Aboudy
dijo que actualmente los musulmanes en Cuba realizan
sus oraciones en casa, porque no hay ninguna mezquita
en la que ellos se puedan congregar para las oraciones
, mientras las que actualmente se realizan en público
son las Oraciones del viernes que se realizan en un
lugar conocido como La Casa árabe , donde se
impide entrar a los cubanos.
Aboudy
dijo que La Casa árabe perteneció a
una familia rica inmigrante árabe que había
vivido en Cuba en los años cuarenta, y se construyó
bajo planos arquitectónicos andaluces. La Casa
abarca un museo árabe, un restaurante árabe,
y el lugar se usa por los diplomáticos musulmanes
para las Oraciones del viernes, pero no esta permitido
la entrada de musulmanes cubanos.
Qatar
donó una suma de $40,000 dólares para
remodelar la Casa, pero sólo se abre los viernes,
y sólo durante tres horas, para las Oraciones
del Yuma.
Sin
embargo, los musulmanes de Cuba hacen sus oraciones
en sus casas, desde que el estado no permite la construcción
de mezquitas, y no hay ninguna organización
musulmana para proteger los intereses de musulmanes
cubanos.
Aboudy
dijo que él hizo una presentación oficial
sobre el edificio de una mezquita en La Habana, y
explicó a ellos la importancia de una mezquita
en la vida de un musulmán. Él dijo que
las autoridades cubanas contestaron: Esto es
imposible, porque una vez que el gobierno cubano acepte
una organización islámica, también
tendrá que aceptar la existencia de otras organizaciones
religiosas denominaciones religiosas, como el cristianismo
donde el catolicismo es el 90 % de la población.
Jeque
Aboudy insistió en que los musulmanes de Cuba
tuvieran una casa que ellos puedan usar como mezquita,
y que la Liga ayudaría la mezquita, sin interferir
en la política del país. Agregó
que las autoridades presentaran su propuesta en la
próxima reunión del Comité Central
del Partido comunista.
Jeque
Aboudy dijo que el gobierno cubano no les impide a
los musulmanes realizar sus oraciones, aunque tampoco
los incita. Recientemente una mujer cubana que había
abrazado Islam donó su casa para la actuación
de oraciones por los musulmanes, agregando que no
hay ninguna animosidad contra los musulmanes en Cuba
y por consiguiente es tierra fecunda para la actividad
de Da'awa.
En
el pueblo de Pilaya de Rosario 40 por ciento de su
población son musulmanes, la Liga esta lista
para ayudar en la construcción de una mezquita,
particularmente ahora que la nueva señora musulmana
ha donado su casa para el propósito.
Entre
las organizaciones islámicas internacionales
que están llevando a cabo el trabajo caritativo
entre los musulmanes de Cuba el Qatari es la Sociedad
Caritativa, y se estima que la población de
musulmanes cubanos indígenas no es menor que
1000 personas.
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Inicio
del Islam en Cuba
Cuando se habla de la presencia musulmana en América
y el Caribe casi siempre los historiadores occidentales
la relacionan con la entrada en nuestro continente de
la inmigración árabe que llegó
en los albores del siglo XX; pero casi nunca se menciona
que casi 200 años antes de Colón el emperador
mandinga Abu Bakr dejaba la ciudad de Timbuctú
, y se hacía a la mar, hacia el continente americano
con más de mil barcos .
Se
presume que los estudiosos del Imperio Mandinga llegaron
a detectar lo que hoy se sabe: que hay tres poderosas
corrientes oceánicas que corren de Africa occidental
hacia las Américas y que un barco sin motor
puede ser arrastrado por cualesquiera de ellas.
La
historiografía occidental no lo recoge porque
sería darle crédito a algo que iría
contra la historia hecha por los ganadores, pero se
han encontrado inscripciones y escrituras en la antigua
ciudad de Salvador de Bahía y Minas Gerais,
en Brasil, y en la costa de Perú, las cuales
dan evidencias históricas de que los mandingas
llegaron a estas tierras.
Cuando
el Gran Almirante llegó al Caribe vio nativos
que tenían lanzas con puntas de oro y éstos
le dijeron que las obtuvieron en trueque con pueblos
negros del sur. Colón llevó al-
gunas de ellas a España y las hizo analizar.
