El
momento exacto de esta conmemoración depende
de las fases lunares, suele tener lugar aproximadamente
10 días antes de cada nuevo año. Incluye
el ayuno de comidas y bebidas desde el amanecer hasta
el ocaso, es decir, durante aproximadamente 18 horas.
Si bien constituye una obligación para todos
los musulmanes adultos y sanos, se contemplan excepciones
en niños menores de 12 años, en los enfermos,
en ancianos, embarazadas y mujeres durante la lactancia.
Como
queda claro, los diabéticos quedan excluidos
de este compromiso sobre todo aquéllos insulinodependientes.
No obstante, no es infrecuente que muchos creyente musulmanes
decidan ayunar durante el Ramadán.
Si
se trata de un paciente bien controlado, ya sea con
hipoglucemiantes orales de la familia de la sulfonilureas
(glibenclamida, glipizida, etc.) o con insulina, el
mayor riesgo está en la aparición de una
hipoglucemia. Si por lo contrario, el control metabólico
es deficiente puede deshidratarse en diverso grado.
Por
las características del ritual, no son infrecuentes
las amplias oscilaciones en los niveles de glucemia,
que obligan a un estrecho monitoreo glucémico.
Muchos practicantes del Islam evitan hacer ejercicio
físico para ahorrar energía y, esta misma
razón puede que no concurran a los controles,
sobre todo en el día viernes en el que suelen
asistir a la mezquita.
Pautas
para manejar la alimentación
La
cocina islámica abunda en platos dulces y confituras,
muchos de ellos preparados especialmente para el Ramadán.
Estas preparaciones, ricas en hidratos de carbono simples
y complejos (harinas o almidones) acompañadas
por bebidas y jugos dulces y ciertas frituras, son consumidos
en las horas libres del ayuno, alternando con el prolongado
período de ayuno.
La
tradición señala sólo 2 comidas
diarias durante el Ramadán. Se trata de la consumida
muy temprano por la mañana (Sehri) y la que se
administra al concluir el ayuno con la caída
del sol (Iftar). La primera comida del nuevo día
suele practicarse, en ocasiones, cerca de las 4 a.m.
Para
evitar los desequilibrios glucémicos originados
en esa distribución inusual de los alimentos
se recomienda:
Limitar
el consumo de alimentos dulces durante el Iftar. Consumir
porciones pequeñas de platos tradicionales como
ladoo, jelaibi o burfi.
Ingerir en abundancia alimentos compuestos por carbohidratos
complejos. Es el caso del arroz basmati, cahapati o
naan.
Incluir
frutas, vegetales, dhal y yogur en ambas comidas diarias
Tratar
de practicar el Sehri inmediatamente antes de la salida
del sol y no en la madrugada, para lograr distribuir
en forma más regular el consumo de alimentos.
Para
beber, evitar las gaseosas y jugos azucarados. Las bebidas
o gaseosas sin azúcar deben ser el instrumento
con el cual saciar la sed. Recuerde que puede utilizar
edulcorantes, de ser necesario.
Reducir
las raciones de alimentos fritos, tales como paratha,
puri, samosas, chevera, pakoras, katlamas y kebabs fritos.
Utilizar con mesura el aceite en las preparaciones culinarias.
Tanto
los alimentos consumidos en las 2 comidas diarias como
los que se presentan en la mesa en ocasión del
Eid-ul-Fitr, que marca el final del ayuno, son alimentos
con una alta densidad calórica, lo cual puede
llevar a un aumento de peso, circunstancia no deseable
en los diabéticos tipo 2. Es conveniente entonces,
reflexionar sobre la conveniencia de adoptar comidas
menos hipercalóricas, sin descuidar las tradiciones.
Recaudos
con el tratamiento farmacológico
Si
Ud. se trata con metformina o con agentes de la familia
de las glitazonas (pioglitazona o rosiglitazona), no
existen tantos riesgos de padecer una hipoglucemia,
pero su administración debe seguir ciertas pautas:
cambiar
el horario por el del momento en el que finaliza el
ayuno, con la caída del sol, con el objeto de
cubrir los momentos de ingesta.
reducir
la dosis si aparece sensación de malestar.
En
los diabéticos que utilizan sulfonilureas (solas
o combinadas con metformina o pioglitazona, es posible
que el diabetólogo cambie el producto habitual
por otro de acción muy rápida o bien por
otro de acción prolongada o sostenida, o por
otras drogas que actúan sólo sobre el
pico de hiperglucemia secundario a la ingesta (repaglinida).
Si
se trata de diabéticos con insulinoterapia, el
especialista enfatizará la necesidad de o suspender
la administración de la droga. Por supuesto,
se impondrán cambios en la modalidad y el tipo
de insulina a utilizar: suele indicarse insulina NPH
en el momento del Sihri (por la mañana) e insulina
corriente (con muy pocas unidades de NPH) en la comida
de la noche. También puede ser de utilidad el
empleo del análogo de la insulina (Lispro), porque
actúa inmediatamente después de comer
y tiene una acción muy corta.
Recuerde:
si Ud. es diabético, sigue la doctrina del Islam
y no desea dejar de participar del Ramadán, acepte
las recomendaciones de su médico. Consulte con
la debida antelación, explíquele sus deseos
de participar en el ritual anual del ayuno y convenga
con él una conducta que le permita cumplir con
sus convicciones sin poner en riesgo su salud.
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