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LA EXPERIENCIA DE UN BRASILERO CONVERTIDO
Hajji Nizan (Ayres Grigolli Júnior)

Hablar con respecto al Islam es estimulante por un lado, mas también me deja con una responsabilidad enorme.
Yo y mi esposa somos musulmanes desde hace casi cinco años. Después de algunos años de búsqueda personal por un camino en el que pudiésemos realizarnos, por la misericordia de Allah, nosotros conocimos a nuestro Jeque, nos convertimos y nos tornamos miembros de la Orden Sufi Halveti Jerrahi.

Intentaré exponer lo más brevemente posible, en mis palabras, como llegamos hasta aquí y algunas de nuestras dificultades si es que podemos llamar a esto dificultades.

Mis padres me criaron dentro de la tradición católica cristiana, a pesar de mucha disciplina, agradezco a Allah por Èl haberme regalado de esta forma, siempre hubo mucho diálogo y libertad de elección. Soy descendiente de italianos y la mayoría de los miembros de la familia son católicos.

Mi esposa es hija de alemanes y fue criada dentro de la religión protestante luterana. Los padres de ella no eram practicantes y ella siempre sentía falta de un camino espiritual.

 

 













 
 

Desde los diez años ella iba a la iglesia sola o pedía para que la llevasen . Hasta que surgió el momento en que nos tornamos musulmanos, algunos dicen convertidos, porque no nacimos ni en un país, ni en una familia musulmanos; mas como Resulallha (s.a.w.s.) nos dice :

" Todos nacen musulmanos, mas son sus padres que los tornan judíos, cristianos o musulmanos."

Hoy siento dentro de mi esa verdad.

A partir del momento en que comunicamos a nuestros familiares hubo un cierto resentimiento principalmente por parte de nuestros padres, por el hecho de que todo lo que sabían a respecto de la religión musulmana provenía de los medios, y como todos nosotros sabemos muchas veces las informaciones son distorsiones de la realidad y como muchos, tenían una visión negativa con respecto a la religión. Mas a medida en que comenzamos a poner en práctica nuestro día a día, y eso para nosotros ya implica una gran diferencia, aplicar en nuestro día a día todo lo que aprendemos. El Islam es eso: tornar viva la enseñanza es practicarla.

El Sagrado Alcorán nos orienta en todos los aspectos de nuestra vida personal, espiritual, moral y ética. Todos los actos violentos praticados en nombre de la religión, aún siendo repudiados por los verdaderos musulmanos en el mundo todo, solo hace aumentar la preocupación y el descontento de nuestros familiares y con toda la razón pues los padres siempre quieren lo mejor para sus hijos, mas siguiendo las orientaciones de mi Jeque que siempre me dice: nunca discuta, ni use palabras que puedan ser ofensivas o agresivas con las personas, aún cuando ellas critiquen violentamente teniendo apenas como base las informaciones que les llegan desde fuentes dudosas o no.

Profeta (s.a.w.s.) siempre fue gentil, justo , amoroso y esta es nuestra referencia.

Otra crítica que siempre surge, cuando se habla sobre el Islam, es con respecto a las mujeres. Mi esposa siempre trabajó fuera y debido a su profesión siempre hizo cursos de actualización, esto es,tuvo su individualidad respetada. No tenemos hijos, por ahora, pero si un día los tuviéramos, a mi esposa le gustaría disminuír su horario de trabajo para educarlos. Los quehaceres domésticos quedan por su cuenta por opción de ella. No existen imposiciones de actitudes, obligaciones ni de ideas en nuestro relacionamento. El diálogo entre nosotros siempre estuvo presente. Mas a pesar de esa armonía en nuestro relacionamento ella me relató que después que nos convertimos al Islam e intentamos seguir las enseñanzas otro sentimiento que era desconocido en nuestro relacionamento surgió: una protección que nos acompaña en todos los momentos. Ella me dio un ejemplo: cuando ella me prepara una comida, lo hace con todo cuidado y pensando en servir a Allah y así ella tiene placer en cocinar y siempre encuentra tiempo para todos los quehaceres domésticos .

Cuando tengo tiempo también divido con ella los trabajos de la casa. Mi esposa siempre me apoyó en mis ideas y veo hoy cuanto esto es importante. Nos convertimos prácticamente juntos en la Orden Sufi Halveti Jerrahi y realmente caminar en la dirección correcta y tener el mismo objetivo nos facilita nuestra convivencia personal en el día a día. Agradecemos a Allah porque Él nos ha mostrado este camino. La primeira vez en que fui convidado y entré en la Tarikat para participar de la ceremonia del zikr, sentí una paz y una fuerza, algo realmente difícil de describir, mas como mi Jeque siempre dice, cuando Allah por su misericordia muestra un flash de esa luz, el corazón pulsa y aunque nosotros no sepamos lo que acontece, él nos muestra la posibilidad de retorno a Él. Desde ese primer contacto tuve la certeza de estar en la dirección correcta.

Los viernes, los musulmanos van a las mezquitas, oran juntos, oyen el sermón del Imán y almuerzan juntos. La fuerza de la unión entre las personas y el respeto es muy grande. La primera vez que yo fui a la mezquita y oí al ezan junto con todos los otros hermanos fue una gran emoción. Volverse para Allah en congregación es una experiencia inolvidable. Mas a pesar de todo eso. El Sagrado Alcorán que nos orienta, nos alerta diciendo:

" La verdadera piedad no consiste en girar su cara del este para el oeste, piedoso en verdad, es quien cree en Allah, en el último día, en los ángeles, en la revelación y en los profetas; y distribuír sus bienes en caridad, a pesar de su apego a ellos, entre sus parientes, entre los huérfanos, los necesitados, los viajantes, los mendigos y en rescate de cautivos. Y constante en las oraciones y paga los Zakats; y ( piedoso en verdad son ) los que cuando prometen, cumplen sus promesas y son pacientes en la miseria, y en la adversidad y en momentos de peligro: esos son los que han sido fieles a su palabra, y esos son los que han sido concientes de Allah. ( Alcorão Sura 2, 177)."

El camino es largo, pero con la misericordia de Allah y con el apoyo y la orientación de la Orden que frecuento , el camino de retorno se tornó un viaje de muchos descubrimientos de aquello que consigo ver en mí y aquello que realmente soy, y la posibilidad de lo que pueda llegar a ser sabiendo, con todo, que a pesarde estar trillando esta senda, intentando conseguir el pase que nos habilite a aproximarnos de Èl.