El resultado demostró que estaban hechas de
la misma aleación de oro que usaban los africanos
que comerciaban con España . Lo mismo ocurrió
con un híbrido de algodón que crecía
en el Caribe.
Esta
presencia musulmana anterior a Colón se vio
revitalizada , pero de forma indirecta, con la llegada
del propio Almirante, pues con él y sus tripulantes
venían ocho siglos de dominación árabe
e islámica en la Península Ibérica.
Estos cripto musulmanes, así como los que pudieran
considerarse cristianos viejos, vivieron, se vistieron,
se albergaron y respiraron el aire musulmán
que cubría España, hasta momentos antes
de su salida hacia lo incierto. Es por ello que esta
impronta se transplantó a América, al
Caribe y a Cuba desde los primeros instantes. Esto
se plasmó desde las técnicas constructivas,
las formas de vestir, pasando por múltiples
manifestaciones, sin dejar de contar, por supuesto,
el lenguaje, el cual traía más de 8000
términos árabes en aquel entonces. No
es casual que la mayoría de las casas construídas
hasta el siglo XVIII miraran hacia La Meca..
Cuando
España primero, y después Holanda, Francia,
Inglaterra y Portugal masacraron poblaciones enteras
de aborígenes y se hizo necesario introducir
mano de obra esclava, barata, para trabajar en las
diferentes plantaciones, se trajeron esclavos de Africa
y comenzó así la onerosa institución
de la esclavitud en el Continente.
A
partir del siglo XVIII comienzan a venir a América
musulmanes de los grupos mandinga, ashanti, karomanti
y fulani. Por supuesto también vienen a Cuba.
Estos esclavos musulmanes tenían más
desarrollo intelectual y social debido a que muchos
de ellos habían sido jefes militares, comerciantes,
maestros, en sus países e incluso dentro de
éstos algunos sabían leer y escribir
el árabe..
Con
la abolición de la trata solo sobrevivieron
algunos grupos de musulmanes organizados, pero con
la introducción de mano de obra contratada
en algunos territorios caribeños entraría
un nuevo impulso islámico. En Cuba no tuvimos
ese caso pues al país entrarían chinos..
Con
el siglo XIX y XX vino otra oleada a América
y al Caribe. Eran árabes que venían
de Siria, Líbano, Palestina y otros países
musulmanes. Con ellos vendría de nuevo el Islam,
pero no en la totalidad de los inmigrantes, ya que
muchos de ellos profesaban el Cristianismo. Desafortunadamente
no llegan a construirse mezquitas en el país.
El caso más antiguo de conversión de
un cubano de nuestros tiempos a la fe islámica
fue el de Pedro Lazo, actual Imán del mayor
grupo de musulmanes del país. El propio Pedro
cuando lo entrevistamos hace ya unos años nos
dijo: ¨Hace unos doce años me encontré
un Corán, me puse a estudiarlo y como estaba
buscando un espacio espiritual, llegué a comprender
el Islam y a aceptarlo como fe revelada". Después
se vinculó a estudiantes y diplomáticos
africanos residentes en el país quienes le
ofrecieron bibliografía y ayuda sobre el tema
y fue creando una base teológica que le ayudó
a hacer, ya en el 1990, su conversión.
En el año 1991 comenzamos a utilizar como lugar
de rezo y congregación la Sala de Oraciones
ubicada en el Museo Casa de los Arabes, en la calle
Oficios y Obispo, gracias a la intercesión
y gestión del Embajador de Nigeria en Cuba,
Excelentísimo Sr. Yaha Alhasan y de otros diplomáticos
musulmanes y con la venia del Historiador de la Ciudad,
Dr. Eusebio Leal Spengler.
En ese año no llegábamos a diez la cifra
de musulmanes cubanos, pero a partir de 1992 se .logró
una mayor conversión. Se le dio y aún
da el llamado del Islam, como fe, a todas las personas
que se crean capaces de entender ese mensaje y se
ha logrado en estos años ir aumentando discretamente
esa cifra .
