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El Profeta (saws) relata lo siguiente:
“Gabriel llego una vez a mi con un espejo blanco
en su mano. “¿Qué es esto, Gabriel?,
pregunté. “Tu Señor te presenta
el Viernes a ti aquí dentro. El ha hecho el Viernes
un Día de Fiesta para ti y tu comunidad”.
“Hay una mancha en el medio del espejo. ¿Qué
es esa mancha?, pregunté”. Y Gabriel respondió:
“Existe un momento en las veinticuatro horas cuando
los rezos son aceptados. La mancha indica ese momento”.
El Viernes es el Jefe de los Días. Hay un momento
en el Viernes en que los rezos no son rechazados. Sabemos
de boca de los Maestros del conocimiento místico
que ese momento en cuestión ocurre cuando el
sermón esta siendo predicado. Este conocimiento
se puso a prueba y tomo decisivamente significancia
para los Turcos musulmanes en una parte de su historia.
En la gran batalla de Malazgirt, la puerta de Anatolia,
el heroico comandante Alp Arslan se dirigió a
los estudiantes y Sheikhs, así como se dirigió
a sus guerreros en consejo. Les dijo que las tropas
enemigas superaban por lejos las propias así
como también en armas y municiones. Cuando buscaban
consejo de cómo proceder, los estudiantes congregados,
Sheikhs y guerreros se les dijo:
“Mañana es Viernes. Hay un momento secreto
en el Viernes; las suplicas realizadas en ese momento
son con certeza aceptadas. Se sospecha que ese momento
ocurre durante el tiempo en que se esta dando el sermón.
Si ese momento es elegido para atacar al enemigo, no
importa cuanta fuerza ni numero sean, Allah dio buenas
noticias que el adversario será demolido y la
victoria será para el ejercito Musulmán”.
La decisión de atacar había sido tomada
y el consejo de guerra se dispersó.
La mañana siguiente, el ejercito entero se levanto
desde el amanecer para realizar la oración ritual,
con el venerable Alp Arslan a la cabeza, todos los guerreros
para la fe se sacaron su armadura y sus ropas, para
plegarse a si mismos mortajas. Alp Arslan también
enrolló una mortaja alrededor de su cabeza, diciendo:
“Huir es una desgracia. El alto Paraíso
yace a la sombra de las espadas. Vean, me he vestido
en mi mortaja y estoy listo para encontrarme con mi
Señor. Los ángeles están preparadas
para darnos la bienvenida. Sobre todo, Muhammad (saws),
nos está esperando a todos con los brazos abiertos.
No importa el tiempo que sobrevivamos en este mundo,
allí iremos en el final, vistiendo solamente
nuestra mortaja. Estoy vistiendo la mía en este
momento. Dejen a todos desear el venir conmigo”.
A una sola voz, el ejército entero cómen
zo a clamar con un sonido celestial: “¡Allahu
Akbar!”. El tiempo del rezo del Viernes se cerró
al alcance de la mano. Alp Arslan produjo una copia
del Noble Qu’ran y la llevaba en frente de él.
También llevaba con él las llaves de la
venerada Kaa’ba. El abrió el Corán
y recitó algunos versos de la Sura titulada:
“Victoria”. Ahora era el momento para el
sermón y la súplica, entonces Alp Arslan
giró su espada hacia los recitadores del Qu’ran,
quienes comenzaron apropiadamente a recitar los Suras
al máximo de sus voces. Luego le dio la señal
a los guerreros, quienes clamaron al unísono:
“Allah, Allah” hasta que esas voces llevaron
esa palabra de victoria hasta lo mas alto del Trono.
Fue como si las tumbas explotaran. Vestidos en sus mortajas,
como si rindieran cuentas de si mismos en el Día
del Juicio, fueron al ataque con tal ardor y solemnidad
que ellos dispersaron en la primera embestida al ejército
enemigo de cien mil hombres y cincuenta mil caballos.
Como leones saltando sobre una jauría de chacales.
Los clamores de la batalla se entremezclaban, “Allah,
Allah” por una lado y “Hurrah, Hurrah”
por el otro. Cuerpos apilados tan altos como montañas.
Un guerrero musulmán fue obligado a luchar con
cuarenta de los enemigos. Pero a pesar de lo dispar,
el momento más noble y secreto del Viernes fue
revelado; no fue solamente fue la fuerza del enemigo
fue derrotada, sino que no pudieron siquiera salvar
a su rey de que fuera tomado como prisionero.
Todo negocio y comercialización es ilícita
desde el momento en que el predicador sube al púlpito
hasta que el rezo obligatorio de dos ciclos hay terminado
con la salutación. Puedes hacer negocios toda
las semana, pero en ese momento es ilícito.
Dijo nuestro Maestro, el Mensajero:
“La primera persona en llegar al rezo del Viernes
recibe una recompensa igual a la de haber sacrificado
un camello por la causa de Allah. La segunda en llegar,
recibe una recompensa como haber sacrificado una vaca
por causa de Allah. La tercera una tal de hacer sacrificado
una oveja. La cuarta, una como haber dado algunos pollos
como caridad. La quinta obtiene una recompensa como
si hubiese donado un huevo”.
Cuando el predicador asciende al púlpito, los
ángeles que han estado parados en la puerta anotando
estas recompensas, toman su plumas y sus notas y se
reúnen junto al púlpito para oír
el sermón. Los creyentes que lleguen después
de este momento no obtienen estas recompensas. Ellos
simplemente cumplen con su obligación básica
religiosa.