Uno de los grandes amigos de Allah nos dice con respectoa esto:

" Nadie debe desesperarse en cualquier circunstancia. Aquí el trabajo es sin motivo y no requiere pago. Muchos instantáneamente se elevan del nivel del culto de imágenes a una fase más alta que los ángeles y el cielo.El Señor hace lo que El quiere. El "cómo" y el "por qué"no tiene lugar aquí. Pueda Allah hacer de tí alguien que lo vea, sacarte de tí mismo! Aspira a lo alto, a pesar de estar actualmente en lo bajo" (Jeque Sharf-u-d^in)

En las palabras de nuestro amado Profeta (s.a.w.s)" conozca a tí mismo y conocerás a tu Señor"..

Veo hoy mi verdadero Jihad, mi batalla interna, contra >mis distracciones de este mundo . Estar presente, atento y poniendo en práctica las orientaciones recibidas junto a las personas, sin juicios , sin discriminaciones y no intentar imponer mi cierto o errado y si al hablar tener cuidado con la respuesta, al escuchar percibir si realmente estoy atento al diálogo.

Actualmente, en este mundo en que los valores están apenas en aquello que podemos obtener, comprar, lucrar y poseer, siempre procurando nuestro máximo confort material, y nunca llegando a ningún lugar , mirar para dentro de sí y ver realmente como se es, es algo terrible. Veo hoy cuánto la religión me trajo beneficios. Nuestra angustia, mía y de mi esposa venía creciendo, a pesar de nuestro aparente suceso profesional, hacíamos como todos para intentar resolver esa inquietud interior, comprábamos objetos materiales, viajábamos, etc...

Ahora consigo percibir lo que realmente tiene valor y por la misericordia de Allah él me mostró la dirección. No me importa adonde yo voy a conseguir llegar, porque para mí ya es una gran alegría formar parte de esta corriente.

Las cinco oraciones diarias realizadas en los horarios determinados, que al principio exigían un desligamiento temporario de mis funciones diarias, me mostró lo absorvido que estoy por ese mundo. Mas con paciencia y determinación, a pesar de no vivir en un país islámico, hoy consigo cumplirlas.

Allah me colocó en este mundo, me dió todas las condiciones para poder conocerme y así conocerlo mejor a través de todas las maravillas que El creó.

>Poder estar en este mundo y observar todo lo que El creó ya es por sí sólo una enorme bendición.

Cuando tuve la oportunidad de estar en un país donde la mayoría es musulmana sentí una gran diferencia. Pude por un breve período de tempo formar parte de una comunidad de musulmanos y poder interactuar de acuerdo con aquello que recibí. A pesar de ser un extranjero me sentí extremamente integrado en la comunidad. Me dí cuenta de las facilidades de estar en un país musulmano para las prácticas de mis devociones. En cada calle o avenida en que pasábamos encontrábamos una mezquita, en el horario de las oraciones, escuchábamos el Ezan, las personas se dirigían hasta las mezquitas para hacer sus oraciones y después volvieron a sus quehaceres.

Aqui en el Brasil somos pocos, cerca de un millón de musulmanos, tenemos pocas mezquitas y en lugares apartados. Esto probablemente sucedió porque las familias musulmanas descendientes de inmigrantes siempre fueron muy cerradas y preocupadas en preservar su cultura y sus hábitos . Mas hoy en día hay una tendencia de expansión del Islam y aún aquí en nuestro país en el que la religión es tan poco conocida, sentimos su crecimento.

Mas mi Jeque me dice que este es el trabajo que tiene que ser hecho aquí. En un país musulmano, al principio, sería más fácil, pero tenemos que disponer de aquello que Allah nos dá.

En realidad las personas, hoy en día en mi país y creo que esta postura no es exclusivamente nuestra, ellas ven la religión separada de su dia a dia y para el musulmano es en el dia a dia que practicamos la religión.

Para aquellos que quieran conocer este camino recto, que por una razón u otra se interesaron en relación al Islam; procure conocer alguien que realmente pueda esclarecer, orientar y aclarar sus duudas, una persona que realmente siga el camino.

Cuando yo comencé, encontré ciertas resistencias de mi familia y de algunos amigos y como yo ya dije antes, el desconocimiento total de la religión es siempre el mayor obstáculo.

A partir del instante en que me convertí en la Tarikat, mi Jeque me pasó las informaciones con respecto de mis devociones, mas siempre me dijo para dar un paso después del otro y ser constante en mis prácticas.

La religión musulmana es muy vasta y profunda y en el primer contacto que tuve con ella, hoy veo lo importante que fue la persona que me orientó. Lo que yo puedo decir es que procure hacer sus devociones de acuerdo con su capacidad y aunque las personas sean contra su opción y eso va a suceder, si Ud. sintió dentro de sí que este es su camino, por qué tenemos dentro de nosotros esta voz que nos orienta correctamente pero casi nunca la escuchamos, siga en frente porque solamente a Allah cabe juzgar y solamente a El nosotros rendiremos cuenta.

Cuando en mi dia a dia surgen las dificultades y los conflictos referentes a mi conducta siguiendo como base mi religión, relato a mi Jeque y bajo su orientación, de a poco vengo venciendo esos obstáculos. Como se dice en la Orden que frecuento, si andamos más despacio o de prisa , si a veces paramos para descansar, esto es de cada uno, sabemos la dirección correcta, mas lo que no podemos hacer es dar la espalda para ella.

Como Allah nos dice en el Alcorán: que no nos será impuesta carga mayor de lo que podamos soportar.

Nunca enfrente a las personas , con las cuales convive, porque ellas tengan opiniones diferentes de las suyas, respételas.

La palabra Islam significa someterse a la voluntad de Allah; y es eso lo que debvemos tener siempre en mente en nuestro dia a dia.

Cuando surge una oportunidad, mas sim imponerme hablo sobre algún asunto sobre el Islam o sobre el Sufismo para mis amigos y parientes. Siempre existe un asunto desconocido que merece ser explicado o una duda a ser esclarecida. La religión encanta a las personas y me doy cuenta de que algunas quedan hasta interesadas y en esos momentos trato de profundizar en las informaciones.

Esto también me ayuda a interesarme más y estudiar sobre el Islam, siento que existe una necesidad de conocimiento y de práctica cada vez mayores. A medida que respondo a las preguntas de las personas , también encuentro las respuestas a mis preguntas. Nuestro mundo, hoy vive días complicados, las personas preocupadas cada vez más consigo mismas, queriendo apenas resolver sus problemas. Percibo la enorme importancia de la religión, que se hace cada vez más necesaria en los dias de hoy, un desafio de este nuestro tiempo.

