El
Corán es inagotable. Si los marees fueran tinta,
si los bosques fueran plumas, el cielo y la tierra fueran
papel y hasta el final de los tiempos toda la creación
estuviera escribiendo este libro, la tinta se acabaría,
las plumas se terminarían, se agotaría
el papel, y los ángeles y todas las criaturas
vivientes quedarían exhaustos. Aún entonces
el significado del Corán no estaría explicado
del todo.
Todo
está incluido en el Corán: lo que viene
antes del tiempo y lo que viene después del tiempo,
lo oculto y lo manifiesto. Todo lo que existe se halla
en el Corán. Pero para percibirlo tienes que
tener ojos para ver, oídos para oír, una
mente para entender y un corazón para sentir.
El
grado de comprensión del Corán depende
del grado de tu cercanía a Dios. Una vez, el
filósofo y santo sufí Ibn Arabi (que su
alma sea santificada) se cayó de su caballo.
Cuando sus discípulos, preocupados, lo alcanzaron,
lo encontraron sentado en el suelo, inmóvil,
perdido en la contemplación. Ibn Arabi levantó
la vista y les dijo: "Estaba meditando en dónde
estaba escrito en el Corán que yo me caería
del caballo. Lo encontré en el capítulo
primero".
El
Sagrado Corán es un documento. Confirma todas
las otras escrituras y a los Mensajeros que las trajeron.
En un nivel, muestra la historia de la humanidad, la
historia de los creyentes y de los no creyentes. Muestra
las recompensas de los creyentes, y el castigo de los
no creyentes. Nos invita al amor y a la sumisión
a Dios.
El
Sagrado Corán nos invita a ser seres humanos.
Enseña lo que es lícito e ilícito,
y o que es el amor. Es un ojo que Dios nos da. Quien
posee este ojo ve lo que está bien y lo que está
mal, o visible y lo invisible.
El
Corán fue revelado al Profeta (que la paz y bendiciones
de Dios sean con él) paso a paso durante un período
de veintitrés años. Cada vez que le era
revelada una parte, el Profeta quedaba abrumado.
Dios
le reveló que si el Mensaje hubiera descendido
sobre una montaña la montaña habría
sido aplastada. Pero los seres humanos son más
fuertes que las montañas. Sus compañeros
testificaron que cuando una revelación del Sagrado
Corán le venía a Profeta mientras montaba
su camello, el animal caía de rodillas bajo el
peso del mensaje.
La
purificación de la suciedad del mundo se menciona
en la descripción coránica del nacimiento
del Profeta Jesús (que la paz de Dios sea con
él). Su inmaculada concepción fue un regalo
celestial. El Corán nos dice que Jesús
era el Mesías y nos cuenta como resucitaba a
los muertos, curaba a los leprosos y sanaba a los ciegos.
El
Sagrado Corán es un libro de lecciones, un libro
de verdad, un libro de amor. Nos enseña las cualidades
de los Profetas. Nos muestra que nosotros somos los
representantes de Dios en la tierra. No puedes dejar
que se te vaya de la mano, o de la mente, o del corazón.
Leer
cualquier otro libro constantemente resultaría
aburrido, pero no este libro. Cuánto más
lees, más quieres leer.
Uno
de los milagros del Sagrado Corán es que un niño
d e5 años puede memorizarlo. Consta de 114 suras
(capítulos) y 6.666 ayats (versículos):
Ninguna otra escritura se puede aprender tan fácilmente.
En cada siglo ha habido miles, cientos de miles de personas
que han memorizado el Sagrado Corán.
Los
seres humanos son temporales, pero el Libro es eterno.
¿Cómo, entonces, puede nadie memorizar
el Corán? ¿Cómo puede el hombre
– que es transitorio – ni tan siquiera atreverse
a leer el eterno Sagrado Corán? Es Dios el que
protege y guarda el verdadero Corán, palabra
por palabra, punto por punto. El corazón humano
lo memoriza, pero es realmente Dios quien mantiene el
Libro Sagrado en los corazones. Es Dios el que recita
el Sagrado Corán por medio de los labios humanos.
El
Sagrado Corán no es un libro escrito en árabe.
El Universo eterno es el Corán. Comprende desde
el antes del antes hasta después del después.
Es la explicación que lo incluye todo.
