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Oponte
a tus pasiones y a tus caprichos y verás maravillas.
El carácter excelente es el Sufismo para los
sufíes y la religión para las gentes de
la religión. ¡Qué Dios maldiga a
los que mienten!
Huye
siempre el mundo sensible pues es lo contrario del mundo
espiritual, y los contrarios no se juntan. Cuando refuerzas
el mundo sensible, debilitas el mundo espiritual, y
al contrario. Escucha lo que le ocurrió a nuestro
Shayj, Dios esté satisfecho de él, en
sus comienzos. Había tamizado tres medidas de
trigo y al informar a su Shayj Sîdî al'Arabî
Ibn 'Abdallâh, éste le dijo: "Si aumentas
en el mundo sensible disminuyes en el mundo espiritual,
y viceversa". Es algo muy evidente, si frecuentas
a las gentes mucho tiempo, no percibirás el perfume
espiritual en ellos, lo que percibirás será
el sudor. Y eso porque el mundo sensible los domina.
Se ha apoderado de su corazón, de sus miembros.
Piensan que su provecho se encuentra en él, y
por eso se sumergen y están absortos en él.
No se ocupan y no son felices más que en el mundo
sensible. No pueden prescindir de él, mientras
que mucha gente se ha separado de él. Estos se
han sumergido en el mundo espiritual, desde el momento
en que se han separado del mundo sensible, Dios esté
satisfecho de ellos y nos haga aprovechar de su baraka.
Es como si Dios no les hubiese dado acceso a la espiritualidad,
mientras que cada uno de ellos posee tantos sentidos
espirituales como el océano tiene olas. Si ellos
lo supiesen, el mundo sensible no los habría
distraído del mundo espiritual. Si lo conociesen,
sabrían que ellos mismos son océanos sin
rivera. Y Dios es el garante de lo que decimos.
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