Los profetas vinieron y trajeron el mensaje de Allah, el Profeta Mohammad (s.a.w.s.) nos trajo la última revelación. Corresponde a cada uno de nosotros, dentro de su propia religión, seguir aquello que fue revelado, respetar las diferencias y la unidad que transciende a todas las religiones.

Las orientaciones fueron dadas y si realmente las siguiésemos no estaríamos viviendo de esa manera.

Aquellos que realmente están queriendo seguir este camino, encuentran en él una orientación completa para su vida.

Salams,
Nizam

Hajji Nizan, nombre islámico de Aires Grigolli Junior, 44 anos, nacido en la ciudad de São Paulo, Brasil.
Hijo de Aires Grigolli e Ermida Mulato Grigolli. Casado a los 17 años. Propietario de librería.
Se convirtió en 1998, en São Paulo.

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BREVE RELATO SOBRE LA HISTORIA DE LA PRESENCIA ISLÁMICA EN EL BRASIL
Hajji Mustafá (Arcôncio Farias Barros)

Este relato se basa en una investigación realizada por el Jeque Muhammad Ragip.

Aunque la historia oficial registre que la llegada de los portugueses al Brasil se produjo el 22 de abril de 1500, con la expedición de Pedro Álvares Cabral, trabajos de revisión histórica han apuntado varios indicios de presencias anteriores. Como por ejemplo, se verifica que las negociaciones para el establecimiento del Tratado de Tordesillas, que dividió las nuevas tierras entre Portugal y España, en 1494, no podrían avanzar si no tuvieran informaciones sobre la distribución de las tierras del nuevo continente en el hemisferio sur. También hay indicios de la llegada al Brasil, ya en 1498, de una carabela comandada por el navegador Duarte Pacheco Pereira.

Pedro Álvares Cabral fue acompañado en su expedición del año 1.500 por los musulmanos Chuhabidin Bin Májid y el navegador Mussa Bin Sáte. Con el inicio de la colonización, musulmanos, portugueses y españoles, aunque en número reducido, también vinieron al Brasil, manteniendo sus prácticas y tradiciones. Su presencia ha sido denunciada ya al final del siglo XVI, con la llegada de la Inquisición. Procesos y relatos del Santo Oficio se refieren a la presencia de estos musulmanos, describiendo sus prácticas y costumbres. Como referencia se observan: Primeras Visitaciones del Santo Oficio a las Partes del Brasil - Denuncias de Pernambuco, 1593 - 1595, del Visitador Heitor Furtado de Mendonça, Archivo Nacional de la Torre del Tombo, Escribanía de la Inquisición, Pergamino nº 130, con edición especial del editor Paulo Prado, serie Eduardo Prado, São Paulo, 1929.

La Inquisición actuó forzando la conversión de los musulmanos al cristianismo así como también al cambio de sus nombres. Los tribunales de la inquisición castigaban con la pena de muerte a los practicantes de cultos considerados herejes y a los que se negaban a aceptar el nuevo orden. Como resultado pocos registros restaron de la presencia de estos musulmanos en la fase inicial de la colonización.

El mayor contingente de musulmanos que llegó al Brasil fue el de los esclavos negros, a partir del comienzo del tráfico de esclavos, a mediados del siglo XVI.

La expansión del Islam, a partir del siglo VII, alcanzó al África, de tal forma que, antes del año 1.500, el Islam ya se había expandido por, como mínimo, dos tercios del continente africano. Este proceso llevó a una intensa utilización del árabe como idioma comercial y cultural. Importantes civilizaciones musulmanas se desarrollaron, abarcando las más diversas etnias del continente.

A través del tráfico de esclavos se estima que de 3 a 4 millones de negros fueron traídos del África al Brasil. El proceso de esclavización alcanzó individuos educados, alfabetizados, muchos con experiencia administrativa, comercial o militar, otros de origen aristocrática. De esta forma, los musulmanos entre ellos, trajeron consigo las tradiciones, el conocimiento, el modo de vida y las ansias de libertad inherentes a la religión.

Llegando al Brasil, como esclavos, alejados de los centros y escuelas islámicas, la falta de libertad y las imposiciones de los señores de esclavos fueron factores que llevaron la práctica religiosa a una situación crítica. En un esfuerzo para mantener las tradiciones, procuraron, aunque de forma secreta, organizar procesos de educación. Aún enfrentando las dificultades de comunicación y los controles de los proprietarios de esclavos, promovían la alfabetización y la recuperación del texto del Sagrado Alcorán y de hadiths (tradiciones del Profeta - saws), a partir del registro de lo que se había memorizado.

La resistencia a la esclavitud ya se había manifestado desde el inicio del tráfico, a mediados del siglo XVI. Los esclavos escapaban de sus señores y formaban comunidades de fugitivos que se protegían mutuamente. El gobierno portugues denominaba quilombo cualquier agrupamiento con más de seis esclavos fugitivos. El primer quilombo del que se tiene registro surgió en Bahía en 1.575.

Las ansias de libertad y la capacidad intelectual y administrativa de los esclavos musulmanos fueron elementos muy importantes en el fomento y la organización de estas comunidades. A partir del año 1.600 se inicia la formación de um enorme quilombo, el Quilombo de los Palmares, que, formado por esclavos fugitivos de las haciendas y los ingenios, llegó a reunir más de 20 mil habitantes. Hay documentos que registran el papel y la importancia de los musulmanos en la estructuración de los quilombos, como por ejemplo la de un cierto Karim Ibn Ali Saifudin, considerado el constructor de las fortificaciones del Quilombo de los Palmares.

En el Quilombo,se organizó un gobierno, con rigurosas leyes castigando con la pena de muerte hurtos, robos, adulterios, asesinatos y deserción en el ámbito de la comunidad. Con la consolidación desarrollaron la agricultura y mantuvieron relaciones comerciales con poblados vecinos. Compuesto por negros de diversos orígenes étnicos y culturales, no hubo imposiciones o predominancia de cualquiera de las culturas, ya que el ideal de libertad y las necesidades de mantener la seguridad de la comunidad superaron las diferencias. De esta forma, todo lo que era motivo para división era descartado. Hubo mezclas de idiomas y sincretismo religioso, inclusive asimilándose del cristianismo aquello que convenía y era aceptable. En cierto sentido, el Quilombo de los Palmares puede ser considerado como el primer gobierno libre del continente americano, ya que, aunque no reconocido, constituyó un estado organizado que no se sometió a la corona portuguesa.

Asediado y sufriendo diversos ataques organizados por el gobierno portugués acabó sucumbiendo alrededor de 1.695, siendo totalmente destruído.

Después de Palmares, millares de quilombos surgieron y se desparramaron por el país en los siglos subsiguientes, sin alcanzar, sin embargo, a aproximarse de sus proporciones y su nivel de organización.

