| |
Es más bien un asunto de intención interior.
Lo que se come accidentalmente o en un momento de olvido
no invalida el ayuno. En este caso, lo estricto se dirige
a aquellos que prestan una atención meticulosa
a las formalidades de la plegaria ritual, y aún
así la realizan descuidadamente y descuidan su
significación espiritual.
Cada
etapa en la ablución ritual para quitar las impurezas
menores tiene un sentido interior como así también
exterior. El sencillo lavado físico del rostro,
brazos, cabeza, oídos o pies, lo pueden hacer
mejor los que no creen y los tiranos. La ablución
interior significa, entre otras cosas, prometer dirigir
el rostro sólo hacia Alá, usar los brazos
únicamente para propósitos que Le agraden,
coronar la cabeza con Sus ordenes, no oír cosas
malas, y alejarse del mal.
La ablución total para quitar la impureza mayor
también tiene su aspecto exterior obvio, pero
realmente significa la limpieza del ser interno. Representa
una conciencia de la necesidad por purificarse uno mismo
de la envidia, la hipocresía y toda la suciedad
de este mundo.
Con respecto a cubrirse las partes privadas, por supuesto
que no puede haber ninguna cuestión para ocultarse
de Alá el que Lo Ve Todo. Lo que significa es
que escondemos la vergüenza de los otros y la nuestra.
El cuento de Gabriel nos enseñó el tremendo
mérito de cubrir las faltas.
Dirigir el rostro hacia la qibla es seguramente una
obligación formal en la plegaria ritual. Sin
embargo, en la misma época, el Corán nos
dice que la verdadera piedad a la vista de Alá
no es un asunto de enfrentar el Este o el Occidente,
sino de fe en Dios, la Resurrección, los Ángeles,
las Escrituras y los Profetas.
Gastar, es decir, dar tus amadas posesiones a los que
amas –a los creyentes- es otra obligación
religiosa. Esto incluye atender las necesidades de los
parientes de uno, de los huérfanos, los destituidos
y las necesidades de los extranjeros lejos de su hogar,
como así también la liberación
de los esclavos. ¿Oigo decir a alguien que la
esclavitud ya no existe en estos días, que ha
sido abolida? ¿Qué hay de aquellos pobres
desdichados que han trabajado durante años y
años bajo algún individuo tirano, incapaces
de obtener lo que les corresponde, sin ningún
escape hacia la libertad, acaso no son esclavos?
El requerimiento exterior en todos estos asuntos es
la corrección formal; sin embargo, interiormente,
la plegaria implica el cumplimiento de los derechos
de Dios y el hombre, mientras que el dar limosna significa
que al ver esto la persona realmente obtiene lo que
le corresponde.
Una vez le preguntaron a Imam °Ali: “O, Imam,
¿qué porcentaje y de qué cosa significa
dar el zakat? ¿Cuál es la regla en la
Ley Islámica?” Y él respondió:
“Para aquellos que son mezquinos o tacaños,
significa dar una cuarta parte. Pero para nosotros significa
darlo todo.”
El venerable ‘Umar da este informe: “En
la víspera de la batalla nuestro Maestro nos
instó a desembolsar. Y yo me dije: ‘Esta
vez sobrepasaré a Abu Bakr en caridad.’
Tomé la mitad de mi riqueza y se la presenté
al Mensajero de Dios. Nuestro Maestro me preguntó:
‘¿Cuánto has traído, ‘Umar,
y cuánto has dejado en la casa?’ ‘O,
Profeta de Alá,’ respondí, ‘he
traído la mitad, dejando la otra mitad para mis
hijos.’ ‘Que Alá pueda aceptarla,’
dijo él. Justo entonces, Abu Bakr llegó
ante su presencia. También le mostró su
ofrecimiento y se lo presentó al Mensajero, que
le preguntó: ‘¿Cuánto has
traído, Abu Bakr?’ Su respuesta fue: ‘Lo
he traído todo, O, Mensajero de Alá.’
