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"Cuídense,
no sean de los inconscientes. Recuerden a Allah con
su propio ser, día y noche, en voz alta y en
silencio, con reverencia y temor."
"
El deseo de los corazones de los fervorosos solo pueden
satisfacerse con la evocación de Allah, pues
los corazones se llenan solo recordando a Allah."
"Yo
(Allah) disminuyo el sustento de aquellos que Me olvidan.
En el Día del juicio los resucitaré ciegos."
“¡Sean devotos! Pues por cierto que la adoración
protege al hombre de todo daño y de ser llevado
a la infidelidad. El recordar a Allah es la devoción
más grande."
"Aquellos
que se prosternan avanzada la noche, temiendo el castigo
en
el Mas Allá, esperando la compasión de
su Señor, que están de pie en oración
en obediencia y en servicio a Allah, recibirán
la misericordia y la beneficencia de Allah."
De
palabras de Su Amado Profeta (sas) en que Allah se dirige
a nosotros:
"Oh
hijo de Adán, puedes olvidarte de todo excepto
de Mí, alábame y recuérdame para
que Yo olvide a otros y te recuerde a ti."
"Oh
hijo de Adán, declara tu evocación de
Mí para que Yo te recuerde con Mi aprecio. Recuérdame
en tu corazón para que Yo te recuerde mostrándome
a ti. Recuérdame rebajándote y humillándote
para que Yo te recuerde elevándote sobre los
otros."
"Oh hijo de Adán, si tu Me recuerdas me
estás agradeciendo. Si tu Me olvidas me estás
maldiciendo."
"Oh hijo de Adán, recibes regalos en abundancia
si Me recuerdas. Recibirás alegría y consuelo
de Mí."
"Oh hijo de Adán, aquel que Me desea, Me
busca; aquel que Me busca, me encuentra; aquel que Me
encuentra, me sirve. Solo aquel que Me sirve verdaderamente,
Me recuerda y me alaba. Entonces Yo también lo
recuerdo y me vuelvo su Amado."
El
Profeta (sas) dice:
"Cuando
se reúne una congregación, alabando y
evocando a Allah, vienen ángeles y se unen a
ellos. Allah los alaba y los recuerda a través
de los espíritus de estos ángeles, y encuentran
paz, amor y compasión en sus corazones. Continúen
recordando a Allah y leyendo Su Corán, pues esto
les traerá la luz de sabiduría en este
mundo y la asistencia de la Divina belleza en los cielos."
"Aquel
que se complace en recordar a Allah, Allah está
complacido con él. Aquel que dice la ilâha
illa-Llâh los velos (ocultando lo divino en su
corazón) son levantados."
"El
demonio se escapa del corazón de aquel que recuerda
a Allah y entra en el corazón de aquel que olvida
a Allah."
"No
hay caridad más generosa que el evocar a Allah."
"Aquel
que realiza su oración de la mañana en
congregación, recuerda a Allah hasta la salida
del sol y hace dos ciclos de oración, recibe
la recompensa de un Peregrinaje."
"¡Que
alegría tan grande le da a aquel que se sienta
alabando a Allah luego de la oración de la tarde!"
"Así
como los muros de un castillo protegen del enemigo,
El recuerdo de Allah lo protege del Shaytán."
Aquellos
que saben dicen:
"El
camino al divino conocimiento es evocar a Allah. Es
la recta fortaleza que lo lleva a estar cerca de Allah.
Es signo de fe y de tener conciencia en la devoción;
la llave de la puerta a la sabiduría. Cuando
repiten internamente la frase lâ ilaha illa-Llâh,
se ilumina su corazón, trae paz a su alma. Ilumina
su mente y la hace brillar. Es lo que mantiene con vida
su corazón. Es el medio para encontrar al Amado."
"Si despiertas y recuerdas a Allah en medio de
la noche, es un signo de que eres amado por Aquel que
tu has evocado."
"Cuando
ves a alguien de buen carácter, de modales gentiles,
cuyo corazón está en paz, cuyos ojos están
brillantes, pues es que lo ha recibido por estar en
continua evocación."
Estar
en continua evocación da dirección al
espíritu, cura toda enfermedad y despierta el
alma. Limpia el corazón de todo lo demás
que no sea Allah y aumenta Su amor en él. Al
descender este recuerdo de la lengua hacia el corazón
y penetrar desde el corazón al alma, uno se eleva
cada vez mas cerca al creador. Al estar continuamente
repitiendo la frase lâ ilaha illa-Llâh,
el corazón se une a la lengua, la mente es limpiada
de toda imaginación, la corrosión del
corazón es quemada, la oscuridad se vuelve día,
y la llama de la mente es puesta junto al sol de la
divina luz.
