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En
la sura Saffat (37:105) Allah se dirige a Hz. Ibrahim,
alayhissalam: " Has probado tu disposición
a sacrificar tu vida, tus riquezas, tu hijo por nosotros
y Nosotros recompensamos a los que lo hacen." Hz.
Ibrahim rompió los ídolos arriesgando
su vida.
Nimrod, el incrédulo tirano, lo hizo arrojar
al fuego, pero por la voluntad de Allah el fuego se
volvió un jardín de rosas.
En agradecimiento, Hz.Ibrahim sacrificó 1000
carneros, 300 bueyes, 100 camellos, toda su riqueza.
Al ver el estupor de la gente les dijo: " Si tuviera
un hijo lo sacrificaría también por mi
Señor." Allah le dio un hijo, a pesar de
que ambos, el y su esposa Hajar eran ya ancianos, un
hijo al cual amaba mas que a su vida, un hijo gentil
y sabio, Hz. Ismail, alayhissalam, al cual Allah a su
vez amaba y lo llamó "Halim."
Sin embargo, como una prueba final de amor, sumisión
y desprendimiento, Allah le pidió a Hz. Ibrahim
en un sueño, sacrificar a su hijo por El, durante
estos días antes de 'Id ul Adha. Hz. Ibrahim
estaba dispuesto a derramar la sangre de su hijo, e
Ismael estaba dispuesto al sacrificio. Pero así
como el fuego no quemó a Hz. Ibrahim por la voluntad
de Allah, el cuchillo no le cortó el cuello a
Hz. Ismail; y entonces Allah envió un cordero
desde el cielo por medio del arcángel Jibril
para ser sacrificado en vez de Ismail, como un intercambio,
como un sustituto.
Nuestro
maestro, el Profeta dice: " Quien quiera tenga
los medios y no realice un
sacrificio, no es uno de los nuestros", "
en el Día del Juicio Final, cuando los fieles
sean
resucitados de sus tumbas, Allah le ordenará
a sus ángeles llevarlos en los lomos de los animales
que han sacrificado."
Cualquier
musulmán que tiene lo equivalente a 20 miskals
de oro, lo que hoy son
$760, se le ordena hacer un "kurban" que en
árabe significa, "acercar", "acercarse"
al Señor.
El acto de matar a un cordero saludable de alrededor
un año de edad y el darle la carne a los pobres
no debe ser solo visto como una obediencia a la tradición,
o como un acto de preocupación por los hambrientos.
Todo acto de adoración, de hecho toda acción
ordenada por Allah en nuestra religión, tiene
un sentido externo y uno interno con muchos niveles.
Como una gota del océano del Islam, escuchen
este significado secreto del sacrificio. Una gota del
océano no es el océano, pero viene de
él y no es otro que él.
Cuando esta criatura se pone de pie, comienza a hablar,
reconoce y llama a la que lo
amamantó como "madre" y a los otros
a su alrededor como "hombre" como él;
se da
cuenta que puede pensar. El ama a los que tiene cerca
y se da cuenta que tiene
sentimientos. Escoge esto por sobre aquello y se da
cuenta que tiene voluntad. El ha
cruzado entonces el umbral de ser humano. En ese momento
se le ofrece la "fe",
cuando comienza a preguntarse, "¿Quien soy?",
"¿De donde he venido?", "¿Cuál
es mi
propósito aquí?", "¿Qué
debo hacer?", "¿Dónde iré
finalmente?", le comienzan entonces a llegar las
respuestas. Si es sincero y no se deja afectar por la
imaginación, será capaz de distinguir
entre la verdad y lo falso. Será elevado al nivel
de "fiel", pues conocerá a su Señor.
Cuando
conoce a su Señor, cree en la vida eterna y escucha
la orden de Allah: "Taslim", sométete,
y cuando somete su pequeña voluntad a la mas
grande voluntad de Allah, se convierte en un "Musulmán."
Sumisión es el carácter de Hz. Ibrahim
y de su hijo Hz. Ismail. Allah dice en el
Sagrado Qur'an: "Millata abikum Ibrahiyma huwa
sammikumul muslimin..." nos eleva al nivel de ser
miembros de la nación de Hz. Ibrahim.
Este
es el desarrollo del hombre como Allah ha querido que
sea, de un humanoide a un
mu'min, un creyente, a un Musulmán que acepta
la voluntad de su Señor, se acerca a El y llega
a ser "insan", un ser humano. La palabra "insan"
tiene relación con las palabras "anis"
y "Unsiyya", ser un amigo, intimar con alguien
de igual temperamento, un amigo cercano de Allah, con
los atributos divinos que Allah le enseñó
a nuestro padre Adán, alayhisselam.
De
una gota de agua llegamos a ser un pedazo de carne viviente
parado en sus piernas traseras. Se nos da una mente
para pensar, un corazón para amar, una lengua
para hablar, la habilidad de aprender, buscar y encontrar
a nuestro Señor y llegar a ser un mu'min. Entonces
queremos la voluntad de Allah por sobre nuestra voluntad
y llegamos a ser musulmán, nos acercamos a nuestro
Señor y llegamos a ser un hombre, insan.
Entonces nos dan cinco principios a seguir. Salat, devoción;
swam, ayuno; Zakat, dar
caridad; kalima'i shahada, la confesión de nuestra
fe; y hajj, la visitación a la Casa de
Allah.
Rezar
es hablar con nuestro Señor. Somos llamados a
Su presencia cinco veces al día.
El Mensajero de Allah dice: "La oración
es la ascensión de mi gente, es el encuentro
con su Señor."
Ayunar
durante Ramadán es ejercitar los divinos atributos
dentro de nosotros. Nos
volvemos pacientes, gentiles, misericordiosos, perdonadores,
compasivos, afectuoso y
amoroso; como nuestro Señor.
Dar
caridad es limpiar, purificar los regalos con los que
Allah nos ha bendecido.
Al
estar entonces limpios, asumimos los atributos de nuestro
Señor y hablamos con
nuestro Señor durante nuestra devoción,
y nos acercamos a El, somos invitados a visitar Su casa,
ir al hajj. Solo entonces podemos verdaderamente decir:
"Ashhadu an la ilaha illallah," No hay nada
sino Allah.
Si
no hay nada sino El, entonces es el momento de dejarnos
a nosotros mismos e ir
donde El. Aún así es la voluntad de Allah
quedarnos aquí hasta que seamos llamados,
es por ésto que Allah nos ordena enviar un "badal",
un sustituto en intercambio por
nosotros mismos. Este es el significado del sacrificio
del cordero.
Allah
sabe mejor.
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