El
Sufismo puede considerarse como un camino de consumación
en dos sentidos fundamentales. Primero, es una vía
que viene de, y lleva a, la consumación humana,
el Ser Humano Completo (Insani Kamil). Segundo, es una
vía integrada que usa todos los medios efectivos
posibles para orquestar la transformación de
un ser humano. Estos dos factores - lo completo del
método y lo completo del resultado - son de la
mayor importancia.
Lo
completo del método
Lo completo del método Sufi se deriva de lo cabal
que es su percepción de la naturaleza humana.
La forma en que un ser humano será transformado
dependerá de nuestra comprensión de lo
que el ser humano es y de lo que está diseñado
para ser.
El Ser Humano Completo
no puede ser vislumbrado desde la perspectiva del ser
humano promedio; ni es adecuadamente teorizado o descrito
por la ciencia, o la sociología, filosofía,
o psicología; es entregado por el Creador del
ser humano. Es una propuesta proveniente del Corazón
de la Naturaleza a través de su acción
reveladora. Cuando la Naturaleza produce su fruto final,
éste es el Humano Completo, quien habla con la
voz de la inteligencia de la propia Naturaleza, describiendo
los atributos de la Consumación. Lo que podemos
saber acerca del aspecto humano proviene de aquellos
que se han perfeccionado y tienen un oído capaz
de escuchar la voz del Poder Creativo.
No puede existir un método
completo sin la posibilidad preexistente del Ser Humano
Completo. El ser humano implica su propia capacidad
de perfeccionamiento, tal como una planta implica la
existencia del
sol, y un hombre implica la existencia de una mujer.
El Sufismo recibió el conocimiento implícito
de la Consumación primero a partir del Corán,
el que se describe a sí mismo como un «don
y guía para la humanidad», como un «recordatorio»
- que confirma y clarifica revelaciones previas hechas
a la humanidad - y que fuera revelado al Profeta Muhammad,
paz y bendiciones para él. El Sufismo también
se apoya en la comprensión cada vez más
explícita de este proceso de perfeccionamiento
según el testimonio de vida y enseñanzas
de sus numerosos modelos, comenzando con Muhammad y
siguiendo por más de catorce siglos.
La
Metodología de la Consumación
El proceso Sufi existe esencialmente sobre la base de
la relación mentor-estudiante, y esta relación
típicamente es apoyada y realzada dentro del
contexto de una «familia espiritual». Ha
habido muchas metáforas para describir el rol
de un sheikh: el pastor de un rebaño, guía
del camino, padre (o madre) de una familia.
Un sheikh es como un conductor
de orquesta. El conductor es responsable de armonizar
a los diferentes miembros y sus instrumentos. También
es responsable de mantener el repertorio clásico
e introducir nuevos elementos al repertorio de la orquesta.
Es, entonces, tanto el guardián de la tradición
como el continuo creador de la misma. El sheikh incluso
es más que un conductor, pues la vía Sufi
utiliza cada aspecto de la existencia humana para lograr
su propósito.
Dentro de la vía
Sufi, algunos de los principios y métodos usados
para la orquestación de la transformación
humana son:
El
recuerdo de Dios en toda circunstancia
La remembranza implica dos dimensiones: el estado de
presencia en el cual una persona es consciente de sí
misma, y el estado del ser dentro de la presencia de
Dios, reconocido, sostenido, guiado y amado.
Adoración
Entendida como la integración de todas las facultades
de una persona en el acto de expresar amor y respeto
por el Absoluto.
En su sentido más
específico la adoración es una acción
humana cabal, que incluye lo ritual y ceremonial sin
estar limitado a ello, destinada a armonizarnos con
el Ser Divino. En su sentido general, es el propósito
de nuestra vida en la tierra.
Sometimiento
El que consiste en permitir que lo Divino sea el Centro
de nuestra Realidad.
El resultado efectivo
de este sometimiento es la trascendencia personal y
la capacidad de sacrificio. El sometimiento es de lo
condicionado hacia lo Incondicionado, del ser compulsivo
hacia el Ser esencial, de
lo finito hacia lo Infinito.
La
Etica
En especial aquellos principios morales directos y fáciles
de entender revelados en el Corán y en otras
revelaciones auténticas.
La ética, percibida
por un corazón que ama, contribuye a un sentido
de armonía y confianza mediante relaciones adecuadas
y discernimiento de los límites apropiados.