Cuando nuestro Maestro preguntó si no había
dejado nada para sus hijos, él contestó:
‘Les he dejado a Alá.’ Con esto,
me arrepentí por haber entrado una vez más
a una carrera de caridad con Abu Bakr.”
Recordemos una de las enseñanzas del Corán:
una de las nobles características de las buenas
personas es ser leal a sus promesas, ser fiel a sus
palabras.
Las huellas de la hipocresía son tres: el hipócrita
es un mentiroso, no dice la verdad; se arrepiente de
su promesa, no mantiene su palabra; traiciona la confianza.
Estos son los atributos del hipócrita. Con respecto
a los atributos de los creyentes, Alá dice que
son los que pacientemente soportan la tribulación
y la necesidad, a través del agobio y la aflicción,
fieles a su fe en el Amado, y siempre concientes de
la Verdad.
De esta manera vemos que se requiere mucho más
de nosotros que sólo dirigir el rostro a la qibla.
Similarmente, cada elemento de la plegaria ritual tiene
un profundo sentido interior además de su aspecto
formal, y exterior:
Sincronización: precisamente como hay una obligación
exterior para averiguar el momento correcto para la
plegaria, es nuestro deber en realidad estar enterados
de la oportunidad en todas las cosas.
Intención: cada plegaria se debe realizar con
la intención conciente. En realidad, la intención
es el criterio universal en el Islam. La intención
interior no tiene que caer o retroceder en las malas
costumbres que una vez se abandonaron.
Takbir: (la declaración inicial de la supremacía
de Dios): cuando decimos “Dios es incomparablemente
Más Grande que cualquier cosa que pudiéramos
conocer o imaginar” (¡Allahu Akbar!), la
realidad interior es nuestra conciencia de poner a un
lado este mundo y todas las cosas menos Dios, y de entrar
a Su presencia.
Llamar a la Plegaria: (adhan) simboliza el triunfo final
de Israfel, el ángel de la Resurrección.
Al oír este Llamado y apresurarse hacia la mezquita,
decretamos simbólicamente nuestro surgimiento
de la tumba y la reunión para la Resurrección.
Nuestra llegada a la mezquita representa nuestro reunido
al sitio.
Estar de pie en las filas: cuando el Musulmán
en la congregación forma las hileras para la
plegaria, representa a la humanidad en el desfile ante
la presencia de Alá. Mientras elevamos las manos
y pronunciamos la apertura takbir, proveemos una alegoría
de la gente parada al rendirle cuentas al Todopoderoso.
Postura de inclinación (ruku’): cuando
inclinamos el cuerpo con humildad hacia Dios, es una
semejanza para la confesión de los pecados y
la petición: “O, Señor,” estamos
diciendo, “declaro que Tú exento de cualquier
atributo de deficiencia. Tú eres el Magnífico.
Al lado de Tu misericordia, mi pecado tiene poca importancia.”
Enderezarse (qawama): estar derecho entre la inclinación
y la prosternación nos recuerda que nuestros
cuerpos serán recuperados cuando nos llamen a
rendir cuentas en la Resurrección.
Prosternación (sajda): caemos dos veces en la
humilde prosternación, en el medio nos sentamos
brevemente, y decimos mientras nos prosternamos: “O,
Dios, el Más Elevado de los Elevados, declaro
que Tú estás exento de cualquier atributo
de deficiencia.” Todo esto, incluyendo nuestra
afirmación de la supremacía de Dios al
incorporarnos entre las prosternaciones, es igualmente
simbólico de nuestra situación en la Resurrección,
cuando debamos enfrentar los pecados que hemos cometido
y obedecer la orden divina de leer en voz alta nuestro
registro.
Reuniones (tahiyat) y Saludos (salam) finales: cuando
nos sentamos de vuelta sobre los talones al final de
la plegaria, y ofrecemos los Saludos, estamos cara a
cara con lo que hemos hecho, y somos concientes de la
realidad del Fuego; girando la cabeza para dar el Saludo,
primero a la derecha y luego a la izquierda, parece
que estamos buscando en todas direcciones a alguien
que actúe como nuestro intercesor.
