El Momento Secreto de Gracia
IRSHAD, Sheikh Muzaffer Ozak
 
 
  Más buenas noticias de Allah para la Comunidad de Muhammad: Debajo del Trono hay un grupo de ángeles cuyo número solo conoce Allah. Los rostros de estos ángeles son tan brillantes como el sol; sus cabezas tan radiantes como la luna; sus pechos brillan como las estrellas. Cuando llega el Viernes estos ángeles se postran ante Allah y dicen:
“O Señor, perdona los creyentes que realizarán el rezo del Viernes hoy”. Allah responde:
“Sean testigos, O Mis ángeles, Yo los he perdonado”.
 
 

El Profeta (saws) relata lo siguiente:
“Gabriel llego una vez a mi con un espejo blanco en su mano. “¿Qué es esto, Gabriel?, pregunté. “Tu Señor te presenta el Viernes a ti aquí dentro. El ha hecho el Viernes un Día de Fiesta para ti y tu comunidad”.
“Hay una mancha en el medio del espejo. ¿Qué es esa mancha?, pregunté”. Y Gabriel respondió: “Existe un momento en las veinticuatro horas cuando los rezos son aceptados. La mancha indica ese momento”.

El Viernes es el Jefe de los Días. Hay un momento en el Viernes en que los rezos no son rechazados. Sabemos de boca de los Maestros del conocimiento místico que ese momento en cuestión ocurre cuando el sermón esta siendo predicado. Este conocimiento se puso a prueba y tomo decisivamente significancia para los Turcos musulmanes en una parte de su historia. En la gran batalla de Malazgirt, la puerta de Anatolia, el heroico comandante Alp Arslan se dirigió a los estudiantes y Sheikhs, así como se dirigió a sus guerreros en consejo. Les dijo que las tropas enemigas superaban por lejos las propias así como también en armas y municiones. Cuando buscaban consejo de cómo proceder, los estudiantes congregados, Sheikhs y guerreros se les dijo:
“Mañana es Viernes. Hay un momento secreto en el Viernes; las suplicas realizadas en ese momento son con certeza aceptadas. Se sospecha que ese momento ocurre durante el tiempo en que se esta dando el sermón. Si ese momento es elegido para atacar al enemigo, no importa cuanta fuerza ni numero sean, Allah dio buenas noticias que el adversario será demolido y la victoria será para el ejercito Musulmán”. La decisión de atacar había sido tomada y el consejo de guerra se dispersó.
La mañana siguiente, el ejercito entero se levanto desde el amanecer para realizar la oración ritual, con el venerable Alp Arslan a la cabeza, todos los guerreros para la fe se sacaron su armadura y sus ropas, para plegarse a si mismos mortajas. Alp Arslan también enrolló una mortaja alrededor de su cabeza, diciendo: “Huir es una desgracia. El alto Paraíso yace a la sombra de las espadas. Vean, me he vestido en mi mortaja y estoy listo para encontrarme con mi Señor. Los ángeles están preparadas para darnos la bienvenida. Sobre todo, Muhammad (saws), nos está esperando a todos con los brazos abiertos. No importa el tiempo que sobrevivamos en este mundo, allí iremos en el final, vistiendo solamente nuestra mortaja. Estoy vistiendo la mía en este momento. Dejen a todos desear el venir conmigo”.

A una sola voz, el ejército entero cómen zo a clamar con un sonido celestial: “¡Allahu Akbar!”. El tiempo del rezo del Viernes se cerró al alcance de la mano. Alp Arslan produjo una copia del Noble Qu’ran y la llevaba en frente de él. También llevaba con él las llaves de la venerada Kaa’ba. El abrió el Corán y recitó algunos versos de la Sura titulada: “Victoria”. Ahora era el momento para el sermón y la súplica, entonces Alp Arslan giró su espada hacia los recitadores del Qu’ran, quienes comenzaron apropiadamente a recitar los Suras al máximo de sus voces. Luego le dio la señal a los guerreros, quienes clamaron al unísono: “Allah, Allah” hasta que esas voces llevaron esa palabra de victoria hasta lo mas alto del Trono. Fue como si las tumbas explotaran. Vestidos en sus mortajas, como si rindieran cuentas de si mismos en el Día del Juicio, fueron al ataque con tal ardor y solemnidad que ellos dispersaron en la primera embestida al ejército enemigo de cien mil hombres y cincuenta mil caballos. Como leones saltando sobre una jauría de chacales.

Los clamores de la batalla se entremezclaban, “Allah, Allah” por una lado y “Hurrah, Hurrah” por el otro. Cuerpos apilados tan altos como montañas. Un guerrero musulmán fue obligado a luchar con cuarenta de los enemigos. Pero a pesar de lo dispar, el momento más noble y secreto del Viernes fue revelado; no fue solamente fue la fuerza del enemigo fue derrotada, sino que no pudieron siquiera salvar a su rey de que fuera tomado como prisionero.

Todo negocio y comercialización es ilícita desde el momento en que el predicador sube al púlpito hasta que el rezo obligatorio de dos ciclos hay terminado con la salutación. Puedes hacer negocios toda las semana, pero en ese momento es ilícito.

Dijo nuestro Maestro, el Mensajero:
“La primera persona en llegar al rezo del Viernes recibe una recompensa igual a la de haber sacrificado un camello por la causa de Allah. La segunda en llegar, recibe una recompensa como haber sacrificado una vaca por causa de Allah. La tercera una tal de hacer sacrificado una oveja. La cuarta, una como haber dado algunos pollos como caridad. La quinta obtiene una recompensa como si hubiese donado un huevo”.

