Un
Hadiz relatado por Abdallah Ibn Mes'ud claramente ilustra
este significado. "Aquel que puede, debiera casarse,
porque el matrimonio nos previene de actos prohibidos
y protege nuestro honor. Aquel que no se puede casar
debiera aprender a ayunar, ya que el ayuno es la mejor
forma de controlar su lujuria y los deseos de la carne,
y las tentaciones del maligno ego dominador."
Nuestro
Profeta (s.a.a.s) dice: "Todo lugar tiene una puerta
por donde entrar; la puerta hacia el verdadero servicio
a Allah es el ayuno."
El
ayuno nos conduce a ser verdaderos musulmanes; a someternos
verdaderamente a nuestro Señor, obedecerlo, alabarlo,
adorarlo; ser sinceros y abandonar la hipocresía;
detestar aquello que está prohibido, amar y desear
aquello que está prescrito; convertirnos en maestros
de nuestros egos en vez de ser sus esclavos.
Sin
duda que hay influencias malignas alrededor nuestro
en el mundo. Pero el demonio solo puede penetrar en
nuestro ser, atacarnos, con la cooperación de
un aliado que habita en nosotros: el ego.
El
ayuno ciertamente debilita a este cómplice interno
y mantiene las puertas de nuestro ser cerradas al demonio.
Por eso se dice que "El ayuno es un escudo contra
el fuego del infierno." Cuando el ego está
hambriento, nuestros ojos, nuestra lengua, nuestras
manos y pies, y todos nuestro órganos están
satisfechos; sus necesidades están saciadas.
No responderán entonces a la lujuria ni a los
deseos malignos generados por el ego. Por otro lado
cuando el ego está saciado, todo nuestro ser
está hambriento y hará cualquier cosa
bajo las órdenes del maligno ego dominador.
El
ayuno no es solamente protección contra lo que
ha sido decretado como dañino para nosotros.
Mientras ayunamos dejamos de lado incluso aquellas cosas
que nos están permitidas y que son lícitas.
¿Cómo entonces no seremos capaces de abandonar
aquello que es ilícito? El ayuno también
nos purga del veneno físico y espiritual que
se ha acumulado en nuestros seres. En el fondo el ayuno
limpia nuestro corazón. También nos hace
estar más atentos en nuestra obediencia al Señor;
fortalece en nosotros el temor de perder Su amor. Esta
es la manifestación de Taqwa: temor a Allah,
devoción, piedad. Este es el significado de la
última frase del verso: " Para que estéis
resguardados del mal."
En
un Hadiz relatado por Nesai ibn Hudzeyma (r.a.):
"Abu
Umama (r.a.) rogaba al Mensajero de Allah (s.a.a.s.)
que le diera en deber, que al hacerlo lo beneficiara
en este mundo y en el mas allá, y que lo llevara
al Paraíso. El Mensajero de Allah (s.a.a.s) le
dijo: "¡Ayuna! No hay ninguna obra como ésta,
ni nada que la iguale." Cuando Abu Umama le preguntó
que otra obra le recomendaba, el Profeta (s.a.a.s) repitió
la misma respuesta tres veces."
El
Profeta (s.a.a.s) ayunaba muchos días además
del ayuno obligatorio durante el mes de Ramadán,
especialmente durante los dos meses anteriores de Rajab
y Shaban. Según se relata en hadices, acostumbraba
a ayunar muchos días seguidos sin romper el ayuno,
lo que se llama "Sawm misal." Algunos de los
benditos compañeros también intentaron
hacer este tipo de ayuno pero no tuvieron éxito.
Cuando el Mensajero de Allah supo de esto les prohibió
hacerlo. Cuando ellos le dijeron "Quisimos hacer
lo que tu hacías", él les dijo:
"Yo
no soy como ustedes. Se me ofrece alimento en la presencia
de mi Señor, sin comer ni beber."
Si
somos capaces de ser más conscientes y estar
un poco más atentos de los diez beneficios del
ayuno que se describen a continuación, quizás
podremos ser alimentados por nuestro Señor sin
necesidad de ingerir alimentos.
1.