Exteriormente, luego, pasamos por una serie de movimientos
–pararse, inclinarse, enderezarse, prosternarse,
sentarse para los saludos y girar la cabeza con los
saludos- pero es desde la paz interior y la reverencia
tranquila de la plegaria que obtenemos el conocimiento
de las realidades más profundas.
Cuando nuestro Maestro Imam ‘Ali se paraba para
rezar, algunas veces se sonrojaba y otras palidecía.
Cuando su familia vio que ocurría esto, le preguntaron:
“O, Imam, ¿por qué cuando te levantas
a orar algunas veces estás de color escarlata
y otras veces de un pálido mortal?” Y respondió:
“Estoy yendo ante la presencia de Alá.
¿Eso es fácil?”
Algunos puntos adicionales: Ya que con la apertura takbir
uno entra a la presencia Divina, significa la separación
de este mundo. Lo que está afuera de la primera
posición de pie (qiyam) hace la declaración
espiritual: “O, Señor, no estaré
ante la presencia de nadie más que ante Ti y
Tus amigos.” La postura de inclinación,
que es una parte obligatoria externa del ciclo de la
plegaria, significa interiormente: “O, Señor,
no me inclino ante nadie más que ante Ti. A tus
enemigos no les demuestro amistad, no les ofrezco ayuda.”
Luego decimos: “Tú eres el Oyente de la
alabanza de aquellos que Te alaban,” y hacemos
la prosternación exterior obligatoria. Uno de
los secretos de la plegaria es decir interiormente;
mientras bajamos en la segunda prosternación:
“O, Señor me prosterno sólo ante
Ti. Yo no era nada. Tú me sacaste de la luz,
y una vez más no seré nada.”
Todo lo que he dicho apenas araña la superficie
de este tema. Pero podemos llegar a la conclusión
de que la angustia y el tormento no son para aquellos
que rezan de esta manera. La angustia y el tormento
son la suerte del hipócrita, que se prosterna
ante Dios y aún así ayuda a los enemigos
de Dios, y no conoce su verdadero lugar de adoración.
La angustia y el tormento son para aquellos que, como
lo declaró el venerable Mevlana, bajan sus cabezas
en la prosternación, clavan sus traseros en el
aire y suponen que están orando. La angustia
y el tormento es porque no conocen el verdadero significado
de la plegaria en el Islam; mientras pasan por las emociones
de la plegaria, también cometen toda clase de
perversidad, son marcados por cada defecto del carácter,
y perpetran cada crimen que Dios ha prohibido. Tales
plegarias no los acercan a Alá, por el contrario,
es porque se las quitan a Él que Dice en su Noble
Libro: “La angustia y el tormento para aquellos
que realizan la plegaria...”
Los creyentes deberían meditar sobre el destino
espantoso de aquellos que rezan y rechazan la ayuda
mutua, y deberían pensar en cuánto peor
será para aquellos de semejante mal carácter
que ni siquiera rezan.
Ya que sabemos de otro Noble Versículo que la
plegaria ofrece protección contra la conducta
inmoral e ilegal, que sigue a los que rezan, aún
así no se abstienen de tal conducta, sólo
hacen una demostración del rezo. Si hubieran
rezado como Alá quiere, su plegaria los hubiera
alejado de todo lo perverso e ilegal. Consideremos las
generosidades otorgadas a aquellos que realizan la plegaria
como se debe hacer. Qué grandes y buenas noticias
les ha dado a aquellos que rezan nuestro bendito Maestro.
Cuando amanezca la Resurrección y la humanidad
se reúna, los rostros de algunos estarán
centelleando como las estrellas. Cuando los ángeles
les pregunten: “¿Qué buena conducta
han traído a este grado elevado?” Ellos
dirán: “Tan pronto como oímos el
Llamado a la Oración en el mundo inferior nos
apresuramos a hacer la ablución y entrar a la
presencia de Alá.” Habrá otros cuyos
rostros irradien luz tan brillante como la luna. Cuando
se les haga la misma pregunta, dirán: “Ya
estábamos en un estado de pureza ritual cuando
oímos la Llamada a la Oración instituida
por Muhammad y, tan pronto como la oímos fuimos
a la mezquita y entramos a la presencia de nuestro Señor.”