Al
principio es como un haz de luz, como un relámpago.
Eso es jadhbah, el éxtasis momentáneo.
Luego la luz se queda por mas tiempo, pero nuevamente
se va; si uno continúa finalmente la luz es permanente.
Se está entonces en tal gozo y sabiduría
interior, que uno está inmerso en ello, olvidando
todo lo demás. Uno escucha desde todos los miembros
de uno el canto de la alabanza a Allah. El cuerpo tiembla
y se mece como un sauce con el viento, como si un ave
revoloteara dentro del pecho. Uno está ya para
siempre despierto de la inconsciencia y es guiado a
La Presencia. Esa es la felicidad eterna.
Los
que saben dicen que hay tres niveles en la remembranza
de Allah:
•
Recordar verbalmente.
• La remembranza desciende desde la lengua al
corazón.
• La remembranza penetra en el alma, el recuerdo
silencioso, la esencia de la evocación se esparce
a todo el ser. La manifestación física
de esto es un violento temblor del cuerpo, las palabras
ALLAH y HU salen en una exclamación sin control,
finalmente se cae inconsciente.
Aquel que desea obtener el conocimiento divino, debe
prolongar su remembranza hasta que la declaración
verbal llegue al corazón, luego penetre dentro
del secreto y la esencia. Si uno continuamente mantiene
el recuerdo de Allah en el corazón día
y noche, el alma humana, fortalecida, vence al alma
animal en uno. Entonces uno conoce y llega a la perfección.
Ay de aquel que comienza este camino y luego cambia
su rumbo, pues su dolor será tan intenso como
hubiese sido su alegría si hubiera continuado.
Si uno hubiere caminado mil años en este camino
y le volviese la espalda por un momento, la pérdida
sería mas grande que la ganancia.
Los que saben dicen que el estar en continuo recuerdo
es la llave al mundo de los malâika, al mundo
de las almas. Es el medio que nos lleva a estar cerca
del Creador. Lo oculto se hace visible, lo desconocido
se vuelve conocido, el júbilo recibido hace que
la alegría más grande de este mundo parezca
una pena. Uno está sumergido en amor divino.
Los que saben dicen que hay diez condiciones de preparación
para la remembranza de Allah.
• Tomar una ablución total, luego una ablución
ritual.
• Realizar dos ciclos de oración.
• Estar en un lugar extremadamente limpio.
• Borrar toda preocupación del mundo de
nuestro corazón
• Sentarse en una piel de cordero, en dirección
a la qibla, sentado sobre las rodillas o con las piernas
cruzadas.
• Entrecerrar los ojos para llevar la atención
al corazón.
• Mantener la imagen del sheik de uno en la mente.
• Estar en un estado de mucha conciencia, estar
atento.
• Haber comido una cantidad moderada de comida
y una buena cantidad de mantequilla, y no estar hambriento
ni repleto.
• Expulsar todo pensamiento y sensación
de placer físico.
Al final de la remembranza uno debiera quedarse por
un momento en silencio, relajado y en paz.
Si durante el ritual se siente confusión, que
el sentimiento de placer y excitación es una
reminiscencia de los placeres del mundo, es una indicación
de que uno está bajo la influencia de la carne
y la lascivia. Si esta persona repite internamente la
ma’buda illa-Llâh mientras verbalmente está
repitiendo lâ ilaha illa-Llâh, se espera
que sus sensaciones del mundo se debiliten y su lascivia
se extinga y así sus placeres espirituales tengan
identidad propia.
Aún cuando se logre un estado espiritual durante
el ritual, uno debe interponer repitiendo internamente
la ma’buda illa-Llâh mientras uno repite
en voz alta lâ ilaha illa-Llâh, dirigiendo
las palabras illa-Llâh hacia el corazón,
para que el corazón se despierte y los ojos del
corazón se abran. Luego entonces, es de esperar,
uno verá muchos secretos y el corazón
se llenará con conocimiento divino.
Dieciséis teólogos se acercaron a Junayd
al-Baghdadi (q.s.) para pedirle que les enseñara
aquello que no sabían. Él los puso a cada
uno en una pieza y les pidió que en forma continua
recordaran a Allah.
Después de una semana los reunió a todos
y les preguntó: "¿Qué han
encontrado en su corazón?" Todos contestaron
que habían encontrado el amor por este mundo
en sus corazones. Les pidió que continuaran el
recuerdo de Allah en reclusión por otra semana.