Hermandad
Lazo conscientemente aceptado por aquellos que han emprendido
juntos el viaje de la vida.
La hermandad es la caballería
Sufi que reconoce lo central del amor, la interdependencia
y el sacrificio heroico.
El
arte de la conversación espiritual
Cuando las mentes se unen y se comunican con un propósito
espiritual, se produce y mantiene una activa receptividad,
hay intercambio de energía, y se profundiza la
percepción de los significados.
Razonamiento;
reflexión consciente
La razón permite el ordenamiento inteligente
de las ideas en torno a la verdad general de la existencia:
la Unicidad de Todo Ser. La razón, en este contexto,
es el trabajo del intelecto consciente para descondicionar,
recondicionar y finalmente incondicionar toda la mente,
incluyendo el subconsciente.
Lectura
de textos sagrados
La comprensión de la palabra de Dios y del lenguaje
inspirado de los amigos de Dios despierta el alma y
purifica el corazón.
Trabajo
con el Corazón, el Inconsciente, lo Invisible
El corazón humano es la puerta de entrada a la
mente infinita de Dios. Al desarrollar nuestras facultades
más finas de percepción, incluyendo el
trabajo con los sueños y la percepción
de imágenes, los velos son levantados y se nos
revelan nuevas dimensiones de la realidad.
Ayuno
Tal como la mente debe vaciarse y acallarse para llegar
al estado de recordación, los principios de purificación
y vaciamiento deben aplicarse al cuerpo para que los
velos del deseo y la compulsión puedan ser levantados.
Movimiento
y Trabajo Corporal
La oración ritual, hecha cinco veces al día,
es un perfecto «yoga» que mantiene la salud
y el equilibrio del cuerpo.
Adicionalmente, desde
el giro sublime de los Mevlevis hasta el hadras de otras
órdenes que involucran vigorosas formas de adoración
corporal, los Sufis han acostumbrado incluir el ejercicio
del cuerpo en sus ceremonias. La oración ritual
ha provisto una sobriedad fundamentada y digna, y las
reuniones de zhikr (ejercicio de recordación)
han permitido un grado de auto trascendencia a través
del éxtasis de la expansión.
El
Ser Humano Completo
Los atributos del ser humano completo son los atributos
de Dios reflejados apropiadamente en el contexto humano.
Se dice en el Corán que Dios tiene innumerables
cualidades, de las cuales noventa y nueve son mencionadas
en el propio Corán. Algunas de estas cualidades
son las del día a día de cualquier ser
humano: ver, oir, hablar, la voluntad, la vida, la consciencia.
El Sufi reconoce que estas cualidades son reflejos del
Absoluto a través del ser humano, Volverse totalmente
humano es ser capaz de reflejar cada vez más
cualidades divinas en la vida.
Este mundo se ve como
el espejo de las cualidades divinas, el emplazamiento
para su manifestación. Reconocer estas cualidades
en el corazón es al mismo tiempo reconocerlas
en la vida. No hay separación en el campo de
la Unicidad, que en lenguaje Sufi es llamada Tawhid.
No hay, por tanto, antagonismo entre
la vida humana y la vida espiritual. Sólo cuando
la vida humana ha sido moldeada por las demandas e ilusiones
del aislado ego está ella reducida a una caricatura,
a una distorsión particularizada de su totalidad.
Aparte de eso, ser cabalmente humano es cumplir nuestro
destino espiritual.
Lo
que el Sufismo Esencial no es
La idea de consumación es tan importante debido
a que sin ella podemos conformarnos con algo menos que
la madurez humana. Sin ella podemos tomar una parte
como si fuera el todo. Así como el egoísmo
puede reducir nuestra humanidad, diferentes distorsiones
de la espiritualidad pueden provocar logros humanos
que impresionan pero son incompletos, restrictivos,
desequilibrados o incluso patológicos.
El Sufismo Esencial no
es una especialización aparte de la vida que
requiera de la renuncia a los intereses
y deseos humanos. En otras palabras, no apunta a la
trascendencia absoluta de la condición humana.
El Sufismo no pone su
atención primordial en lograr una concentración
interior centrada únicamente en lo Divino, a
través de la cual todo el mundo de la creación
desaparece.
No está preocupado
de desarrollar una micro atención concentrada
en las minucias de la consciencia para derrumbar el
ego.
Tampoco está preocupada
especialmente de los estados alterados de consciencia,
o de los viajes del alma, ni éxtasis shamánicos.
