La Asamblea de los Pájaros
Farid Ud-Din Attar
 
 
5- El Pavo Real

Luego siguió el dorado Pavo Real, con sus plumas coloridas, ¿qué diré?, ¡de miles de colores! Se mostraba, de un lado y del otro, como una novia. "El que pintó este mundo", dijo, "al darme forma tomó en sus manos el pincel del Gin. Pero a pesar de que soy un ángel Gabriel entre los pájaros, mi suerte no es envidiable. Por ser amigo de la serpiente en el paraíso terrenal fui expulsado de allí ignominiosamente. Los que confiaban en mí, me retiraron su confianza, y mis pies fueron mi prisión.

 
 

Sin embargo siempre tengo la esperanza de que un guía benevolente me saque de esta oscura morada y me lleve a las mansiones eternas. No espero llegar hasta el palacio del rey del que hablas, me alcanzará con llegar hasta su puerta. ¿Cómo se puede esperar que yo busque al Simurg cuando he vivido en el paraíso terrenal? No tengo otro deseo más que el de vivir nuevamente allí. Ninguna otra cosa tiene sentido para mí".

La Abubilla respondió: "Tú te apartas del Camino verdadero. El palacio de este Rey supera tu paraíso. Nada será mejor que tratar de llegar a él. Es la habitación del alma, es la eternidad, es el objeto de nuestros deseos más auténticos, la morada del corazón, el trono de la verdad. El Altísimo es un vasto océano; el paraíso de la gracia terrenal es sólo una pequeña gota; todo lo que no es este océano es distracción. Si puedes tener el océano, ¿por qué querrías una gota de rocío? ¿Podría el que participa de los secretos del sol entretenerse con una mota de polvo? ¿El que tiene el todo puede preocuparse por una parte? ¿Se ocupa el alma de los miembros del cuerpo? Para llegar a la perfección busca el todo, elige el todo, sé el todo".

El Maestro y su Discípulo

Un discípulo preguntó a su Maestro: "¿Por qué se vio obligado Adán a abandonar el paraíso?". El Maestro respon¬dió: "Cuando Adán, la más noble de las criaturas, entró al paraíso, escuchó una voz resonante del mundo invisible que decía: `Oh, tú que estás atado al paraíso terrenal por cien lazos, debes saber que, en ambos mundos, a cualquie¬ra que se identifique con lo que está entre él y yo, lo privaré de todo lo visible, para que pueda estar atado sólo a mí, su verdadero amigo'. Para un amante, cien mil vidas no son nada sin su amada. Todo aquel, así fuera el mismo Adán, que vivió en pos de algo que no fuera El, fue expulsado. Los moradores del Paraíso saben que lo primero que deben entregar es su corazón".