Cuando los reunió después de la segunda
semana, le dijeron que habían encontrado el amor
y el deseo por el Yanna en sus corazones. Les dijo que
volvieran a recluirse para desprender de sus corazones
ese amor también.
Al final de la tercera semana, al preguntarles que habían
encontrado ahora en sus corazones, contestaron: "El
amor a mi mismo". Les pidió que abandonaran
también ese pensamiento de su propia existencia
y continuaran por otra semana.
Al final de la cuarta semana dijeron que ya nada tenían
en su corazón mas que el amor de Allah. Hadrat
Junayd dijo: "Ahora tienen todo. Continúen
recordando a Allah y podrán mantenerlo."
Lâ ilaha illa-Llâh es la palabra de Allah.
El son de estas palabras son el eco toda la creación
material; el significado es el alma de la creación.
Aquellos que puedan absorber esta alabanza divina con
su eco y su significado están protegido de todo
mal y a salvo en este mundo y en él Mas Allá.
Si pueden colocarlo en el corazón y mantenerlo
allí, no entrará temor alguno en el corazón,
ni es necesario que refugiarse en nadie ni buscar ayuda.
Si ha penetrado en tu corazón eres verdaderamente
un creyente. Si ha entrado en tu alma eres verdaderamente
un amante.
Cuando dices Lâ ilaha ("No hay dios”)
inhalando, esa ráfaga de viento que respiras
sacude el polvo de tu corazón limpiándolo
de todas las cosas indignas del mundo que te han infestado,
pues estas diciendo que no existe nada digno de devoción.
Cuando enérgicamente diriges las palabras illa-Llâh
("sino Allah") hacia el corazón, exhalas
dentro del corazón la creencia en Allah, y el
amor de Allah entra en él. Estás plantando
la semilla del árbol del conocimiento divino,
un árbol cuyo fruto es el conocimiento de Allah.
Son tres las estaciones en el camino al conocimiento
divino. Primero el estado de purificación, extrayendo
del ser la acumulación de los mi y mío,
de conocimiento falso, de falsa personalidad, falsos
temores y esperanzas, del sentido equivocado de propiedad,
cosas que uno piensa que posee. El segundo estado es
también vaciarse, pero vaciarse del propio ser,
perdiéndose, despojándose de los muchos
"yos". La primera etapa es decir: "no
hay nada aquí"; la segunda es decir: "Ni
siquiera yo." La tercera etapa es ser capaz de
quedarse en ese estado.
Lâ ilaha illa-Llâh lo lleva a uno al primer
estado, que es la estación del corazón.
La segunda es la estación del alma, que es alcanzada
con el nombre ALLAH. La tercera etapa es llamada el
secreto, donde todos los secretos son divulgados, y
es alcanzada por medio de HU. Lâ ilaha illa-Llâh
es el imán del corazón, que te atrae hacia
él. ALLAH es el imán del alma. HU es el
imán de la esencia secreta.
Uno está dentro del otro, como una hermosa ave
dentro de una jaula dentro de una pieza. Lâ ilaha
illa-Llâh es la llave al cuarto del corazón,
ALLAH la puerta de la jaula del alma y Hu esa hermosa
ave de esencia en la jaula. La puerta del cuarto está
contigua a la casa de este mundo de problemas, dolor
y miedos. Mientras mas uno penetra en el alma y en el
secreto, mas se aleja uno de este mundo y va al interior
del reino del bienestar, alegría, conocimiento
y seguridad.
En la escalera del Sufismo estarás de pie en
el peldaño del ego y la imaginación, el
peldaño donde está el inconsciente, el
desatento. Luego subirás al peldaño de
las cosas de este mundo, donde están los pecadores.
Luego subirás al peldaño de lo que llamamos
naturaleza y lo natural, lo que llamamos la realidad
y lo que llamamos humano como una excusa para nuestros
errores. Aquí es donde está el hipócrita.
Cuando subas al peldaño del corazón, te
rendirás y estarás entre los sirvientes
de Allah. Por sobre este, en el peldaño del alma,
estarás con los amantes. Cuando asciendas al
nivel del secreto, conocerás la verdad. Estarás
cerca de Allah con los que Lo conocen. Allah sabe mejor.
Paz y bendiciones sobre nuestro Amado de Allah, su familia
y compañeros, los guías en el camino a
la verdad. Bendiciones y paz sobre el Polo de los que
conocen a Allah Hadrat Pir Nureddin al-Jerrahi (Que
su secreta alma sea santificada) y sobre Hadrat Ibrahim
Hakki Erzerumi (que Allah esté complacido con
él) de cuya sabiduría derivan estas palabras.
Y
la paz, bendiciones y la misericordia de Allah sea contigo
y este faqir.
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