La continuidad del tráfico negrero hizo que, a partir de los siglos XVIII y XIX, en que hubo expresiva representatividad de personas oriundas del Sudán Central, llegaran al Brasil nuevas levas de musulmanos, alfabetizados e instruídos.

Los negros musulmanos sudaneses son así descriptos por el autor Arthur Ramos en su obra "Introducción a la Antropología Brasilera"

"Eran altos, robustos, fuertes y trabajadores. Usaban como los otros negros musulmanos,una pequeña barba; de vida regular y austera, no se mezclaban con los otros esclavos."

Eran denominados "malês", que significa profesores, educadores en árabe. Organizaron la recuperación de la religión islámica entre los esclavos, a partir de los registros de la memoria del Sagrado Alcorán y de las tradiciones del Profeta Muhammad (saws). Promovieron, aunque en forma secreta, actividades de alfabetización y memorización del texto sagrado. Aún enfrentando oposición y persecución de los proprietarios de esclavos, escribían panfletos, se comunicaban en árabe, y se organizaban constituyendo consejeros y jueces en sus comunidades.

Algunos consiguieron la liberación, por haber aprendido un oficio, como por ejemplo la carpintería, o por otro motivo. Entre los que consiguieron la libertad algunos viajaron a África, buscando restablecer el contacto con los centros islámicos en sus países de origen. No hay documentación extensa sobre estas actividades ya que debido a la represión todo era hecho en sigilo. De todas maneras restaron registros e indicios que sustentan la tesis de que alguna comunicación fue en parte establecida. Como ejemplo se puede citar, teniendo como referencia pesquisa de Paul E. Lovejoy: "Abd- al Rahman al-Baghdadi al-Dimashqi fue para Rio de Janeiro en 1865 y entabló conocimiento con musulmanos clandestinos que vivían allá, se quedó dos años para instruír musulmanos del lugar, en los rituales y normas del Islam."

Los "malês" fueron los grandes promotores de las rebeliones y movimentos de liberación. Instruídos, con capacidad de organización, y motivados por los ideales islámicos de libertad y resistencia a la tiranía, movilizaron sus pares en diversas rebeliones. El inicio del siglo XIX fue marcado por una secuencia de rebeliones denunciando el clima de tensión creciente y la desconformidad con la situación de esclavitud. Las principales ocurrieron en los siguientes meses y años: Mayo de 1807; 4 de Enero de 1809; Febrero de 1810; Febrero de 1814; Enero y Febrero de 1816,; Junio y Julio de 1822; Agosto y Diciembre de 1826, Abril de 1827; Marzo de 1828; Abril de 1830.

El 25 de Enero de 1835 estalla una rebelión de grandes proporciones que pasó a ser conocida en la historia como "Guerra de los Malês". Los revoltosos recorrieron las calles de la capital de Bahía, atacaron el palacio del Presidente de la provincia, invadieron cuarteles, enfrentaron tropas y fragatas de guerra ancladas en el puerto. Fueron totalmente subyugados por las fuerzas del gobierno.

A partir de la rebelión de los "malês" la religión islámica pasó a sufrir una severa represión. Fue considerada como religión salvaje que incitaba a la rebelión a los negros esclavos, en ese entonces considerados seres sin alma humana. Para la mentalidad de la época, no se justificaba pensar, para seres sin alma, en el derecho a la libertad, a la justicia, a la vida, a la religión o a la dignidad.

Después de 1835, muchos musulmanos fueron juzgados en tribunales especiales, algunos condenados a muerte. Muchos fueron deportados para África como forma de reducir su influencia entre los negros esclavizados. Los que escaparon a la muerte o a la deportación fueron forzados, para sobrevivir, a mantenerse en la clandestinidad.

Nuevo contingente de musulmanos, estos de origen árabe, comenzaron a llegar al Brasil al final del siglo XIX y a principios del siglo XX. La abolición de la esclavitud en 1888 y la dificultad de los negros ahora liberados en adaptarse al trabajo asalariado, la necesidad de mano de obra para la agricultura y también de mano de obra especializada en la actividad industrial naciente, llevaron a una política gubernamental de incentivo a la inmigración. Hasta finales de la década de 1940 el Brasil recibió aproximadamente 5 millones de inmigrantes. La mayoría eran italianos, portugueses, españoles, japoneses, y también, en menor escala, sirios, libaneses, palestinos y otros.

Los primeros árabes de origen siria que inmigraron para el Brasil eran cristianos, buscando nuevas oportunidades de vida alejándose del Imperio Otomano. Debido al hecho de que su pasaporte los identificaba como turcos, pasaron a ser conocidos en el Brasil por turcos, aunque fueran de origen árabe. Esta confusión persiste hasta hoy, de manera que en el lenguaje coloquial los pueblos de origen árabe son designados en el Brasil como turcos.

Posteriormente, a partir de principios del siglo XX, comenzaron a llegar árabes musulmanos.

Llegaron al Brasil con la motivación de hacer fortuna y retornar a la tierra de orígen. Inicialmente se dedicaron al pequeño comercio, como vendedores ambulantes, que fueron denominados "mascates". Se distribuyeron por todo el país vendiendo mercaderías como peines, perfumes, productos de higiene, chucherías y utensilios en general. Con el suceso de su trabajo, en pocos años se establecieron en pequeños comercios, almacenes y también pequeñas industrias de tejidos. La prosperidad adquirida atrajo nuevos inmigrantes árabes, que encontraron a los primeros ya instalados y con grandes negocios, lo que facilitó su integración, no solamente en términos comerciales sino también en el aprendizaje del idioma portugués.

La prosperidad y el progreso de las actividades industriales en el Brasil, hizo que pasaran a dedicarse al comercio de mayor porte y a la industria, fundando nuevas empresas y especializándose en determinados productos. El ánimo original de volver al país natal disminuyó y pasaron a adquirir propiedades en el Brasil.

Nuevos contingentes de musulmanos árabes continuaron a llegar al Brasil en los años que se siguieron, destacándose los palestinos, después de la creación de Israel en el territorio palestino. Y posteriormente otras ondas inmigratorias continuaron trayendo nuevos contingentes de libaneses y palestinos y en número bien menor: sirios, egipcios, marroquíes, sudaneses, nigerianos y otros.