Los rostros de algunos creyentes estarán tan
radiantes como el sol y su explicación será:
“Todo lo que ganamos fue por medios legales y
todo lo que consumimos fue legal. Solíamos dar
parte de nuestros ingresos a los pobres y los necesitados.
Fuimos a la mezquita incluso antes del tiempo para rezar
y oímos la Llamada a la Oración dentro
de la mezquita. Ahora nuestro Señor nos ha concedido
estos grados elevados.” Hay una guía para
nosotros en estas buenas noticias del bendito Mensajero.
Se dice que si un Musulmán se une a la plegaria
cuando el Imam da la apertura takbir, obtiene el mérito
de mil Peregrinaciones y mil Visitas y recibe una recompensa
como si hubiera distribuido una pila de oro del tamaño
del Monte Uhud. Para cada ciclo de la plegaria, recibe
tanto mérito como si hubiera adorado a su Señor
durante todo un año. Se vuelve inmune al Fuego
y la hipocresía y ve, incluso en este mundo,
el lugar que ocupará en el Paraíso al
cual entrará sin que lo llamen para rendir cuentas.
Estas buenas noticias son dirigidas naturalmente sólo
a aquellos que sirven verdaderamente a Alá y
realizan la oración.
Aún no hemos oído todas las buenas noticias.
El bendito Profeta también ha dicho que si un
creyente se levanta para rezar y dice: “Allahu
Akbar,” Él le da esta orden a Sus ángeles:
“Quiten los pecados a Mi siervo para que pueda
Adorarme con pureza.” Los ángeles se llevan
sus pecados y cuando ese siervo ha terminado su oración,
ellos preguntan: “O, Señor, ¿tenemos
que volver a cargarle sus pecados a este siervo?”
Pero una Voz desde las alturas dirá: “O,
ángeles Míos, no es apropiado para Mi
generosidad que vuelva a registrar el pecado que he
quitado. He perdonado todos sus errores.” Consideremos
estas buenas noticias de nuestro Maestro: “Creyentes,
cualquier miembro de mi Comunidad que haga la ablución
con agua limpia y legal y se una a la plegaria detrás
del Imam tiene el derecho a la misericordia del Señor
de la Majestad.”
El Mensajero, (P Y B), además informó
diciendo: “Un creyente que realice las cinco plegarias
establecidas en la congregación tiene cinco buenas
cosas para esperar:
1: La pobreza no lo afligirá en este mundo.
2: No sufrirá tormento en la tumba,
3: En la Resurrección se le entregará
su registro del lado derecho.
(Aquellos que reciban sus registros del lado derecho
son la gente del Paraíso. Cualquiera que reciba
su registro del lado izquierdo o de atrás pertenece
a la gente del Fuego).
4: Cruzará el puente Sirat con la velocidad del
relámpago.
5: Entrará al Paraíso sin tormento o cuentas.
Nuestro generoso y noble Maestro nos ha dado la siguiente
semejanza: “Precisamente como nada sucio queda
en una persona que se baña cinco veces en un
arroyo que fluye frente a su puerta, ningún pecado
permanece en alguien que entra a la presencia del Todopoderoso
cinco veces al día, pues entra a la Divina Misericordia
y se le concede el perdón.” Si una botella
está llena de suciedad y es dejada en el mar,
el agua marina limpiará el exterior de la misma,
pero precisamente como el interior de la botella queda
sin afectarse, así pasa con aquellos que se purifican
exteriormente pero quedan sucios por dentro. Por lo
tanto, si entras a este arroyo cinco veces por día,
asegúrate de limpiarte interior como exteriormente
para que puedas ser verdaderamente digno del perdón
y puedas ver tu lugar en el Paraíso incluso mientras
estás en este mundo.
|
|