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Uno
puede hallar el reflejo de “al-Muhaymin”
en uno mismo por medio de la consciencia y de la atención
-a través de la vigilancia concentrada de nuestras
propias acciones, palabras, pensamientos y sentimientos,
y mediante la intención de controlarlos.
"'Abd
al-Muhaymin" es aquél que ve la existencia
y las leyes de Allah en todas las cosas. Como expresión
del nombre “ya Muhaymin” ‚él
vigila sobre sí mismo y sobre otros, salvaguardándolos
contra el error y ayudándoles en la obtención
de las cosas a las que ellos tienen derecho.
Todo
buscador ha de experimentar inevitablemente el impacto
de los estados y la fusión de unos mundos con
otros; pero el paso de este estado al de la divina sabiduría,
que se presenta en principios externos normales, es
algo que sólo depende de él.
Su secreto será trascender el orden normal, hasta
tal punto que de ordinario se verá relacionado
con sucesos extraordinarios. Dirá sin cesar con
cada exhalación: “Señor, dame más
conocimiento, mientras la esfera celestial gira por
Tu aliento” (39); luchará porque su Momento
sea Su aliento. Cuando le llegue el influjo del Momento,
lo recibirá. Se cuidará de no quedar prendado
de la influencia del Momento; pero ha de recordarlo,
ya que lo necesitará para su instrucción.
La mayoría de los shaykhs no llegan a maestros
sólo porque no tiene en cuenta lo que hemos dicho
y lo olvidan por completo.
El
Momento (40) es más largo o más breve,
según la situación de quien participe
en él. Para unos dura una hora, un día,
una semana, un mes, un año o toda la vida; pero
también hay en la humanidad algunos que nunca
tienen Momento. El que está pendiente del aliento
tiene en su poder las horas y todo lo que hay tras esto;
el que tiene por Momento la presencia de las horas pierde
el aliento; el que tiene por Momento los días
pierde las horas; el que tiene por Momento las semanas,
pierde los días; el que tiene por Momento los
años pierde los meses; el que tiene por Momento
su vida pierde los años y el que no tiene Momento
no tiene tiempo de vida y pierde lo que hay después
de la vida. No prolonga su himma animal. Y el grado
e preparación personal indica la estrechez del
propio Momento y la pequeñez de su conocimiento.
El
que no tiene Momento se ve privado de él solamente
durante su tiempo de perturbación, mientras está
dominado por su naturaleza animal, pues no hay posibilidad
de que se abra la puerta del mundo invisible y su secretos
mientras el corazón los está anhelando.
(41) Lo mismo que sucede con las puertas del conocimiento
de Dios, no se abren mientras el corazón está
pendiente de las cosas del mundo, tanto visibles como
invisibles.
Si
quieres llegar a la presencia da la Verdad y recibir
de El sin intermediarios y si deseas intimar con El,
esto no será posible mientras tu corazón
reconozca otro señor que no sea El. Tú
perteneces a quien ejerce su autoridad sobre ti. De
esto no hay duda. Y, para el retiro (khalwa) de la sociedad
humana, te será inevitable y preferible separarte
de los demás, ya que la distancia que te separa
de la creación es la distancia que te aproxima
a Dios- en lo exterior y en la interior.
Tu
primera obligación es buscar la sabiduría
que establece tus abluciones y tu oración, tu
ayuno y tu devoción. No estás obligado
a buscar nada más que esto. Esta es la primera
puerta del viaje: El trabajo, la moralidad, el ascetismo,
la fe. Y en el primero de los estados de fe te sucederán
cuatro milagros. Son signos evidentes de que has logrado
el primer grado de fe. Esos signos cruzan la tierra,
surcan las aguas, atraviesan el aire y se nutren del
universo. Y esto es lo que hay pasada esta puerta. Después,
las estaciones y los estados y los milagros y las revelaciones
te vienen continuamente, hasta la muerte.
Y,
por el amor de Dios, no entres en retiro hasta que sepas
cuál es tu situación y tu fuerza frente
al poder de la imaginación. Pues, si te domina
tu imaginación, no hay vía para el retiro,
a no ser de la mano del shaykh que es sabio y puede
discernir. Si tu imaginación está bajo
control, entonces entra en el retiro sin miedos. Necesitas
disciplina antes del retiro. La disciplina espiritual
(riyada) es el entrenamiento del carácter, la
liberación de la desconfianza y el fin de la
indignidad. Si una persona empieza antes de haber adquirido
disciplina, nunca será un hombre, salvo en casos
excepcionales.
Cuando
te apartes del mundo, ten cuidado con la gente que venga
a verte y se te acerque, porque el que se separa de
la gente no abre la puerta a sus visitantes. Por supuesto,
el retiro es separarse de la gente y su sociedad y el
objetivo de la separación no es dejar su compañía
física, sino más bien no permitir que
el corazón y los oídos sean el receptáculo
de las palabras superfluas que dicen. Tu corazón
no se librará de los delirios locos del mundo
si no se separa de ellos. Y todo aquel que se “retire”
en su casa y abra las puertas a los que lo visitan lo
que busca es el poder y el prestigio, alejado de la
puerta de Dios, el Supremo, y, para una persona así,
la destrucción está más cerca que
la camisa de su cuerpo. Por el amor de Dios, por el
amor de Dios, protégete del engaño del
ego en esta etapa, que destruye a la mayor parte del
mundo. Por lo tanto, cierra tu puerta al mundo y, de
esa manera, la puerta de tu casa te separará
de tu gente.
(Del
Libro Viaje al Señor del Poder de Ibn´Arabi)
B As, 1 de mayo del 2000
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