La labor en otras provincias comenzó a partir
de la llegada de misiones islámicas que vinieron
de la región del Golfo Pérsico, particularmente
de los Emiratos Arabes y Qatar, que desde el año
1991, en tres misiones, han salido del marco de Ciudad
de La Habana y llevado el llamado de nuestra fe a
provincias tan lejanas como Santiago de Cuba, Cienfuegos,
Matanzas e Isla de la Juventud. Una de estas misiones
vino con un permiso que le fue concedido en su país
de origen por la embajada de Cuba. Las dos restantes,
así como pequeños grupos, han venido
como turistas y se han movido hacia otras provincias.
El contacto con los grupos fuera de La Habana se estableció
en los primeros momentos a través de diplomáticos
y estudiantes musulmanes en esas provincias, quienes
constituyeron una especie de avanzada ideológica
y propagandística para que cuando llegasen
dichas misiones se hubiese preparado el terreno y
se reuniesen los interesado Estas misiones traen libros
de oraciones, Coranes, Hadices, libros históricos,
etc., y dan charlas sobre la cultura y filosofía
islámicas. En el tiempo que están en
el territorio nacional, por lo general, se trata de
que permanezcan una semana con cada grupo del interior
y en ese tiempo se logra una buena comunicación
y riqueza a la hora de transmitir el mensaje. Los
visitantes hacen mucho énfasis en que el musulmán
aprenda la oración, la cual es muy simple.
Se le pide también que aprenda por lo menos
tres Suras pequeñas, las tres últimas
del Corán, la Sura Fatiha y sepa hacer las
posternaciones.
El grupo cubano de musulmanes es reconocido en algunos
países como el Comité para el Llamado
Islámico de la Mezquita Central de La Habana.
Algunos aseguran que la inscripción del grupo
como tal fue hecha en Arabia Saudita por el exembajador
nigeriano en Cuba, otros dicen que no saben exactamente
los pasos que dio dicha persona en aquel momento.
En lo que sí estamos de acuerdo todos es que
durante aquel tiempo vinieron muchos musulmanes que
quisieron ayudarnos y hablaron de inscribirnos en
el extranjero, debido a la política del Islam
de ayudarse los unos a los otros. Entre ellos vinieron
hombres de negocios, deportistas y de otras profesiones,
de Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos Arabes.
Por
esa época se trató también de
crear una Asociación de Musulmanes, la cual
requería de una legalización. Es importante
citar que el 22 de octubre de 1996, los practicantes
cubanos recibimos una notificación en la Sala
de Oraciones a la cual asistíamos a rezar,
por medio de la cual se nos informaba que mientras
no se legalizase nuestra situación, previa
inscripción en el Registro de Asociaciones,
no podríamos ir a rezar allí. Ya el
primero de noviembre se nos prohibía la entrada
al recinto. Todo esto impulsó el deseo de legalizar
nuestra situación y con este fin nos informamos
cómo hacer esos trámites. Se creó
un Grupo de Consulta que se puso en acción.
Como resultado de este trabajo se crearon los estatutos
para la asociación y le pusimos el nombre de
La Mezquita de la Piedad. Al ser presentados los requerimientos
exigidos fuimos informados que no podíamos
ser inscriptos por estar cerradas dichas inscripciones
y que había que esperar a que saliese la Ley
de Culto. A partir de entonces, nos venimos reuniendo
en diferentes casas y hacemos los rituales y oraciones
sin tener ningún problema por ello. A pesar
de tener una existencia de doce años y de no
estar legalizados y aceptados oficialmente, nunca
se nos ha impedido reunirnos. También se hizo
las consulta respecto a las visitas de diplomáticos,
estudiantes extranjeros y visitantes de otros países
que asisten a las casas de rezo y se nos informó
por parte de las autoridades competentes que no teníamos
que preocuparnos al respecto.
Existe
una sola dificultad. Cuando necesitamos reunirnos
para una festividad grande, como la que ocurre el
Día del Sacrificio o del Idul Fitr, al cierre
del Ramadán, necesitamos de un local grande
para reunir no solo a los cubanos de las diferentes
casas, sino a los extranjeros que también participan
en las mismas. Este problemas se ha resuelto alquilando
locales en los Círculos Sociales y allí
las efectuamos.
