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El servicio de Al-lâh (‘ibâda) y la
condición del servidor (‘ubûda ‘ubûdiyya)
Yusuf Ibn al-Husayn ha referido esto: Yo he oído
a Dhû-l-Nûn decir: «Los males que
afectan a los cuerpos son los dolores, y los males que
afectan a los corazones son las transgresiones (dzanb).
Y lo mismo no sienten el placer de la comida cuando
sufre, lo mismo el corazón no encuentra ya el
sabor (dzawq) cuando lo acompañan sus errores».
‘Alî ibn ‘Abd Al-lâh al-Karagî
ha referido esto: Yo he oído a Dhû-l-Nûn
decir: «La clave del servicio de Al-lâh
(‘ibâda) es la meditación (fikra),
y el signo de la pasión (hawâ) es que se
siguen sus apetitos».
La lucha espiritual (muÿâhada)
Yusuf Ibn al-Husayn ha referido de Dhû-l-Nûn
las palabras siguientes: «El alma se esfuerza
en enmascarar la buena obra, el corazón se esfuerza
en' desgarrar los velos que ocultan la obra buena».
El renunciamiento (zuhd)
Sa’îd ibn ‘Uthman ha referido estas
palabras de Dhû-l-Nûn el Egipcio: «Hay
tres signos de renunciamiento: la limitación
de las esperanzas (qas al-amal), el amor de la pobreza,
y la aptitud en pasar de las cosas con paciencia».
Igualmente
según Sa’îd ibn Dhû-l-Nûn
ha dicho: «El renunciamiento engendra la sabiduría
(hikma)».
Yusuf ibn al-Husayn ha referido esto: «Un hombre
de Basora vino a ver a Dhû-l-Nûn y le hizo
la siguiente pregunta: «¿Cuando es correcta
mi búsqueda del renunciamiento?». Su respuesta
fue: «Cuando tú renuncies a ti mismo y
huyas de todo lo que te distrae de Dios, porque todo
lo que te distrae de Dios pertenece a este bajo mundo».
Y Yusuf ibn al-Husayn ha añadido: «Yo he
referido eso a Tahir al-Maqdisf y él ha concluido:
Esto es conforme a las palabras de los enviados divinos
reveladas en las Escrituras».
I'srafil ha referido esto: Yo he oído a Dhû-l-Nûn
decir: «Sólo vuelven los que regresan por
el camino. Si hubieran llegado hasta Dios no hubieran
vuelto. ¡Renuncia por tanto a este bajo mundo,
y verás la Realidad maravillosa!»
Comentario de ibn ‘Arabî: Yo he oído
al maestro Abû Ya'qûb al- Kûmî,
cuando estábamos reunidos en su presencia en
la mezquita de al-‘Adabbâs en Sevilla, decir
esto: «El que vuelve sólo retorna porque
no ha alcanzado la cumbre de la pendiente. Si la hubiera
alcanzado, y descubierto lo que hay allí, no
hubiera retornado. La cumbre de la pendiente, es la
toma de conocimiento de la Realidad (al-Haqiqa). Los
«hombres de Al-lâh» (riÿâl
Al-lâh) descienden por la otra parte, de forma
que ningún ojo los ve, salvo si se trata de mensajeros
divinos, encargados de un depósito que les es
confiado (amana)».
La entrega confiada (tawakkul)
Sa’îd ibn ‘Uthman al-Hayyat ha referido
esto: Yo he oído a Dhû-l-Nûn el Egipcio
hacer la respuesta siguiente a un hombre que le había
preguntado qué era la entrega confiada: «Es
desposeer a los «señores» (arbab)
de su soberanía y abandonar los intermediarios
(asbab, con muy frecuentemente el sentido de "causas
segundas")». El hombre le rogó explicarse
más, y Dhû-l-Nûn añadió:
«es echar su alma en estado de servidumbre (‘ubudiyya)
y sacada del estado de soberanía (rububiyya)».
Según la misma sucesión de transmisores
(isnad), he aquí otra frase de Dhû-l-Nûn:
«La entrega confiada es abandonar el gobierno
de sí mismo y desposeerse de la fuerza del poder.
El servidor no es capaz de entregarse a Dios con confianza
más que si sabe que el Ser divino —¡gloria
a Él!— conoce y ve la situación
en que se encuentra».
Sa’îd ibn ‘Uthman ha referido esto:
Yo he oído a Dhû-l-Nûn decir (prosa
rimada): «Hay tres signos de la entrega confiada:
la ruptura con las dependencias materiales (‘alâ
'iq), la desaparición de la adulación
en los rasgos de carácter (salâ’iq),
y el uso de la sinceridad respecto a las criaturas (jalâ
'iq)».
El hambre (gû’)
Abu Dugana ha referido esto: «Yo he oído
a Dhû-l-Nûn decir: «La sabiduría
no habita en un estómago lleno de comida».
Ibn Hamîs ha citado la frase siguiente de Dhû-l-Nûn:
«Cada vez que he sido saciado de comida, no ha
faltado que yo desobedezca o que sueñe en desobedecer».
El contento (qanâ’a)
En su libro. Los títulos de gloria de los hombres
piadosos, Ibn Hamîs ha referido esta frase de
Dhû-l-Nûn: «cualquiera que se contenta,
se libra de sus contemporáneos y triunfa sobre
sus semejantes».
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