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Ellos responderán a los ángeles: “Somos
la gente de la virtud. Soportamos con paciencia los
agravios recibidos y perdonamos a nuestros opresores.
No nos desquitamos contra aquellos que nos han insultado.
Fuimos pacientes. Nos dirigimos de manera correcta hacia
aquellos que nos hubiesen hablado de mala forma. No
despreciamos a aquellos que nos hubieran despreciado,
perdonándolos por sus ofensas. Los tratamos amablemente.
Sobrellevamos con paciencia cualquier desgracia acaecida
sobre nosotros, sabiendo y reconociéndola que
proviene de Dios, y dándole las gracias a nuestro
Señor”.
Entonces
los ángeles le dirán a esta gente de virtud:
“Continúen, el Paraíso es suyo,
como el Uno Exaltado Les ha prometido”. Estos
nobles seres alcanzarán el Paraíso y entrarán
a el para disfrutar de una deliciosa existencia y eternas
bendiciones mientras que cualquier otro sufrirá
la dolorosa experiencia del ajuste de cuentas.
O gente de Fe, si desean alcanzar esta bienaventuranza
y entrar al Paraíso mientras el resto esta en
el lugar del ajuste de cuentas, soporten con paciencia
las desgracias que provienen de Dios. Cuando la gente
los desprecie, sean pacientes, incluso cuando tengan
la fuerza para vencerlos. Controlen su ira, ejerciten
la abstinencia, sean gentiles de manera que el Uno Exaltado
pueda generosamente hacer de ustedes uno de aquellos
que han alcanzado esta bienaventuranza. Amen.
Cuando la Resurrección llegue, quiera que sean
felices y obtengan este gozo; que los halle inmersos
en eterna felicidad. Refrenen vuestra ira y furia; repelen
vuestra violencia tomando refugio en Allah. En cualquier
momento que estén enfurecidos, recuerden los
generosos favores que el Señor Dios ha prometido
a aquellos que son pacientes. Recuerden el comportamiento
del Profeta y renuncien a su ira. Recuérdense
también, que el castigo de Dios es muy severo
para aquellos que no abandonan su ira y mantienen su
rencor; el castigo divino será insoportable.
No busquen el desquitarse con aquellos que los han insultado.
Piensen en Allah y Recuérdenlo, ya que Dios,
Exaltado Sea dijo:
“O hijo de Adán, Recuérdenme cuando
estén enojados. Sean pacientes. No busquen vengarse,
para que cuando Me enoje con ustedes, Me recordaré
de ello y perdonaré vuestras ofensas”.
Allah ha dado esta sombría advertencia a aquellos
que buscan vengarse al contarle a la gente las faltas
de aquellos que ha hecho encolerizar:
“O hijo de Adán, perdonen las ofensas de
aquellos que los han ofendido y herido incitando vuestra
ira. No traten de humillarlos a los ojos de la gente
al revelar y ventilar sus faltas y secretos escondidos.
Si recurren a tales tácticas, no se olviden que
ustedes también tienen muchas faltas de las cuales
serán avergonzados ante la gente. No Me hagan
que los humille públicamente sacando a la luz
vuestra ofensas en este y en el otro mundo”.
Si desean ser liberados de vuestro propio bajo ego,
entonces no deshonren a personas que los han hecho disgustar
dando a conocer vuestra faltas. Quienquiera que publicite
las faltas de alguien que lo ha hacho enojar provocará
el castigo de Allah. Puede suceder también que
la persona comience a hacer cosas para desacreditar
a alguien que lo haya hecho enojar. ¿Se han preguntado
como Allah castiga este pecado?. El Uno Exaltado nos
dice que Su grandioso tormento caerá sobre personas
como estas, esto es decir, por ahí a estas personas
inmorales y poco éticas sería suficiente
el avergonzar a personas inocentes. La tierra en si
misma le reza a Allah:
“Mi Señor, Tu mismo cancelas las faltas
y no las arrojas a tus sirvientes en su cara, pero aquí
hay alguien que, si bien es un mero mortal impotente,
va por ahí desfilando las faltas de otros y desacreditándolos
en público. Permíteme el tragarme a este
tirano”.
Si tu estas sentado cuando te enojas, controla tu ira
poniéndote de pie. Si tu estas de pie en el mismo
caso, entonces siéntate. Toma refugio en Allah
de Satán. Si tu ira no pasa, toma ablución
y realiza tu rezo. Si aún no te ha dejado, acuéstate
sobre tu lado derecho. Entonces tu ira se retirará.
Cualquier cosa tu enemigo diga acerca de ti, pregúntate
a ti mismo si hay algo de verdad en ello. Si encuentras
esa mala cualidad en ti, entonces ríndete. Si
no, ¿entonces por qué preocuparse o molestarse
por ello?.
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