Los grupos del interior del país tampoco tienen
salas de oración y por ello se reúnen
en casas particulares para celebrar los rezos, aunque
dentro de poco la provincia de Camagüey contará
con una gran sala de oraciones, la cual la viene construyendo
el señor Abdel Agüero desde hace algún
tiempo. Con el objetivo de apoyar a esos miembros
se pensó en crear comisiones para darles una
atención especial, que consistiría en
visitas de los conversos de La Habana a aquellos lugares
donde hubiese musulmanes y la visita de ellos a la
capital para que conviviesen en hogares musulmanes,
hecho que se ha ido materializando desde el inicio.
En
el caso del ayuno del mes de Ramadán, a los
musulmanes cubanos, se nos pedía al principio
la intención de hacerlo, de acuerdo con nuestras
posibilidades, pero hoy en día realizamos el
ayuno totalmente. El que no pudiese hacerlo por algun
motivo , puede dar una limosna, donación o
ayuda a una persona necesitada y con eso se pagan
los días de Ramadán que no pudieron
hacerse, o bien, ayunar posteriormente por el mismo
número de días que no se hizo. Ese es
un problema de conciencia del creyente con Dios, pues
a éste no se le presiona externamente.
En el caso de las regulaciones alimentarias, no sólo
existe la prohibición de la carne de cerdo,
sino de alimentos que son derivados o contienen sangre
animal. En Cuba se distribuyen a la población
productos tales como el picadillo de soya, pasta de
oca, por sólo citar dos productos, que contienen
sangre en su elaboración. Estos alimentos no
deberían comerse, pero si no queda otra alternativa
que injerirlos, podemos hacerlo invocando el nombre
de Allah (Bismillah) aunque hay que tratar de comer
otros alimentos que sean halal , como el pescado o
la carne de carnero.Con
relación al ritual de sacrificio de los animales
se está obviando, aunque se hizo un intento
para poder emplear musulmanes en los mataderos para
que sacrificasen los animales de acuerdo con el ritual
islámico. Este aspecto lo tendríamos
resuelto si pudiésemos comprar los animales
vivos y sacrificarlos en nuestras casas.
En
1994, los musulmanes en Cuba recibimos 40 invitaciones
y pasajes para visitar Qatar. De ellos 20 serían
para cubanos y 20 para extranjeros residentes en el
país. La intención era que los cubanos
estuviésemos tres o cuatro meses en ese país
árabe conociendo el idioma y el país
, mientras nos familiarizábamos con el Islam.
De los cubanos sólo pudo viajar uno, que con
anterioridad había sido invitado por un yemenita
que estudiaba en la Isla de la Juventud. También
pudieron ir algunas mujeres que se habían casado
con palestino y sirios. Los demás no pudimos
ir por diversas razones, siendo la principal la premura
con que había que viajar. Los que invitaron
quedaron en tratar de promover futuros viajes.
Al precepto islámico de la peregrinación
(Hajj) hemos sido invitados los creyentes cubanos,
tanto colectiva como individualmente, aunque el hecho
factual, invitaciones y pasajes en la mano, ocurrió
solamente este año. El 10 de febrero del pasado
año mandaron diez capacidades desde Arabia
Saudita para que los musulmanes del país asistiésemos
a tan importante cita; los pasajes llegaron el 26
del mismo mes, pero el viaje era para el día
siguiente, por lo cual era imposible que pudiésemos
asistir. Un hecho que hace más difícil
cualquier movimiento hacia La Meca es que en Cuba
no hay embajada de Arabia Saudita y cualquier trámite
tiene que hacerse a través de otros países..
Las compañías transportistas aéreas
serían Mexicana y Lufhansa y ésta última
ni siquiera tiene oficinas en Cuba. Para no perder
los pasajes y la posibilidad del viaje el grupo cubano
los cedió a otras personas. Este viaje fue
promovido y propiciado por el Consejero para Asuntos
Religiosos de
Arabia Saudita.