Los inmigrantes musulmanos que llegaron al país al principio del siglo XX, aunque hayan sido recibidos con hospitalidad y plena libertad por los brasileros, encontraron situaciones adversas para la práctica de su religión. Entre estas condiciones pueden ser citadas: El hecho del Brasil ser un país de mayoría cristiana ,donde no había mezquitas ni centros religiosos para congregarlos. La diferencia de costumbres en el país, no solamente en términos culturales sino también religiosos. La ausencia de centros y escuelas islámicas. La ardua lucha diaria para sobrevivir y alcanzar prosperidad en un país extraño. La dispersión por los más variados rincones de este inmenso país.

Todos estos factores no sólo tornaron difícil la práctica de la religión, como también impidieron que a sus hijos les fuera transmitida una educación dentro de los ideales islámicos. También debido a estos factores y a la adaptación cada vez mayor de las nuevas generaciones al ambiente brasilero, el idioma árabe pasó a ser cada vez menos utilizado por los descendientes, dificultando más todavía la transmisión y recepción de la herencia cultural y religiosa.

La adaptación a la nueva tierra y la prosperidad llevaron a la formación de una nueva generación, instalada en los grandes centros urbanos, principalmente en el sur y sureste del país, formando profesionales liberales y técnicos con instrucción superior como médicos, ingenieros, abogados, administradores. De esta forma, en la búsqueda de suceso profesional e integración a la sociedad brasilera, el aprendizaje del idioma portugués se tornó más importante que el del idioma árabe lo que contribuyó para un mayor distanciamiento social entre los descendientes y las generaciones anteriores.

En un esfuerzo de reacción a la pérdida de identidad religiosa y cultural, la comunidad árabe inicia la fundación de centros religiosos, asociaciones beneficientes y la construcción de mezquitas y escuelas. El polo inicial de este proceso fue la ciudad de São Paulo, siendo que, posteriormente, el ejemplo fue seguido por las comunidades islámicas en otras regiones del país.

Actualmente existen más de ochenta asociaciones islámicas y más de cincuenta mezquitas y salas de oración en el Brasil. No hay datos precisos y confiables sobre el número de musulmanos. Las estimativas presentadas por las entidades musulmanas varían de un millón a un millón y medio de fieles, entre ellos incluídos los convertidos. El número de convertidos es reducido, siendo que muchos fueron atraídos para la religión motivados por el sufismo, la mística islámica.

El esfuerzo para preservar la identidad y la herencia religiosa de la comunidad árabe trajo un efecto cultural deletéreo que fue el de tornarla cerrada dificultando la integración con la cultura brasilera y consecuentemente dificultando el trabajo de divulgación del Islam.

Hoy, en el Brasil, el Islam es una religión poco conocida. Las referencias que existen sobre la religión son las peores posibles. Son las divulgadas por los medios y asociadas a actos extremos y conflictos. No hay, ni entre los brasileros más instruídos, ni siquiera conocimientos rudimentarios sobre los principios, sobre la historia, y sobre la vasta contribución que la civilización islámica trajo al conocimiento humano.

Si en el pasado el inmigrante árabe era denominado de turco, hoy también es asociado al terrorismo y al fanatismo, lo que tiende a apartar el interés de las personas.

El gran desafío actual de la comunidad islámica en el Brasil es el de, siendo minoría, en un vasto país cristiano, conseguir preservar las tradiciones religiosas y al mismo tempo estar integrada y abierta lo suficiente para que el Mensaje se torne accessible a aquellos que tienen potencial interés en la religión. Otro desafío es conseguir distinguir el Islam de la cultura árabe. El Islam es universal, para toda la humanidad. El Alcorán es la "sunna" del Profeta (saws) son las referencias mayores, de forma que debe haber claro discernimiento de lo que es costumbre y característica cultural, los cuales no deben ser presentados como inherentes a la religión islámica.

En este desafío, el brasilero convertido representa papel fundamental. Aunque no tenga el árabe como lengua materna, y no haya sido instruído en escuelas islámicas en países árabes, su contribución no debe ser menospreciada. Por ser brasilero, conoce la mentalidad del brasilero típico,tiene una vivencia real y no teórica de las dificultades por las que pasa un convertido. Conoce por experiencia propia cuales son los factores que generan aversión al Islam, ya que nació, fue educado y aprendió a pensar dentro de la cultura brasilera. Tiene así un gran potencial de saber comunicar. Comunicación enfocada en la forma de pensar y de sentir del brasilero, tan distante e inaccesible para una persona inmersa en la cultura árabe.

Hajji Mustafá, nombre islámico de Arcôncio Farias Barros, nacido el 19 de febrero de 1929, en la ciudad de Palmeiras dos Índios, Brasil, hijo de
Antonio Alves Feitosa e de Capitulina Farias Barros. Se convirtió al Islam en 1992, en São Paulo.

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LA CONTRIBUCIÓN DEL ISLAM AL BRASIL, FRENTE A LOS ASPECTOS HISTÓRICOS Y CULTURALES DE LA FORMACIÓN DEL PAÍS Y DE LAS CARACTERÍSTICAS DE LA PRESENCIA ISLÁMICA
Sheikh Muhammad Ragip (Antonio Roberto Barros)

Visión General del Brasil y su formación cultural y religiosa.

El Brasil, capital Brasilia, con 8,5 millones km² de extensión territorial (16,8 veces mayor que el territorio de España), comporta una población de 165 millones de habitantes. Se sitúa en América del Sur siendo el portugués el idioma oficial del país.

Las enormes extensiones de tierra que componen el país, eran habitadas, a principios del siglo XV, por una población indígena estimada en 2 millones de personas, viviendo de la pesca y de la agricultura rudimentaria, caza y colecta de alimentos.

Oficialmente, los portugueses llegaron al Brasil el 22 de abril de 1500, sin embargo las pesquisas históricas indican que su expedición fue precedida por otras incursiones. En principio, la explotación de las nuevas tierras se dio preferentemente por la extracción de pau-brasil. En 1532 fue fundado el primer poblado, São Vicente, en el litoral próximo a la actual ciudad de São Paulo. Con la expansión de la presencia portuguesa y el cultivo de la caña de azúcar los primeros colonos pasaron a esclavizar a los indígenas para el trabajo agrícola. Cerca de la segunda mitad del siglo XVI, el diezmado de las poblaciones indígenas por las enfermedades traídas por los europeos (gripe, variola, sarampión) y por los conflictos, aliada a las dificultades de adaptación de los indígenas al trabajo esclavo, llevó a los primeros colonos a la utilización de esclavos negros. Del siglo XVI al siglo XIX, se estima que de 3 a 4 millones de africanos fueron traídos al Brasil.

A partir de la segunda mitad del siglo XVI, se tornó marcante la presencia de los jesuítas en el trabajo de conversión de los indígenas al catolicismo y fundando aldeas comunitarias similares a las misiones presentes en la América española.