El Viernes, un hombre debe realizar una especial ablución
mayor, lavándose desde la cabeza hasta la punta
del pie, y que su esposa haga lo mismo. Luego, si Allah
les concede un niño, este será piadoso,
recto y generoso.
Hagan un esfuerzo por ir a lugares distantes para el
rezo del Viernes. Hemos descrito el mérito obtenido
por cada paso. Vistan ropas limpias pero no limiten
su limpieza solo a lo que visten; hagan un atento esfuerzo
en purificar su corazón y también vuestra
conducta. No hablen durante el Sermón; sobretodo,
no se duerman. El Sermón del Viernes es equivalente
a la oración ritual de dos ciclos, de manera
que hablar y dormir están inapropiado como hacerlo
durante el rezo actual.
Si llegas tarde, no trates de llegar al frente, empujando
a tus compañeros creyentes de Allah. Usa un agradable
perfume. Si puedes tomarte el tiempo de tu trabajo,
ven a la mezquita temprano y no te apures en irte. Da
caridad a los pobres. Se mas amable y generoso que lo
usual con tu esposa y tu familia en ese dia. Deja que
te vean sonreír. Se muy cauteloso en incurrir
en el pecado u otras deudas. Mientras que la respetuosa
observancia del Viernes trae mucho mérito y recompensa,
el castigo por el irrespeto es respectivamente severo.
Estén atentos de perder el rezo del Viernes sin
una razón válida, o serán contados
entre los hipócritas. Nuestro noble Maestro nos
dice en una Tradición:
“Si alguien pierde tres rezos del Viernes por
pereza, Allah sella su corazón”.
Y en otra tradición:
“Si alguien pierde tres Rezos en Congregación,
pensando que no es importante, Allah pone un sello en
su corazón. Cualquiera que pierda tres Congregaciones,
sin una excusa, es grabado entre los hipócritas”.
Cuanto mas noble, importante y útil una cosa
es, peor es su condición cuando es corrompida.
Tomemos un simple ejemplo: Mientras que un huevo es
altamente beneficioso bebible o comida fresco, puede
ser muy venenoso si se echa a perder o si está
podrido. En esta analogía: cuanto más
te acercas en reverencia y respeto al rezo del Viernes,
mayor será tu recompensa; pero si la extensión
de tu acercamiento es con desprecio, el mismo rezo del
Viernes puede ser la causa de tu perdición.
Formen filas derechas, parándose uno al lado
del otro en la línea. La rectitud de las filas
en el rezo congregacional debe ser el simbolismo de
un rectitud y franqueza interna. Este es el significado
de las palabras del Profeta:
“Enderécense, para que Allah tenga misericordia
sobre vosotros” (istaqimu-yarhamkumu-llah). “Enderécense”
no se refiere solo a las filas, sino de igual manera
a la rectitud de pureza de corazón. Ciertamente
se refiere a la honestidad en todos nuestros asuntos,
sin la cual no somos merecedores de la misericordia
de Allah.
Mi Señor, permítenos obtener la intercesión
del Viernes!. Inclúyenos entre los rectos que
Te adoran ese día y alcanzan Tu misericordia!.
Concédenos nuestro pedido el Viernes, el día
de la congregación!. Nuestro deseo es agradarte
a Ti. Ayúdanos a actuar en todos los momentos
de acuerdo a Tu noble complacencia!. Quizás nuestro
rezo del Viernes de esta semana sea nuestro último.
Si nos viviremos para participar de otro, Déjanos
morir en fe!.
Hemos fallado en recordarte a Ti, como Tu te mereces.
Acepta nuestra falla al respecto. ES posible el agradecer
a Ti por las infinitas bondades que Tu nos has entregado?.
Si bien estamos dentro de Tus bondades, como el pez
en el océano esta rodeado de agua, somos incapaces
de pensar en Ti por una gota. Somos incluso incapaces
de contar las bendiciones que Tu nos has enviado. Deberíamos
ser agradecidos Contigo noche y dia, en la dificultad
y en la facilidad.
Nuestro pararse y postrarse en la oración son
para ti. Reconocemos que Tu estas libre de todo atributo
de deficiencia. Te Glorificamos y Santificamos. Tu eres
Uno. Tu ser no tiene fin. Mantennos en el camino recto!.
Haznos tener el pie firme en la religión de Islam,
que es el Camino Recto!. No nos incluyas entre aquellos
con quienes Tu estas enfadado y quienes han incurrido
en Tu furia!. Si bien somos pecadores y desobedientes,
somos la Comunidad de Tu amado Muhammad. Permítenos
no caer en desesperanza de Tu compasión. Hemos
llegado a Tu corte. Nos dejes que volvamos con las manos
vacías!. No nos corras de Tu puerta. Muéstranos
Tu aspecto de misericordia. No nos quites la recompensa
de salud y la bendición de fe!.
O Uno Compasivo!. O Todo Generoso! O Retornador de bien
y mal! O Todo Glorificado! O Todo Perdonador y Siempre
Benévolo! Trátanos con Tu amable benevolencia!
Facilítanos las cosas en todos nuestros buenos
trabajos! Libéranos de la arrogancia, vanidad,
orgullo santurrón e hipocresía! Muéstranos
cuán insignificantes somos. Así como nos
Has creado seres humanos exteriormente, Haznos humanos
interiormente también! Déjanos deleitarnos
con Tu perdón! Que el alma del Mensajero de Allah
esté contenta y satisfecha con nosotros!
Gloria a nuestro Señor, Señor de la Majestad
por sobre todas descripción; y la paz con todos
los Mensajeros; y toda alabanza es a Allah, Señor
de Todos los Mundos. Por el beneplácito de Allah,
Su Mensajero y Su gente.
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