La
creación de una mezquita ayudaría, sin
lugar a dudas, a nuestra joven comunidad musulmana
cubana. Un local nos ayudaría a reunir a todos
y a emprender una mayor labor de perfeccionamiento,
pues entonces podrían impartirse cursos de
teología, de idioma árabe, de lectura
del Corán, es decir, una escuela coránica
o madrasa. También podrían venir ulemas.
Hasta
ahora han habido varias proposiciones para construir
una mezquita, desde individual hasta colectivamente,
por organizaciones y hasta de países. Si Cuba
diese la autorización estas entidades privadas
o estatales pondrían el dinero necesario para
construirla. Pero sin legalización oficial
del grupo y sin autorización gubernamental
para ello, no es posible erigirla.
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EL
ISLAM Y LA TOLERANCIA EN CUBA
ZAINAB MORALES
Dentro de esta joven comunidad ya existe la división
entre Sunnitas y Chiítas , aunque la mayoría
es Sunnita. En general, los musulmanes nos reunimos
en casas diferentes dependiendo de donde se encuentren
éstas y le sea más cercano a algunas
personas , como también lo hacen por afinidad
, respeto y reconocimiento a las personas que dirigen
las mismas, pero nos reunimos todos para las grandes
celebraciones.
Los
musulmanes cubanos, como cualquier practicante de
otra creencia, tratamos e influímos para que
nuestras familias se conviertan al Islam. Muchas veces
los amigos y vecinos, al ver una conducta piadosa
y diligente se van impregnando de esa fe y poco a
poco se va incrementando el número de sus creyentes
. Esta labor es persuasiva, no por la fuerza. Pues
uno de los principios bien claros en el Corán,
como todos sabemos, es que no haya compulsión
en la religión.
Producto
de estos factores ya mencionados, y al ser el primer
musulmán de la raza negra, muchos de los primeros
conversos fueron negros. Esto se hizo sin ninguna
intención, se produjo por la casualidad. Con
lo que podemos concluir que en sus comienzos los practicantes
del Islam , en su gran mayoría, eran negros.
Casi todos vivían en un municipio y dentro
de éste en un barrio en que predominaba esa
raza. Ya hoy en día ése no es el caso.
Hay muchos blancos. Estos acontecimientos no deben
en modo alguno compararse con lo que aconteció
y acontece en los Estados Unidos con la Nación
del Islám, organización que agrupa a
los negros y tiene sus propias características,
a veces un poco sui generis o especiales dentro del
fenómeno global del Islam, el cual no debe
particularizar en raza o grupo sociales, pues para
nuestra religión todos los hombres son iguales
"como los dientes de un peine".
Las
creencias animistas, tan frecuentes en Cuba, son respetadas
por el Islam cubano, tanto como lo son las demás
religiones y creencias, pero siempre dando su mensaje
y su punto de vista. También se ha dado el
caso que algunos practicantes y creyentes de esas
creencias animistas se convirtieron al Islam, pues
al parecer de muchos de ellos, no encontraron en las
mismas las respuestas a sus necesidades espirituales.
El
elemento exótico ha tenido cierta influencia
en la conversión de algunos musulmanes, por
ser algo nuevo, que no se conoce. También se
ha dado el caso de unos pocos que abrazaron el Islam
pero se han apartado. Este factor ha hecho pensar
a nuestro grupo de musulmanes, que debe dárseles
más información a los interesados y
tener un período mayor de tiempo para reflexionar
y profundizar en la religión antes de la conversión.
La
comunidad islámica cubana cuenta actualmente
con unas 550 personas inscriptas en sus registros.
De ellas, la mayor parte radica en Ciudad de La Habana,
382, seguida por Camagüey con 48, Isla de la
Juventud, 40, Villa Clara, 34, Santiago de Cuba, 22,
Matanzas, 18, y una docena en Cienfuegos.
El
rito de la circuncisión es un acto voluntario
en nuestro país. Se la efectúan los
hombres que así lo deseen. La interpretación
dada a este fenómeno es que en el Sagrado Corán
no aparece como obligación, ni se habla de
ello como precepto o acto de fe. Dios le pidió
a Abraham, como señal del pacto, que circuncidara
a sus hijos a los ocho días de nacidos. Eso
acaeció con uno de los enviados anteriores
y por ello es mencionado en el libro sagrado, que
es el sumum de los libros revelados anteriores. Los
musulmanes del mundo lo siguen como una orden o precepto
a cumplir, pero en Cuba no.