Cuando el predicador asciende al púlpito, los ángeles que han estado parados en la puerta anotando estas recompensas, toman su plumas y sus notas y se reúnen junto al púlpito para oír el sermón. Los creyentes que lleguen después de este momento no obtienen estas recompensas. Ellos simplemente cumplen con su obligación básica religiosa.

El Viernes, un hombre debe realizar una especial ablución mayor, lavándose desde la cabeza hasta la punta del pie, y que su esposa haga lo mismo. Luego, si Allah les concede un niño, este será piadoso, recto y generoso.

Hagan un esfuerzo por ir a lugares distantes para el rezo del Viernes. Hemos descrito el mérito obtenido por cada paso. Vistan ropas limpias pero no limiten su limpieza solo a lo que visten; hagan un atento esfuerzo en purificar su corazón y también vuestra conducta. No hablen durante el Sermón; sobretodo, no se duerman. El Sermón del Viernes es equivalente a la oración ritual de dos ciclos, de manera que hablar y dormir están inapropiado como hacerlo durante el rezo actual.

Si llegas tarde, no trates de llegar al frente, empujando a tus compañeros creyentes de Allah. Usa un agradable perfume. Si puedes tomarte el tiempo de tu trabajo, ven a la mezquita temprano y no te apures en irte. Da caridad a los pobres. Se mas amable y generoso que lo usual con tu esposa y tu familia en ese dia. Deja que te vean sonreír. Se muy cauteloso en incurrir en el pecado u otras deudas. Mientras que la respetuosa observancia del Viernes trae mucho mérito y recompensa, el castigo por el irrespeto es respectivamente severo. Estén atentos de perder el rezo del Viernes sin una razón válida, o serán contados entre los hipócritas. Nuestro noble Maestro nos dice en una Tradición:
“Si alguien pierde tres rezos del Viernes por pereza, Allah sella su corazón”.
Y en otra tradición:
“Si alguien pierde tres Rezos en Congregación, pensando que no es importante, Allah pone un sello en su corazón. Cualquiera que pierda tres Congregaciones, sin una excusa, es grabado entre los hipócritas”.

Cuanto mas noble, importante y útil una cosa es, peor es su condición cuando es corrompida. Tomemos un simple ejemplo: Mientras que un huevo es altamente beneficioso bebible o comida fresco, puede ser muy venenoso si se echa a perder o si está podrido. En esta analogía: cuanto más te acercas en reverencia y respeto al rezo del Viernes, mayor será tu recompensa; pero si la extensión de tu acercamiento es con desprecio, el mismo rezo del Viernes puede ser la causa de tu perdición.

Formen filas derechas, parándose uno al lado del otro en la línea. La rectitud de las filas en el rezo congregacional debe ser el simbolismo de un rectitud y franqueza interna. Este es el significado de las palabras del Profeta:
“Enderécense, para que Allah tenga misericordia sobre vosotros” (istaqimu-yarhamkumu-llah). “Enderécense” no se refiere solo a las filas, sino de igual manera a la rectitud de pureza de corazón. Ciertamente se refiere a la honestidad en todos nuestros asuntos, sin la cual no somos merecedores de la misericordia de Allah.

Mi Señor, permítenos obtener la intercesión del Viernes!. Inclúyenos entre los rectos que Te adoran ese día y alcanzan Tu misericordia!. Concédenos nuestro pedido el Viernes, el día de la congregación!. Nuestro deseo es agradarte a Ti. Ayúdanos a actuar en todos los momentos de acuerdo a Tu noble complacencia!. Quizás nuestro rezo del Viernes de esta semana sea nuestro último. Si nos viviremos para participar de otro, Déjanos morir en fe!.

Hemos fallado en recordarte a Ti, como Tu te mereces. Acepta nuestra falla al respecto. ES posible el agradecer a Ti por las infinitas bondades que Tu nos has entregado?. Si bien estamos dentro de Tus bondades, como el pez en el océano esta rodeado de agua, somos incapaces de pensar en Ti por una gota. Somos incluso incapaces de contar las bendiciones que Tu nos has enviado. Deberíamos ser agradecidos Contigo noche y dia, en la dificultad y en la facilidad.

Nuestro pararse y postrarse en la oración son para ti. Reconocemos que Tu estas libre de todo atributo de deficiencia. Te Glorificamos y Santificamos. Tu eres Uno. Tu ser no tiene fin. Mantennos en el camino recto!. Haznos tener el pie firme en la religión de Islam, que es el Camino Recto!. No nos incluyas entre aquellos con quienes Tu estas enfadado y quienes han incurrido en Tu furia!. Si bien somos pecadores y desobedientes, somos la Comunidad de Tu amado Muhammad. Permítenos no caer en desesperanza de Tu compasión. Hemos llegado a Tu corte. Nos dejes que volvamos con las manos vacías!. No nos corras de Tu puerta. Muéstranos Tu aspecto de misericordia. No nos quites la recompensa de salud y la bendición de fe!.

O Uno Compasivo!. O Todo Generoso! O Retornador de bien y mal! O Todo Glorificado! O Todo Perdonador y Siempre Benévolo! Trátanos con Tu amable benevolencia! Facilítanos las cosas en todos nuestros buenos trabajos! Libéranos de la arrogancia, vanidad, orgullo santurrón e hipocresía! Muéstranos cuán insignificantes somos. Así como nos Has creado seres humanos exteriormente, Haznos humanos interiormente también! Déjanos deleitarnos con Tu perdón! Que el alma del Mensajero de Allah esté contenta y satisfecha con nosotros!

Gloria a nuestro Señor, Señor de la Majestad por sobre todas descripción; y la paz con todos los Mensajeros; y toda alabanza es a Allah, Señor de Todos los Mundos. Por el beneplácito de Allah, Su Mensajero y Su gente.