De modo general, los primeros colonos llegaron con ánimo de explotación, motivados por las perspectivas de hacer fortuna con la extracción de las riquezas de la tierra. Esta circunstancia dejó profundas marcas en nuestra formación, por ser determinante en la orientación de las políticas coloniales de la corona portuguesa.

Después de la abolición de la esclavitud en 1888, la necesidad de mano de obra, para la agricultura, principalmente la del café, en substitución al trabajo esclavo, abrió espacio para la inmigración en larga escala. Hasta fines de la década de 1940 se estima que el Brasil recibió aproximadamente 5 millones de inmigrantes. De este total, 2/3 fueron constituídos por italianos, portugueses y españoles. En el 1/3 restante se cuentan principalmente alemanes y japoneses, y grupos menores de rusos, sirio-libaneses y otros.

En años más recientes, después de la segunda guerra mundial, nuevos contingentes de inmigrantes coreanos, chinos y de países sudamericanos, como Bolivia y Paraguay aportaron al Brasil.

De este modo, la formación de la cultura brasilera encuentra fuertes raíces en las culturas europea, indígena, negra además de influencias orientales, moldeando el brasilero como individuo versátil y adaptable, abierto al contacto y a la apreciación de las más diversas influencias culturales.

En 1964, con la tomada del poder por los militares, ocurrieron cambios que marcaron profundamente dos o tres generaciones de brasileros, hasta los días de hoy. Por un lado los militares privilegiaron el desarrollo económico, ya que estaban dispuestos a transformar el Brasil en una potencia emergente. Mas, por otro lado, a través de una serie de "Actos Institucionales", suspendieron derechos políticos, eliminaron la posibilidad de la población de elegir el Presidente de la República y los Gobernadores de los Estados, instauraron una política de censura, cercenando la libertad de expresión, e iniciaron una fase de represión y persecuciones políticas.

En el campo educacional, fueron iniciadas reformas desastrosas que llevaron a una caída acentuada en la calidad de la enseñanza pública. Actualmente se vive una crisis de calidad en el sistema educacional. La ensañanza privada es de mejor calidad, sin embargo, de costo elevado, y solo es accesible a una pequeña camada de la población brasilera.

Actualmente, tanto la enseñanza pública cuanto la privada tienen dificultad para transmitir valores éticos y morales durante la fase de formación del niño brasilero.

Otro factor agravante, también consecuencia de la revolución de 1964, es la crisis ética en las comunicaciones. Durante el regimen militar se instauró la censura a las comunicaciones, lo que llevó al control de toda la producción artística y cultural. El ejercicio exagerado del poder de censura y el cercenamiento de las libertades políticas llevó a una aspiración intensa por la vuelta de las libertades democráticas. Con la redemocratización, consubstanciada en la Constitución de 1.988, fue abolida la censura e instaurada, en la propia constitución, la libertad irrestricta de expresión. Así, desde la exageración de la represión extremada el país pasó para la exageración de la ausencia de cualquer límite ético o moral en la expresión cultural.

Las grandes redes de comunicación operan y conpiten entre sí sin cualquier restricción en cuanto al contenido de sus mensajes y sin cualquier preocupación con el efecto resultante de su programación en la formación de los valores de la sociedad brasilera. En los últimos años la baja calidad de la producción televisiva es asustadora.

Como musulmanos, sabemos que parte de la natureza humana es animal, movida por los deseos y por las pasiones, y que corresponde al ser humano aprender a educar esta naturaleza animal para servirlo en la búsqueda de los propósitos superiores de la existencia humana. Sin embargo, la naturaleza animal en nosotros es absorvente y salvaje. Si caimos bajo su control somos llevados al comportamiento anti-ético, injusto, violento, cruel, inmoral, pervertido.

Actualmente, la competición, por la audiencia y por el lucro, entre las grandes redes de comunicación se dá a través del estímulo a las pasiones y apetitos de esta mesma naturaleza animal. Programación que incita el odio, el miedo y la violencia genera grandes índices de audiencia. Índices de audiencia mayores todavía son generados por la programación que estimula sexualmente, a través de la exposición de la sensualidad explícita, de lo erótico y aún de lo pervertido y grotesco. Todo sin cualquier restricción o límite, ya que la irrestricta libertad de expresión está garantizada por la Constitución de 1988.

Como consecuencia hay una crisis de valores. Hay una generalizada ausencia de referencias de lo correcto y lo incorrecto, inclusive porque formadores de opinión aparecen en las producciones culturales, en los noticieros y en las columnas sociales, dando ejemplos de comportamiento anti-ético, inmoral e injusto. Su comportamiento se torna ejemplo y referencia de conducta.

Los defensores de ausencia de límites en la comunicación alegan que muestran apenas una verdad que ya existe. Se olvidan, sin embargo, que en su irrefrenable competición, promueven y estimulan el aumento de la frecuencia del comportamiento anti-social, anti-ético e inmoral, siendo de esta forma, también responsables por la desagregación de la conducta en las poblaciones que alcanzan

Tenemos así la conjunción de varios elementos. Por un lado, crisis en el sistema educacional, con el fracaso de las escuelas, tanto públicas como privadas, en la tarea de llevar valores éticos y morales a la formación de los niños en edad escolar. Por otro lado, estadísticas apuntan que programas de TV son asistidos por 98%, y de radio por 88%, de la población brasilera, como mínimo una vez por semana. 87,4% de los hogares brasileros poseen uno o más aparatos de TV. Televisores y radios que, de forma intensa, contínua, en cualquier horario, alcanzando personas de todas las edades, transmiten ejemplos bien sucedidos de comportamiento anti-ético, injusto, violento, inmoral, pervertido.

En declaración personal, afirmo que cuando era adolescente, hace 35 años atrás, en el año 1968, no había en el Brasil tantos asesinatos por motivos fútiles, asaltos, secuestros y muertes violentas, madres solteras, familias deshechas y niños abandonados. Había más solidaridad y respeto en las relaciones sociales Crisis económica no es suficiente para explicar la magnitud de la desagregación de que somos víctimas pues quien tiene sólida formación ética y de valores humanos aprende a soportar las vicisitudes de la vida de forma paciente y tenaz, sin sucumbir a la inmoralidad o al crimen, buscando formas lícitas y éticas de vencer las dificultades.

En términos religiosos 71% de la población está constituída por católicos, 13% por cristianos evangélicos. Los demás 16% se distribuyen en amplia variedad de religiones como cristianos independientes (adventistas, mormones, testigos de Jeová), cristianismo ortodoxo, islamismo, con población estimada en 1 millón de fieles, espiritismo, budismo, iglesia mesiánica, judaísmo, shamanismo, religiones afro-brasileras en formas sincréticas del cristianismo con tradiciones de orígen africana, como umbanda y candomblé.