Los
amantes de Dios recitan el Corán. Aquellos que
son sinceros y cuyas manos se aferran a su Creador,
entienden su significado. El Corán es como una
cuerda. Un extremo está en manos del poder de
Dios, el otro desciende a este mundo. Todo el que se
agarre a esa cuerda estará a salvo y recibirá
el placer de la Verdad y el Paraíso.
Lee
el Sagrado Corán para encontrar la cura de todos
tus problemas.
Después
del fallecimiento del profeta, le pidieron a su mujer
Aisha (Dios esté complacido con ella) que lo
describiese. La respuesta fue que si alguien quería
conocerlo simplemente debía leer el Corán,
porque él era el Corán Viviente.
El
Profeta Muhammad dijo lo siguiente acerca de las primeras
revelaciones del Libro:
"Después
de alcanzar la edad de treinta años, comencé
a amar la soledad. Amaba el retiro en las montañas
de Hira, cerca de la Meca.
Un
día el ángel Gabriel vino a mí.
Tenía la forma de un hombre y era extremadamente
bello. Irradiaba luz. Me levanté y me acerqué.
El me dijo: "¡Lee!". Le respondí
que no sabía leer. Entonces me tomó y
me abrazó con tal fuerza que mis huesos crujieron.
De nuevo me ordenó: "¡Lee!" y
yo respondí que no sabía. Me abrazó
otra vez y me apretó contra sí. Me pidió
de nuevo: "¡Lee!" y yo repetí:
"No sé leer". Así que me volvió
a abrazar y me estrechó tan fuertemente que mis
huesos volvieron a crujir.
Entonces
me llegó la primera revelación:
"Lee,
en el nombre de Dio, que creó a la humanidad
de un coágulo de sangre".
"Lee,
en el nombre de Dios, que es generoso, que enseñó
a la humanidad por medio de la pluma, que enseñó
a la humanidad lo que no sabía".
Yo
estaba temblando. Empecé a correr montaña
abajo. Entonces llegó a mis oídos un sonido
del cielo:
"¡Oh
Muhammad!".
Cuando
levanté la cabeza y miré hacia los cielos,
el cuerpo de Gabriel había crecido tanto que
cubría el firmamento desde el este al oeste.
Volví
corriendo a mi casa, a mi esposa Khadija. Todavía
estaba temblando. Le dije: "Cúbreme, Cúbreme.
Vi lo que vi, pero ¿qué fue lo que vi?
¿Fue un jinn, una alucinación, o fue una
revelación de la Verdad?".
Khadija
respondió: "No puede ser un jinn ni una
alucinación. Tú eres misericordioso con
los demás. Cumples tu palabra. Enjuagas las lágrimas
de los que lloran. Cuidas a los huérfanos. ¿Cómo
puede aparecerse un jinn a un hombre tan bello y generoso?
Eso que tú has visto y oído viene del
Cielo, de Dios. Yo he soñado que iba a casarme
con un Profeta, que vendría después de
Jesús. Ahora se ha hecho realidad".
Más
tarde, mientras estaba sentado solo, envuelto en una
pesada túnica, el ángel a mi de nuevo
y dijo:
"Oh
tú, el que te cubres! Levántate y lleva
el temor y el amor de Dios a tu gente, con la grandeza
y el poder de Dios. Invítales al Señor.
Da noticias del Juicio que aguarda a los que niegan
al Creador. Recuerda a Dios, invoca a Dios, reza a Dios.
Ordena la limpieza y la pureza. Tú eres puro.
Enseña la pureza para que toda la humanidad esté
limpia, tanto por dentro como por fuera, para que toda
la humanidad se adorne con la fe. El corazón
humano es el asiento de Dios".
Esa
fue la segunda revelación que recibió
Muhammad.
El
Libro Sagrado que resultó de estas revelaciones
trae el temor a los corazones de los que niegan y de
los incrédulos. Pero detrás vibra siempre
la misericordia y la compasión. Si un padre les
dice a sus hijos que hagan algo o de lo contrario les
castigará, ¿estaría contento si
realmente tuviera que administrar el castigo? Y el amor
de un padre es limitado, mientras que el amor y la misericordia
de Dios son infinitos.
El
temor que Dios inspira en los corazones de los incrédulos
es superado por su Compasión. Su Compasión
es mucho mayor que Si ira.
A
los que son sinceros, a los creyentes leales, se les
promete grandes recompensas. Así, tanto las recompensas
como las de castigo se hallan contenidas en esa maravillosa
fuente de misericordia, compasión y amor que
es el Sagrado Corán.
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