos vuestros registros con las
lenguas de vuestra reflexión sobre ellos, luego
arrepentios de las malas acciones y dad las gracias
por las buenas acciones. Reunid los registros de los
pecados y borrad sus líneas con el arrepentimiento.
¡O
joven! Te has arrepentido ante mi mano y te has convertido
en mi compañero. Si no tomas instrucción
de lo que tengo que decirte, ¿qué benéfico
sacarás de esto? Estás interesado en la
forma exterior, pero no en el contenido interior. Si
alguien desea ser mi compañero, debe aceptar
lo que tengo que decirle y debe ponerlo en práctica.
Debe girar como giro yo. De otro modo no debería
tratar de acompañarme, porque perderá
más de lo que gane. Soy una gran mesa de comida
y nadie come nada de mí; una puerta abierta por
la que nadie entra. ¿Qué haré con
vosotros? ¿Cuánto puedo deciros cuando
no escucháis? Yo os quiero por vuestro propio
bien, no por el mío propio. Ni os temo ni espero
nada de vosotros. No hago ninguna distinción
entre la ruina y la prosperidad, entre el sobreviviente
y el muerto, entre el rico y el pobre, entre el rey
y el esclavo [mamluk]. El asunto no está en vuestras
manos.
Cuando
expulsé de mi corazón el amor por este
mundo, eso se hizo genuino para mí. ¿Cómo
puede ser genuina vuestra afirmación de la Unidad
[tawhid], cuando vuestro corazón contiene el
amor por este mundo? Seguramente habéis oído
el dicho del Profeta (swas):
El
amor por este mundo es la parte principal de todo error.
En
tanto seas un novicio [mubtadi], un seguidor [muqtadi],
un buscador [talib], un viajero [salik], el amor por
este mundo será la parte principal de todo error
en lo que a ti concierne. Cuando tu corazón llegue
al final de su viaje y alcance la cercanía del
Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es
Él), Él causará que ames tu propia
cuota asignada de este mundo y que sientas disgusto
por la porción de otro. Él hará
que te sea atractiva tu propia asignación, de
modo que la usarás al máximo, en cumplimiento
de Su presciencia concerniente a ti. Así, estarás
satisfecho con ella y no prestarás atención
a otras. Tu corazón residirá en Su presencia,
incluso mientras se mueve por este mundo, exactamente
como se mueve la gente del Paraíso por el Jardín.
Todo lo que se te aparezca proveniente del Señor
de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él),
te será muy querido, porque desearás a
través de Su deseo [irada], elegirás a
través de Su elección [ikhtiyar], te moverás
con Su destino,
separarás tu corazón de todo lo que está
aparte de Él, y separarás a este mundo
y al más allá de ti.
El
hipócrita pretencioso que tiene tan buena opinión
de sus propias acciones, puede que prolongue su ayuno
diurno y su vigilia nocturna, y puede que coma y se
vista toscamente, pero está en la oscuridad interiormente
[batinan] y exteriormente [zahiran]. En lo que a su
corazón concierne, no se mueve adelante, ni por
un solo paso, hacia su Señor (Todopoderoso y
Glorioso es Él), por lo que es uno de aquellos
que están “abrumados, fatigados”
(88:3). Su programa oculto es claramente evidente para
los campeones de la verdad [siddiqun], los santos [awliya’]
y los rectos [salihun] que han alcanzado al Señor
de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él).
Hoy es bien conocido para la elite [khawass] entre las
criaturas, y mañana toda la gente común
también lo conocerá bien. Cuando la elite
lo ve, lo detestan con sus corazones, pero lo aíslan
con el velo de Allah (Todopoderoso y Glorioso es Él).
No
trates de igualar a la gente [del Señor] con
tu hipocresía [nifaq], porque no eres apto. No
hay nada que decir hasta que no cortes el lazo de la
cintura [zunnar; que usan los no Musulmanes], renueves
tu Islam, te arrepientas verdaderamente con tu corazón,
y abandones la casa de tus deseos naturales [tab’],
tus pasiones [hawa], tu existencia [wujud], y tus esfuerzos
por atraer el beneficio hacia ti y repeler al perjuicio
de ti. No hay nada que decir hasta que no te vayas de
ti mismo, dejando a tu yo inferior, tus pasiones y tus
deseos naturales en la puerta, dejando a tu corazón
en el vestíbulo, y dejando a tu ser más
recóndito en el armario con el Rey.
Apresúrate
a emprender el trabajo del cimiento; luego, cuando lo
tengas firmemente establecido, apresúrate a emprender
el trabajo del edificio. El cemento para el cimiento
es el conocimiento profundo de la religión ¾
el conocimiento del corazón, no el conocimiento
de la lengua. El conocimiento del corazón te
acercará al Señor de la Verdad (Todopoderoso
y Glorioso es Él), mientras que el conocimiento
de la lengua te acercará a las criaturas y sus
reyes. El conocimiento del corazón te pondrá
al frente de la asamblea [majlis] del Señor de
la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él). Te
moverá a un lugar destacado, te promoverá,
y acercará tus pasos a tu Señor (Todopoderoso
y Glorioso es Él).
¡Ay
de ti! Estás desperdiciando tu tiempo en la persecución
del conocimiento [‘ilm] y no lo pones en práctica,
por lo que estás en un estado de ignorancia dentro
de locura. Estás sirviendo a los enemigos del
Señor de la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es
Él) y los estás adorando con idolatría.
Él está más allá de necesitarte
a ti y a aquellos a quienes idolatras. Él no
aceptará ningún socio [sharik] de parte
tuya. ¿No te das cuenta que eres el esclavo de
cualquiera que sujete tus riendas?
Si deseas el éxito [falah], debes dejar las riendas
de tu corazón en la mano del Señor de
la Verdad (Todopoderoso y Glorioso es Él), poner
realmente toda tu confianza en Él, servirlo exterior
e interiormente, y no albergar recelo alguno hacia Él,
porque Él está más allá
de la sospecha. Él es Más Consciente [a’raf]
que tú de lo que es mejor para ti, porque Él
sabe y tú no sabes. En Su presencia debes observar
silencio, y practicar la discreción, mantener
tu ojos bajos, tu cabeza inclinada y tu lengua quieta,
hasta que recibas de Él el permiso para hablar.
Entonces hablarás debido a Él, no debido
a ti, de modo que tu palabra será un remedio
para las enfermedades del corazón, una sanación
para el ser más recóndito y una luz para
el intelecto [‘uqul].
O
Allah, ilumina nuestro corazón y guíalo
hacia Ti. Purifica nuestro ser más recóndito
y acércalo a Ti, y:
¡Danos
lo bueno en este mundo, y lo bueno en el más
allá, y protégenos del tormento del fuego!
(2:201)
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