La atmósfera general es de amplia libertad religiosa, sin conflictos significativos o persecusiones con motivación religiosa. Incluso porque la plena libertad de fé está garantizada por la Constitución Brasilera. En años recientes, infelizmente, se han observado algunas manifestaciones de intolerancia entre algunas corrientes de cristianismo evangélico contra las tradiciones afro-brasileras, aunque sin conseguir evoluír para conflictos más significativos.

Se observa también que, favorecida por la naturaleza multicultural del pueblo brasilero, las personas circulan con relativa facilidad entre las religiones participando y asimilando prácticas y rituales diferentes de su religión original. Es muy común ver cristianos que, como vimos, constituyen la mayoría de la población, participar y también ser practicantes asíduos de rituales de espiritismo y cultos afro-brasileros de umbanda y candomblé, o inclusive de prácticas orientales de budismo, yoga, shamanismo.

Otro aspecto importante a ser mencionado es que la práctica religiosa, en la mayoría de la población, principalmente en los grandes centros, no está insertada en lo cotidiano. Pertencer a una determinada religión tiende a ser una expresión formal, consecuencia del hecho de la persona haber nacido de padres que profesan determinada religión, en su mayoría católica. De esta forma los valores, prácticas, principios y fundamentos tienden a ser desconocidos. Para la mayoría, la iglesia es recordada apenas en los grandes acontecimentos de la vida como nacimento, casamiento y muerte. Así, la religión, baluarte de los valores mayores y universales de orientación para la conducta humana, tampoco ha sido capaz de contribuír para la educación ética y moral de la población brasilera.


Aspectos de la Presencia Islámica en el Brasil

Hay referencias a la presencia de musulmanos en el Brasil desde la expedición de Pedro Álvares Cabral que aquí llegó en 1500, trayendo navegadores de orígen árabe. Posteriormente, el tráfico de esclavos trajo grandes contingentes de musulmanos negros, capturados en África. Estos musulmanos organizaron las primeras rebeliones por la liberación, aún cuando estaban alejados de sus orígenes y sin posibilidades de ejercer plenamente su religión y a pesar de la fuerte represión ocurrida en el siglo XIX.Esto hizo que con el pasar del tiempo, sus descendientes perdieran sus herencias islámicas, que acabaron por ser olvidadas, restando apenas trazos sincréticamente mezclados a las prácticas animistas.

Nuevo contingente de musulmanos llegó al Brasil a partir del final del siglo XIX y principios del siglo XX, con los inmigrantes de orígen árabe, especialmente sirios y libaneses, que se instalaram en los grandes centros industriales, dedicándose preferentemente al comercio.

Aunque no existan estadísticas oficiales,se estima que la población musulmana en el Brasil esté entre un millón y un millón y medio de fieles. La mayoría de origen árabe, principalmente sírios, libaneses, con presencia menor de palestinos, egípcios, marroquinos y otras nacionalidades. El número de brasileros convertidos es relativamente pequeño en el contexto de la comunidad islámica.

Los musulmanos de orígen árabe iniciaron la instalación, de forma más permanente, de las bases de la religión islámica en el Brasil. En 1927, en la ciudad de São Paulo, fue fundada la Sociedad Beneficiente Musulmana Palestina. En 1929, con la llegada de sírio-libaneses, la denominación de la sociedad fue alterada para Sociedad Beneficiente Musulmana. En 1956 se inaugura oficialmente, también en la ciudad de São Paulo, la primera mezquita brasilera.

Actualmente se encuentran referencias a más de 80 asociaciones musulmanas en todo el país, siendo que el número de mezquitas y salas de oración supera 50.

La índole receptiva del brasilero, la apertura y la libertad con que los inmigrantes fueron recibidos, la amplitud de las oportunidades de trabajo y negocios existentes en el Brasil son factores que aliados a la disciplina y a la fuerza de trabajo de estos inmigrantes musulmanos,trajo como consecuencia que, en pocas décadas, se establecieran y alcanzaran prosperidad. Hoy constituyen una comunidad bien instalada y bien sucedida.

Por otro lado, el contacto con una población de costumbres y tradiciones no islámicas, la dificultad en mantener la adherencia a los principios de la religión en un país de mayoría católica, llevó a estos inmigrantes, en una actitud defensiva, a cerrarse en las comunidades árabes. Era un esfuerzo para preservar su identidad cultural y sobre todo para transmitir a sus hijos las referencias correctas de la conducta islámica, temerosos de que una integración mayor con los brasileros llevase a una degradación de las costumbres.

Como resultado de esta postura cerrada y exclusivista, no hay programas de divulgación del islamismo dirigidos a la población brasilera. Las actividades culturales organizadas por la comunidad árabe son direccionados para la propria comunidad. Basta decir, como ejemplo, que, como regla general, los sermones de los viernes son efectuados en árabe, y solo recientemente un pequeño resumen pasó a ser leído en portugués, en algunas mezquitas.

La poca integración cultural con la comunidad brasilera hizo que las organizaciones islámicas de origen árabe desconozcan el lenguaje, la forma de pensar, la mentalidad y las sutilezas de la interacción social de un brasilero típico. Así en las pocas oportunidades que procuran hacer un trabajo de divulgación, la forma y el contenido de su mensaje acaban dificultando la asimilación por los brasileros, y a veces generando mayor resistencia que comprensión.

En el Brasil hay mucha desinformación. Nociones básicas a respecto de la historia, de la conducta y de los principios islámicos son totalmente desconocidos, inclusive entre personas cultas y de buen nivel socio-económico. Las informaciones que llegan a través de los medios escritos, hablados y televisivos son las relativas a las guerras y conflictos, principalmente en Oriente Medio. La expresión "terroristas islámicos" o "fanáticos musulmanos" son lugar común en la prensa, llevando a la incorrecta asociación del extremismo con la religión. Esto creó un concepto general negativo que, aunque no lleve a conductas agresivas en relación a los musulmanos, difunde una actitud prejuiciosa.

Por otro lado el sufismo ha despertado en los medios más instruídos el interés y la curiosidad sobre la mística islámica, y han sido uno de los caminos a través del cual muchos brasileros se convierten al Islam.

Los lamentables acontecimientos del 11 de septiembre también generaron mucha curiosidad, pues erróneamente, debido a la desinformación, la tragedia fue asociada al Islam. Las personas pasaron entonces a buscar información sobre la religión con la intención de comprender la motivación por detrás de los acontecimentos.

