Esta
persecución sistemática de los sufis en
sus países de origen ha llegado hasta nuestros
días, donde prácticamente han sido exterminados
de lugares como Afganistán, Irán, Irak,
la Península Arábiga, Túnez, Argelia,
Libia... Por esta razón es difícil encontrarlos
a plena luz del día, aún en países
donde el Islam es tolerante y abierto como Marruecos,
Turquía, Siria o Egipto. Mucho mas difícil
es contactar con los círculos sufis en Occidente,
ya que siempre se han caracterizado por el hermetismo,
la discreción y la ausencia de intereses materiales
en sus actividades. Hay un dicho tradicional que resume
su actitud ante la vida social (Dunia): "Los sufis
están en el mundo pero no son del mundo".
Se
dice que no existe el sufismo sino los sufis. No hay
una corriente filosófica o histórica determinada
que pueda llamarse sufismo, ya que este es un vocablo
acuñado en el siglo XIX para englobar a un amplio
espectro de corrientes místicas creadas por seres
muy especiales sin mas aparente conexión que
el Islam como fundamento de sus vidas. En este sentido,
sufismo viene etimológicamente de suf y hace
referencia a los trajes remendados de lana que muchos
de los místicos sufis vestían como signo
externo de su desprendimiento por los bienes terrenales.
Tradicionalmente
se considera que la transmisión esotérica
o espiritual que el Profeta Mohammed generó (que
la paz y las bendiciones de Allah estén con él),
fue tan clara e intensa que durante siglos no hubo necesidad
de adecuar métodos especiales para seguir transmitiéndola
de generación en generación. Fue a partir
del silgo XI (siglo V de la Hégira) cuando comienzan
a nacer las primeras tarikats o cofradías sufis,
alrededor de maestros determinados, que transmitían
de forma intensa y específica la revelación
sagrada del Islam.
El
paso del tiempo ha generado mas de cuarenta tarikats
sufis, cada una de ellas creada por un maestro, que
incorporó sus métodos y fórmulas
específicas para llegar a la Verdad (Haqq) donde
el Ser Divino (Allah) se manifiesta en nuestro interior.
De esta manera, entre los sufis se da una biodiversidad
impresionante en los métodos diferentes para
alcanzar el centro del corazón (qalb), donde
el ego (nafs) se disuelve (Faná) y alcanza la
plenitud (Baqa) donde lo Absoluto se manifiesta en todas
sus células de forma consciente. Los Naqshbandis
sólo emplean la oración y el recuerdo
(Dhirk) de Allah, mientras que los Mewlevis utilizan
la música y la danza del giro (sama), los Bektasis
inciden en la poesía mientras que los Qadiris
o los Rifais utilizan el aliento y el ritmo...
Desde
el sufismo el Islam se ve como una rueda en donde el
círculo externo visible y sólido se denomina
Shariah (conjunto de normas que rigen la conducta moral
y religiosa), los radios que convergen son las Tarikats
(escuelas o caminos que llevan al buscador hacia su
fusión con Allah) y el centro de la rueda es
el Haqq (la Verdad o Realidad) donde Allah reside en
el corazón de cada ser humano.
Para
los sufis la Verdad o Realidad Divina, que llega hasta
nosotros velada por los 99 nombres de Allah que reflejan
sus múltiples atributos, no tiene forma sino
que es la Luz (Nur) que da origen a todo el universo.
Cuando esta Luz de la luz se activa en nuestro interior,
disuelve todas las sombras de sufrimiento e ignorancia
acumuladas desde el nacimiento y nos activa circuitos
superiores de energía desconocidos que habitan
latentes en el propio sistema fisiológico de
nuestro cuerpo.
El
conjunto de normas de la Shariah está diseñado
para protegernos y ayudarnos a establecer el contacto
con la Divina Presencia de Allah en nuestro interior.
Pero la Sharia no debe suponernos un peso excesivo de
prohibiciones y obligaciones de tal manera que cierre
nuestro corazón en vez de abrirlo. Desgraciadamente
estamos acostumbrados a ver en los medios de comunicación
los abusos cometidos por la interpretación fanática
de la Shariah en muchos países islámicos.
Por esta razón los sufis dicen que el Haqq (La
Verdad) se escribe con letras de oro en el cielo y la
Shariah con letras de tinta en la tierra.
Finalmente,
para los sufis no es viable seguir el camino del Islam
en su plenitud, mas allá del círculo externo
de la Shariah , sino se cuenta con un maestro (Sheik)
y una familia espiritual (Tarikat) que nos proteja con
su poder (Baraka) y nos guíe en el difícil
tránsito hacia la Verdad Suprema (Haqq) que habita
en nuestro corazón.
También
en este sentido, hoy en día es difícil
encontrar verdaderos maestros, que hayan superado todas
las pruebas del dominio de su ego (nafs) y no caigan
en la tentación de seguir al Engañador
(Shaitan) que habitan en su interior, víctimas
de su propio "mal de alturas". Existen muchos
ejemplos desafortunados de supuestos Sheiks que guían
a su rebaño en tarikats rumbo a ninguna parte.
Pero, como decía uno de los mas grandes santos
sufis, Jalaluddin Rumi: " Dejad que la miel se
confunda con el veneno. No lucheis, porque así
es la condición humana.. Es la necesidad del
oro verdadero lo que hace comprar el oro falso."
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