A
pesar de no ser obligatoria la circuncisión,
los musulmanes cubanos aconsejan esta práctica
por los beneficios que reporta para la salud al ser
una medida higiénica. Esta evita la acumulación
de esmegma en el surco prepucial que produce el carcinoma
escamoso del pene en el hombre y el carcinoma de cuello
uterino en el mujer. Estos dos flagelos, tan comunes
hoy en día, prácticamente no existen
entre los judíos y musulmanes que se circuncidan.
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COMO
VIVE Y PRACTICA SU FE EL MUSULMAN CUBANO
DE YAHIA LAZOS
Durante la época en que a los musulmanes
cubanos se nos permitía entrar y participar en
las ceremonias y celebraciones en la Sala de Oraciones
del Museo de los Arabes se celebraron 6 casamientos,
siguiendo el ritual islámico, por supuesto habiendo
contraído con anterioridad el matrimonio civil.
Este es un rito simple en que se leen suras específicas,
pequeñas, en presencia del imán o de un
diplomático musulmán conocedor de la liturgia.
De esa época se puede mencionar que se celebraron
también cuatro rituales mortuorios a extranjeros
que murieron en el país Después de comenzar
a hacer los rezos y ceremonias en las casas particulares,
se han celebrado 8 casamientos, efectuados por un imán
cubano y hubo un ritual mortuorio que se celebró
en la misma funeraria cuando murió un musulmán
cubano.
Con
relación a las bebidas alcohólicas,
reconocemos que el cubano siempre ha tenido cierta
tendencia hacia ellas, pero que es algo que desvía
al creyente de sus obligaciones y se le especifica
que no puede hacer la oración si ha tomado.
En general, la ingestión de alcohol se deja
a la consideración del creyente, pues es su
conciencia con Dios, aunque se hace énfasis
en que no es correcto que un musulmán tome.
Se considera que es un proceso que debe ir interiorizándose,
al igual que se hizo en su momento con el ayuno de
Ramadán.
La
poligamia en Cuba, como tal, no se conoce. Es más,
está prohibida por las leyes civiles. En el
caso de los musulmanes cubanos que viven con sus compañeras
pero sin estar casados se les ha aconsejado que se
casen y tengan una relación honesta. decente
y que no tengan otra mujer. No obstante ese tema ha
sido tocado en nuestras reuniones por ser una práctica
común a nivel mundial.
Como
sabemos todos, en el Islam hay cuatro escuelas filosóficas
fundamentales; la Malikita, la Hanifita, la Shafiita
y la Hambalita. La comunidad islámica cubana
aunque se encuentra más cercana a una mezcla
de Malikismo y Shafiísmo no abraza abiertamente
una escuela como tal.. Se busca una enseñanza
global, o sea, de tomar de las cuatro escuelas filósoficas
la parte que más se adecue a los cubanos. Hablamos
de la malikita porque es la que tiene los postulados
más abiertos, alejados de la rigidez de la
Hambalita.
Para
los cubanos, como para cualquier musulmán,
la primera fuente de conducta humana a seguir es el
Corán y después las Sunnas, o lo que
el Profeta estableció como respuesta a diferentes
hechos no recogidos en el libro sagrado. Lo demás
es apreciación de los hechos. Y estas apreciaciones
son las que se recogen por las diferentes escuelas.
Aunque es uno sólo, el Islam en cada país
tomó características locales. En el
caso cubano, el Sermón del Viernes que se pronuncia
antes de la oración, y que debería hacerse
en árabe es dicho en ese idioma o en inglés,
pero después es traducido al español.
Al principio esto creó ciertos malestares entre
algunos musulmanes árabes que consideraban
que debería hacerse sólo en árabe,
pero al final prevaleció la opinión
del imán, quien aclaró que aunque el
mensaje del Corán se había dado en esa
lengua, Dios conoce todos los idiomas del mundo y
por ello había que traducirlo al que se hablase
en el país. Este es un ejemplo de cómo
prevalece el pragmatismo al actuar, dentro de nuestra
comunidad.