Como resultado, representantes de la religión fueron asediados por la prensa, ávida de informaciones. Yo, personalmente, que hace algunos años ya hacía un trabajo de divulgación, tuve la oportunidad de participar de decenas de entrevistas, debates y conferencias por invitación de órganos de prensa y de organizaciones interesadas en comprender los principios básicos del Islam.

Fue muy saludable observar también la apertura y disponibilidad de integrantes de la comunidad musulmana de origen árabe, que también salieron al público, de forma intensa, en un esfuerzo de esclarecer e informar.

Posible contribución del Islam, en el momento actual, en la sociedad brasilera.

La mencionada crisis de valores éticos y morales no es particularidad del Brasil mas es una característica generalizada de los tiempos actuales, en todo el mundo. El materialismo descontrolado, la ganancia y sobre todo la ausencia de temor a Dios y de fé en la justicia divina están llevando a la humanidad a generar gigantescos desequilbrios en la relación del hombre consigo mismo, con los demás seres humanos, con la natureza. Como consecuencia tenemos enfermedades y dolor, violencia e injusticia, decadencia y sufrimiento en escala global.

Mirando el pasado, constatamos que el advento del Islam, en el siglo VII, transformó a los árabes, entonces un pueblo salvaje, inculto, sin noción de justicia, con el más fuerte imponiendo su voluntad en detrimento de los intereses y derechos del más débil. El Islam los educó y los transformó en una fuerza civilizadora que, en pocas décadas, llevó su influencia de la península Ibérica a las fronteras con la China.

Como entender este cambio sin considerar los principios traídos por el Islam, de respeto a la vida, a la justicia, a los derechos de hombres y mujeres, a la familia, al conocimiento, a la propriedad, a la diversidad cultural de los pueblos, así como la prohibición de la destrucción y de la agresión.

Estos y otros principios moldearon las mentes y los corazones del pueblo árabe transportándolos de una era de ignorancia para una era dorada, de forma que mientras la Europa sumergía en una edad de oscuridad la civilización islámica hacía avanzar la humanidad en áreas como medicina, química, astronomía, matemática, filosofia, y muchas otras.

En la actualidad, a pesar de los enormes avances de la ciencia y de la tecnología, la humanidad vive una crisis de valores éticos y morales. Naciones poderosas, que se consideran defensoras de la libertad, en realidad se alejan de los principios de justicia y legalidad, haciendo uso del poder económico y militar en una política de dominación y expropriación de las naciones menos favorecidas.

Su ejemplo, exacerbado por el excesivo materialismo, se manifiesta también en las conductas de empresas y de individuos de todos los niveles socio-económicos, en que las disputas por el poder, la busca del lucro y de ventajas competitivas justifican el comportamiento inmoral y anti-ético.

De esta forma, es enorme el potencial de contribución del Islam, para el bien de la humanidad, en los tiempos actuales. Urge el empeño en la divulgación y aplicación de aquellos mismos principios que transformaram al pueblo árabe en el siglo VII.

En América Latina en general y en el Brasil, en particular, los síntomas de desagregación ética tornan imprescindible el empeño de todos en el esfuerzo educativo de recuperación de esos principios. Este es un servicio a Allah.

Por lo tanto, no es más posible aceptar pasivamente la manutención de la imagem calumniosa y mentirosa de nuestra religión. Precisamos reaccionar, salir al público, multiplicar nuestras actividades de intercambio y de diálogo inter-religioso. Precisamos multiplicar nuestros esfuerzos y nuestro empeño en mostrar el verdadero Islam y su potencial contribución, en términos de valores humanos y éticos, en la solución de los problemas de la actualidad. Precisamos sobre todo, educarnos en esos mismos principios y demostrar a través del ejemplo de nuestra conducta, el papel correcto que el ser humano debe ejercer en la vida

En los últimos años he participado de esfuerzos de diálogo inter-religioso, de debates, y conferencias. En este trabajo, constato lo desconocido que es el Islam y cuanto cambia favorablemente la opinión de las personas cuando reciben la información correcta. Por lo tanto, hay un espacio de participación en la sociedad que precisa ser ocupado de forma constructiva. No con el objetivo de convertir a la sociedad en que vivimos, mas con el objetivo de llevar nuestros valores y principios, en aquello que pueden ser compartidos con el propósito de cooperar en la solución de las graves cuestiones que la humanidad está enfrentando.

Como vimos anteriormente, la formación del pueblo brasilero tiene fuertes raíces multiculturales, moldeando un individuo versátil y que tiende a ser abierto a nuevas informaciones y las diferencias. De esta forma, nosotros musulmanos en el Brasil, precisamos adaptarnos a esta realidad y superar algunas de nuestras dificultades para tornarnos capaces de cumplir el papel que nos cabe, como herederos del Mensaje de Allah.

La comunidad árabe precisa, sim perder la identidad y la vivencia de los valores islámicos, integrarse más ampliamente a la cultura local, buscando comprenderla. En este aspecto, valorizar la participación de los brasileros convertidos es fundamental, ya que ellos enraizados en la tierra conocen la forma de pensar y de sentir del brasilero típico.

Es necesario también distinguir con precisión la cultura árabe de la religión islámica y de la sharia, no olvidando que el Islam es universal, para toda la humanidad, y que usos y costumbres de un pueblo no debem sobreponerse a la Lei Divina.

Todos, convertidos o no, precisamos traer para nuestras conductas los principios y ejemplos de Resulallah (saws), divulgando el Islam en nuestro medio, principalmente a través de nuestra práctica en nuestros lares, com nuestros vecinos y amigos, en nuestro trabajo, en nuestra participación social en general. Precisamos comprender y vivenciar la orientación del Profeta (saws) cuando nos advierte que entre dos extremos a mejor opción para el fiel es la del medio término. Islam es la religión de la unidad, entonces también precisamos esforzarnos para mantener la unidad en la comunidad de Muhammad (saws), empeñandonos para reconocer el justo valor de cada uno, su potencial contribución, y asociarnos de forma constructiva.

Sheikh Muhammad Ragip, nombre islámico de Antonio Roberto Barros, nacido el 04 de janeiro de 1954, en la ciudad de São Paulo, Brasil, hijo de Arcôncio Farias Barros e de Maria Siqueira Barros. Sr convirtió al Islam en 1990 en la ciudad de Istanbul -Turquia por las manos Sheikh Safer Baba. Su formación académica incluye Ingeniería Electrónica y luego se graduó en Administración de Empresas y Psicología Clínica.
Esta ligado a una comunidad mística Islámica de origen turca, siendo representante de esa comunidad en Brasil

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Centros Islamicos en Brasil
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