Aun cuando un ser humano maduro puede tener la facilidad
de entrar a voluntad en otros reinos de consciencia
y estados del ser, su sometimiento y confianza en la
Compasión Absoluta reducen significativamente
la necesidad y preocupación por tales exploraciones.
Tampoco se caracteriza
el Sufismo por el asombro y la embriaguez o intoxicación,
aun cuando uno pueda pasar por dichos estados antes
de alcanzar la sobriedad que abarca y trasciende toda
intoxicación.
El Sufismo no es una forma
de lograr que lo ordinario parezca milagroso, sino de
integrar lo verdaderamente milagroso a la vida humana
corriente.
Iluminación
y Madurez
Muchos de nosotros hemos observado y experimentado varias
decepciones y experiencias desilusionantes en nuestra
búsqueda de una espiritualidad adecuada a nuestros
tiempos. Además de aquellos falsos maestros,
que no merecen realmente ser analizados, están
aquellos guías espirituales que claramente tienen
algún tipo de iluminación y sin embargo
no cumplen siquiera con lo que uno esperaría
de un ser humano corriente, decente. Tales personas
pueden tener carisma, habilidad para leer la mente de
otras personas, poder alterar el estado de consciencia
de otros, etcétera. Y luego, en algún
momento, podemos descubrir que son inmaduros en ciertos
aspectos, Puede ser factible crear lo que podríamos
llamar una «iluminación de invernadero»,
en otras palabras una iluminación teórica
que es deficiente en importantes aspectos. Si, por ejemplo,
fuera posible entregarle a un mono en un laboratorio
la experiencia de iluminación simiesca, dicho
mono no tendría necesariamente la sabiduría
de un mono que ha madurado en la selva.
Peor aún es el caso del maestro iluminado, cuya
iluminación ha sido usada con fines egoístas,
que manipulan a otros, que son incapaces de mantener
una relación sexual madura con una contraparte
igualitaria, o tienen adicciones que no pueden controlar.
El error consiste en asumir
que por tener dichas personas ciertos atributos de iluminación
son seres humanos perfectos.
En Sufismo, el fenómeno
de iluminación inmadura es bien conocido. Esta
iluminación es un tipo de transformación
biológica en la cual los velos entre la mente
consciente y la mente inconsciente son removidos, pero
no necesariamente luego de haber adquirido todo un rango
de cualidades, experiencia y virtud que podría
ser descrita como madurez.
En Sufismo, el asunto
no es iluminar a todos lo más rápido posible,
sino ir paso a paso desarrollando los atributos de la
madurez sin los cuales la iluminación sería
una maldición. Se debe pasar por cierta educación
previa antes de que uno tenga el privilegio de recibir
el tipo de ayuda que podría incrementar las probabilidades
de la iluminación biológica.
El Sufismo es la reconciliación
de todos los opuestos: lo externo y lo interno, lo material
y lo espiritual, lo finito y lo infinito, el aquí
y el más allá, la libertad y la servidumbre,
lo humano y lo divino. La iluminación del Sufi
no le impide a él o ella funcionar de manera
práctica y humilde en la vida, no le da derecho
a un trato especial, no le excluye de las inevitables
penas y alegrías de la vida. La unión
del Sufi con Dios no cancela la servidumbre.
Mucha gente ha estado
comprometida en la búsqueda de una espiritualidad
adecuada a los tiempos en que vivimos. Esto implica,
antes que nada, que deberían poder ofrecer alguna
orientación a la psiquis una vez abiertas las
puertas de la percepción mediante la revelación
orgánica espiritual, que tantas personas han
experimentado en décadas recientes. Más
aún, una espiritualidad adecuada a los tiempos
debería ofrecer un método para vivir en
armonía con la propia naturaleza humana, en una
sociedad de hombre y mujer, y dentro de un equilibrio
ecológico de este planeta.
Lo que yo encontré
a través del Sufismo excedió con creces
mis esperanzas. A modo de ejemplo, un poeta me dijo:
«Ni todas mis lecturas, estudios y obra creativa
me podrían haber preparado para la poesía
de Rumi.» Y la poesía de Rumi es sólo
la ola sobre la superficie del océano de la espiritualidad
Sufi. Tal vez esto es consistente con la idea acerca
de la generosidad Divina que debería exceder,
en la realidad, el don que habíamos previsto
en nuestra imaginación. La Fuente no sólo
es infinitamente generosa sino que además, es
infinitamente creativa y sus dones superan la imaginación
humana.
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