Cuando nuestros estómagos están llenos
nos ponemos torpes, flojos y descuidados. Nuestros corazones
están pesados, incapaces de penetrar en el significado
de las cosas, descifrar secretos, y acomodamos las cosas
para nuestro propio beneficio. Cuando estamos ayunando
nuestros corazones están livianos y en paz estamos
ansiosos por obedecer las ordenanzas de nuestro Señor,
y somos más capaces de ver y de entender la realidad.
2.
Cuando el cuerpo está hambriento el corazón
se enternece y somos más compasivos, relacionándonos
mejor con Allah El Más Compasivo. Esto debiera
permitirnos tomarle el gusto a nuestras oraciones, sentir
los efectos del recordar al Señor y debería
fortalecer nuestra fe.
3.
A través del ayuno el sentimiento de dejarnos
llevar por la buena vida, y de ser condescendientes
con las ilusiones sobre nosotros mismos, desaparecen.
El orgulloso y el arrogante sienten una inmensa tristeza,
que es la prueba de debilitamiento del ego. En un Hadiz
Qudsi, Allah El Altísimo dice: " Estoy con
aquellos que se sienten tristes por Mí ".
4.
Cuando estamos hambrientos recordamos las penas y sufrimientos
de nuestras vidas; recordamos a otras personas que sin
poder elegir otra cosa, están hambrientas sin
hogar, y nos viene el deseo de ayudarlos.
5.
El hambre debilita nuestro ego y nos previene rebelarnos
contra las órdenes de Allah, y de herirnos nosotros
mismos o a otros.
6.
Un estómago lleno nos hace estar somnolientos.
Aún si nuestros ojos están abiertos somos
torpes y desatentos. Aquel que está desatento
no se da cuenta de lo que hace y lo que le está
sucediendo. Está indefenso y está expuesto
a ser herido física y espiritualmente. El hambre
nos agiliza, nos pone atentos, para darnos cuenta del
mundo y de nuestro Señor.
7.
Al estar hambrientos encontramos consuelo en la oración.
La adoración con el estómago lleno es
en el mejor de los casos el cumplimiento de un deber.
8.
La mayoría de las enfermedades son causadas o
se agravan por el sobrepeso, por comer mucho. El ayuno
purifica nuestros cuerpos, cura muchas enfermedades
y nos da salud.
9.
Aquel que come menos y ayuna elige así tener
una vida humilde. Aprende a sentirse satisfecho con
menos. El Mensajero de Allah (s.a.a.s.) dice:
"
Aquel que vive humildemente y con poco jamás
sufrirá pobreza."
10.
Cuando diminuimos nuestras necesidades, nos alegramos
de compartir lo que nos queda de nuestras posesiones
con otros, y nos volvemos generosos. La generosidad
es un atributo divino que nos conduce al Paraíso
en este mundo y en el Mas Allá.
Toda
alabanza y agradecimiento son para Allah El Altísimo,
y paz y bendiciones para el alma de Su amado, nuestro
Maestro y Guía, el Profeta Muhammad (s.a.a.s),
su familia y sus compañeros (r.a.), que somos
capaces una ves mas de celebrar juntos el mes de Ramadân.
Que
ellos y el mes de Ramadân estén complacidos
con nuestro Ihvan, y que sean nuestros intercesores
en el Día del Juicio Final.
Que
nuestros humildes esfuerzos de adoración, obediencia
y servicio por Allah sean aceptados. Que nos purifiquemos
y embellezcamos con el Adab, la buena moral ordenada
por el Sagrado Corán, y con la imitación
del carácter de nuestro Maestro (s.a.a.s.) el
Amado de Allah.
Que
nuestro amor por nuestro Señor y Su Amado, aquellos
a quienes aman y aquellos que los aman a ellos, así
como el amor del uno por el otro por Ellos, aumente
en abundancia.
Que
se nos dé la fortaleza y los medios para servir
en Sus nombres y por Ellos, y que tengamos éxito
en nuestras tareas.
Que
no se nos pruebe mas allá de lo que podamos soportar.
Que
nuestra fe sea protegida y perfeccionada.
Que
nuestros maestros sean bendecidos y que nuestros Sheiks
que se han encontrado con Su Señor entren en
Su Paraíso. Que nuestros errores sean corregidos
en honor al bendito mes de Ramadân.
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