Salij
Baba es un Sheik contemporáneo, de saco y corbata,
de jeans y ropa sport, no viste túnica ni posee
barba blanca y se lo puede encontrar a lo largo de América
latina en estricta obediencia a Su Señor.
Su
acción se lleva a cabo en el mundo manifiesto,
en su empleo, en su trabajo, en las calles de una gran
ciudad, cumpliendo los compromisos que la sociedad nos
impone.. En su corazón, solo El.
Su existencia es real aunque su nombre no. .
Consideramos
de interés para quienes quieren recorrer este
bello sendero, poder contarles historias verídicas
, ocurridas aquí , en América anécdotas,
enseñanzas que sucedieron en esta parte del continente
americano y que fueron registradas por algunos de su
derviches.
Una
vez un derviche le preguntó al Sheik Salij Baba
como transitar este mundo sin enredarse en cada uno
de los placeres ofrecidos y sin vivir en la protesta
por aquellas cosas que a uno le sucede.
Su
problema era no poder encontrar tiempo para cumplir
las obligaciones de este mundo y los deberes con Su
Señor. Encontrar al mundo como un obstáculo
y no poder superar la queja de todos los días
por los problemas cotidianos
Su
respuesta fue:
El mundo es un libro hijo mío, es nuestro manual
de instrucción.
Para ello fuimos creados por Allah y solo esto sirve
para este propósito.
Cuando
miramos al mundo como algo diferente al propósito
de su Creación. Cuando el mundo representa para
nosotros un lugar "donde vivir" en lugar de
ser un lugar de enseñanza, el resto de nuestros
conceptos espirituales se confunden o extravían.
Si,
deseamos rezar; nuestra alma así lo pide constantemente.
Pero si aceptamos la compañía del mundo,
debemos también entender que el mundo-vivienda
nos va a distraer, a "hablar mientras rezamos".
Si
la tarea de "vivir" en el mundo es más
importante que nuestras obligaciones espirituales como
es el caso para la mayoría de la humanidad, nuestro
estado espiritual va a ser de una manera.
Rezar por casualidad y recordarnos de Allah solo cuando
lo necesitamos, en el mejor de los casos.
Lo
correcto seria que los horarios del rezo fueran los
pilares de nuestra existencia, que todas nuestras actividades
estuvieran controladas por ellos y no al revés.
Lo
correcto seria ver en este mundo Su mano y por ende
la gran oportunidad de aprender y acercarnos a El en
cada suceso y tomando cada oportunidad que El nos ofrece
para descubrirlo a El mismo.
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