La Asistencia Divina (tawfîq)
Por Muhyî d-Dîn Ibn ‘Arabî - Del libro La maravillosa vida de Dhû-l-Nûn el Egipcio - Editora Regional de Murcia
 
 
  Abû ‘Uthmân Sa’îd ha referido estas palabras de Dhû-l-Nûn: «Hay tres signos de la asistencia divina: caer justo cuando se actúa sin no obstante haberse preparado para ello, escapar a la falta incluso si se es empujado y no se le huye, obtener un resultado de la ración y de la demanda ferviente».
Yusuf Ibn al-Husayn ha referido esto: Yo he oído a Dhû-l-Nûn decir: «Es gracias a la asistencia divina que se obtiene el éxito».
 
 

El servicio de Al-lâh (‘ibâda) y la condición del servidor (‘ubûda ‘ubûdiyya)

Yusuf Ibn al-Husayn ha referido esto: Yo he oído a Dhû-l-Nûn decir: «Los males que afectan a los cuerpos son los dolores, y los males que afectan a los corazones son las transgresiones (dzanb). Y lo mismo no sienten el placer de la comida cuando sufre, lo mismo el corazón no encuentra ya el sabor (dzawq) cuando lo acompañan sus errores».

‘Alî ibn ‘Abd Al-lâh al-Karagî ha referido esto: Yo he oído a Dhû-l-Nûn decir: «La clave del servicio de Al-lâh (‘ibâda) es la meditación (fikra), y el signo de la pasión (hawâ) es que se siguen sus apetitos».

La lucha espiritual (muÿâhada)

Yusuf Ibn al-Husayn ha referido de Dhû-l-Nûn las palabras siguientes: «El alma se esfuerza en enmascarar la buena obra, el corazón se esfuerza en' desgarrar los velos que ocultan la obra buena».

El renunciamiento (zuhd)

Sa’îd ibn ‘Uthman ha referido estas palabras de Dhû-l-Nûn el Egipcio: «Hay tres signos de renunciamiento: la limitación de las esperanzas (qas al-amal), el amor de la pobreza, y la aptitud en pasar de las cosas con paciencia».

Igualmente según Sa’îd ibn Dhû-l-Nûn ha dicho: «El renunciamiento engendra la sabiduría (hikma)».

Yusuf ibn al-Husayn ha referido esto: «Un hombre de Basora vino a ver a Dhû-l-Nûn y le hizo la siguiente pregunta: «¿Cuando es correcta mi búsqueda del renunciamiento?». Su respuesta fue: «Cuando tú renuncies a ti mismo y huyas de todo lo que te distrae de Dios, porque todo lo que te distrae de Dios pertenece a este bajo mundo». Y Yusuf ibn al-Husayn ha añadido: «Yo he referido eso a Tahir al-Maqdisf y él ha concluido: Esto es conforme a las palabras de los enviados divinos reveladas en las Escrituras».

I'srafil ha referido esto: Yo he oído a Dhû-l-Nûn decir: «Sólo vuelven los que regresan por el camino. Si hubieran llegado hasta Dios no hubieran vuelto. ¡Renuncia por tanto a este bajo mundo, y verás la Realidad maravillosa!»

Comentario de ibn ‘Arabî: Yo he oído al maestro Abû Ya'qûb al- Kûmî, cuando estábamos reunidos en su presencia en la mezquita de al-‘Adabbâs en Sevilla, decir esto: «El que vuelve sólo retorna porque no ha alcanzado la cumbre de la pendiente. Si la hubiera alcanzado, y descubierto lo que hay allí, no hubiera retornado. La cumbre de la pendiente, es la toma de conocimiento de la Realidad (al-Haqiqa). Los «hombres de Al-lâh» (riÿâl Al-lâh) descienden por la otra parte, de forma que ningún ojo los ve, salvo si se trata de mensajeros divinos, encargados de un depósito que les es confiado (amana)».

La entrega confiada (tawakkul)

Sa’îd ibn ‘Uthman al-Hayyat ha referido esto: Yo he oído a Dhû-l-Nûn el Egipcio hacer la respuesta siguiente a un hombre que le había preguntado qué era la entrega confiada: «Es desposeer a los «señores» (arbab) de su soberanía y abandonar los intermediarios (asbab, con muy frecuentemente el sentido de "causas segundas")». El hombre le rogó explicarse más, y Dhû-l-Nûn añadió: «es echar su alma en estado de servidumbre (‘ubudiyya) y sacada del estado de soberanía (rububiyya)».

Según la misma sucesión de transmisores (isnad), he aquí otra frase de Dhû-l-Nûn: «La entrega confiada es abandonar el gobierno de sí mismo y desposeerse de la fuerza del poder. El servidor no es capaz de entregarse a Dios con confianza más que si sabe que el Ser divino —¡gloria a Él!— conoce y ve la situación en que se encuentra».

Sa’îd ibn ‘Uthman ha referido esto: Yo he oído a Dhû-l-Nûn decir (prosa rimada): «Hay tres signos de la entrega confiada: la ruptura con las dependencias materiales (‘alâ 'iq), la desaparición de la adulación en los rasgos de carácter (salâ’iq), y el uso de la sinceridad respecto a las criaturas (jalâ 'iq)».

El hambre (gû’)

Abu Dugana ha referido esto: «Yo he oído a Dhû-l-Nûn decir: «La sabiduría no habita en un estómago lleno de comida».

Ibn Hamîs ha citado la frase siguiente de Dhû-l-Nûn: «Cada vez que he sido saciado de comida, no ha faltado que yo desobedezca o que sueñe en desobedecer».

El contento (qanâ’a)

En su libro. Los títulos de gloria de los hombres piadosos, Ibn Hamîs ha referido esta frase de Dhû-l-Nûn: «cualquiera que se contenta, se libra de sus contemporáneos y triunfa sobre sus semejantes».