El grupo islámico cubano, a pesar de ser muy
joven, ha tenido bastante actividad desde su creación.
Asiste a seminarios, conversatorios, charlas y actividades
culturales relacionadas o no con el Islam. También
estamos haciendo traducciones del inglés al
español de varios materiales necesarios para
todos, en que se enfatizan la cultura, la filosofía
e historia islámicas.
En las Ferias del Libro que se han estado celebrando
en la capital desde hace ya varios años, hemos
participado en la venta, exposición y presentación
de los materiales expuestos por las editoriales o
instituciones islámicas que han venido con
la idea fundamental, más que vender libros,
de dar a conocer nuestra religión. Una vez
finalizada la feria, los libros y materiales no vendidos
son donados a los propios musulmanes o a instituciones
culturales.
Los
musulmanes cubanos hemos tenido también encuentros
con visitantes extranjeros y algunos de nuestros miembros
tienen la intención y la voluntad de prepararse
y calificarse en países islámicos para
servir mejor a la comunidad.
El consenso de la comunidad es algo que existe en
el Islam y proviene de una Sura que aclara que la
comunidad islámica nunca caerá en la
perdición. Cuando hay algun tópico sobre
el cual se quiere tomar una decisión, porque
no se encuentra definido en el Corán, la comunidad
decide y se toma un acuerdo. También los musulmanes
cubanos nos hemos reunido con este fin. Ya una vez
nos reunimos para ver la posición cubana con
relación a la mujer, ya que no hay protagonismo
de la mujer en el Islam. Algunas mujeres del grupo
tienen nivel educacional y quieren protagonismo. En
esa reunión adoptamos como ishna una mayor
participación de la mujer en las actividades
para que hablen y lleven la experiencia cubana, incentivándolas
para que tengan su espacio.
La
última novedad de nuestra comunidad ha sido
el Comité de Mujeres Cubanas Convertidas al
Islam, el cual fue creado el 21 de mayo del 2000,
con el propósito de adquirir el conocimiento
necesario para transmitir el mensaje islámico.
Las mujeres se reúnen el cuarto domingo de
cada mes en el lugar de rezo y hacen actividades de
lecturas de Suras y Hadices, los cuales se estudian
e interpretan. Se debaten también entre ellas
temas como el de la poligamia, el alcoholismo, el
papel de la mujer en el Islam, la lactancia materna,
etc.
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LA
MUJER MUSULMANA EN LA SOCIEDAD CUBANA
FATIMA LINARES
No se puede negar que ha
existido cierta animadversión hacia los musulmanes
por parte de algunas denominaciones cristianas, fundamentalmente
entre los Pentecostales y los Testigos de Jehová,
pero por lo general ha sido por desconocimiento.
La
mayor parte de los musulmanes tenemos muy buenas relaciones
con instituciones, creencias y tendencias filosóficas,
que van desde el Yoga hasta el Subud indonesio. Muchos
somos muy abiertos a todas las tendencias y son muy
pragmáticos, eludiendo la ortodoxia. No queremos
ser vistos en Cuba como son vistos muchos musulmanes
en otros países. Nuestra divisa es "que
somos creyentes pero somos cubanos" y siempre
buscamos que se respete la idiosincrasia del cubano.
A su vez consideramos que el fundamentalismo islámico
es un algo ajeno al Islam.
La
composición laboral y partidista entre nosotros
es muy variada. Hay entre nosotros obreros, médicos,
ingenieros y técnicos y hay también
algunos que militan dentro de las filas del Partido
Comunista y la Unión de Jóvenes Comunistas.
No
hay dudas de que la Comunidad Islámica cubana
se ha ido desarrollando y ganando en calidad desde
su reciente creación, hace apenas 12 años.
El futuro de la misma depende mucho de la preparación
de sus miembros, de la forma en sepan dar el mensaje
a otras personas tal vez interesadas, del ejemplo
que irradien con su actuación, y de que sepa
llenar el espacio espiritual de muchos que aún
no se han decidido a afrontarlo.
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