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Debes
pues, alejarte de el y abandonarlo con su enfermedad.
¿No ha dicho Dios: “Apártate de
aquel que se niega a orarNos y que no busca mas que
los placeres de este bajo mundo? Coran, LIII, 30; XX,
17)”.
El celoso, con sus pensamientos y sus obras, destruye
lo mejor del grano con sus actos. Como lo dijo el Profeta
(saws): ‘Los celos devoran las buenas acciones,
como el fuego consume la madera’.
2-El mal del segundo viene
de su tontera. También él es incurable.
Como lo dijo Jesús (as): “No me ha sido
imposible resucitar a los muertos, pero he sido incapaz
de curar a los tontos”. Porque el tonto es un
hombre que se afana por aprender en poco tiempo algo,
tanto de los conocimientos revelados como de los racionales.
Impulsado por su tontera, interroga y contradice al
gran sabio que ha pasado su vida estudiando las ciencias
reveladas y racionales. Este tonto es un ignorante que
no obstante se imagina que lo que lo confunde, confunde
también al sabio. Si no se da cuenta de este
error, sus preguntas y sus replicas provienen de su
tontera. Por consiguiente, no debes ocuparte en contestarle.
3-El tercero pide que
se le dirija:: todo lo que no comprende en la palabra
de los grandes sabios, lo atribuye a la debilidad de
sus facultades intelectuales. Si interroga es con miras
a extraer provecho de la respuesta, pero es un tonto
que no capta las verdades; tampoco habrá que
ocuparse en contestarle, tal como ha dicho el Profeta
(saws): “ A nosotros, los Profetas, nos ha sido
ordenado que le hablemos a la gente según su
inteligencia”.
4-El único que
es curable, es el verdadero buscador de la verdad: prudente
y comprensivo; no debe ser esclavo de los celos, de
la cólera, de los honores, de los bienes de este
mundo, ni de las pasiones. Debe buscar la vía
recta. Sus preguntas y sus respuestas no deben estar
suscitadas ni por la envidia, ni por el empecinamiento,
ni por un amor excesivo por la critica. Este es curable;
puedes, pues, preocuparte por responderle; es mas, debes
responderle.
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