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La situación
era muy difícil para la madre y su hijo .
Amina no pudo alimentar a su hijo más que unas
pocas semanas, pues su pecho se secó y tuvo que
buscar una nodriza beduina de nombre Halima bint Zu´aib,
quien era muy pobre y vivía en un valle del desierto;
pero desde el momento en que tomó al niño,
les llegó la lluvia y crecieron los pastos trayéndoles
bienestar. Los beduinos decían que Muhammad tenía
Baraka, bendición.
Al cumplir los cinco años de edad, Amina, la
madre de Muhammad lo reclama, añorando a su hijo;
y Halima, aunque triste, comprende y lo entrega a su
madre. Al poco tiempo su madre Amina cae enferma y muere,
quedando Muhammad huérfano de padre y madre a
los seis años. Su abuelo, Abdulmutta-lib, se
queda con el niño, pero al cumplir Muhammad los
ocho años, su abuelo y primer tutor también
fallece, quedando el niño nuevamente solo.
Su tío, Abu Tálib, le recibió en
su casa, pero también era muy pobre y tenia una
familia muy numerosa. Muhammad tuvo que trabajar para
ayudar al mantenimiento de la familia, como pastor,
dependiente de comercio, aguador, recadero y ayudante
en las caravanas.
Muhammad no mintió nunca. Su gente era testigo
de su lealtad; incluso sus peores enemigos no le acusan
de haber proferido una mentira en toda su vida. Habló
cortésmente, nunca empleo un lenguaje obsceno.
Su personalidad y modales eran encantadores; en sus
relaciones con sus semejantes siempre siguió
los preceptos de justicia. Nunca engañó
a nadie en el comercio; la comunidad entera le llamaban
Amín (el sincero y digno de confianza); incluso
sus enemigos le depositaban sus bienes para tenerlos
en seguridad.
El pueblo donde vivía consideraba la embriaguez
y el juego como virtudes, pero Muhammad no bebió
jamás, ni jugó juegos de azar. Aunque
su pueblo era idólatra, Muhammad siempre tuvo
un alma pura sabiendo que nada en los cielos y la tierra
es digno de adoración salvo el único y
verdadero Dios, y que ninguna imagen puede ser el Dios
Omnisapiente y Omnipotente. Así pues, Muhammad
no se inclinaba ante ninguna criatura y no participaba
de las ofrendas hechas a los ídolos.
En el año 595, era cristiana, Muhammad , de 25
años de edad, se casa con Jadiya, quien tenía
40 años y le dió seis hijos.
LA KAABA
En la Meca se encuentra la Kaaba, el altar que el profeta
Abraham (PBSE) y su hijo Ismael (PBSE) levantaron para
adorar a Dios. En la época del profeta Muhammad
llegaban a la Kaaba muchas tribus y cada una traía
un dios diferente, un ídolo diferente, que era
colocado en la Kaaba para ser adorado, llegando a más
de 360 dioses e imágenes. Esto hacía de
la Meca una ciudad con mucho peregrinaje y comercio,
que eran explotados por los gobernantes de la ciudad.
LA PRIMERA REVELACIÓN
La revelación de Dios llegó a Muhammad
cuando éste tenía 40 años de edad.
Estando en uno de sus frecuentes retiros y me-ditaciones
en la cueva de Hirá, le sucedió algo que
cambiaría la historia de la humanidad.
Una de las últimas noches del mes de Ramadán,
Muhammad ve como una luz intensa penetra la cueva y
escucha una voz que le dice: "Lee", Muhammad
responde: "No se leer". La aparición
le ordena: "Lee", Muhammad responde nuevamente:
"No se leer", y la luz le dice: "Lee
en el nombre de tu Señor, el que creó;
creó al hombre de un espermatozoide. ¡Lee!
tu Señor es el más Generoso, que ha enseñado
al hombre lo que no sabía." (Corán
96:1-5) Después de esto, Muhammad siente que
el mensaje le queda grabado en el corazón y la
memoria.
Cuando salía de la cueva oyó una voz procedente
del cielo que le dijo: "Oh Muhammad, tu eres el
profeta de Dios, yo soy el ángel Gabriel."
Muhammad levantó los ojos y vio la figura del
ángel, que ,radiante, le seguía donde
quiera que fijaba la vista.
Las revelaciones llegan al profeta a través del
Arcángel Gabriel y descienden en los momentos
más inesperados: cuando Dios lo dispone. Durante
los siguientes 23 años, Dios revela a Muhammad
los mensajes que contienen las enseñanzas del
Islam y se encuentran en el Sagrado Corán.
La característica principal del Islam es que
no admite separación alguna entre los asuntos
de la vida terrena y los asuntos de la vida espiritual.
No se limita sólo a purificar la parte espiritual
del hombre sino que su dominio se extiende al orden
social, político, moral, económico, etc.
Sin que nada se escape al veredicto de Dios en la forma
de vida islámica.
LA PRÉDICA DEL ISLAM EN LA MECA
Cuando Dios el Todopoderoso ordena a Muhammad que divulgue
el Islam, éste congrega a su gente en la colina
de Safa y les dice: "¿Os gustaría
vencer a vuestro mayor enemigo?" La multitud preguntó:
"¿Quién es y donde está ese
enemigo?". Muhammad contestó: "El enemigo
sois vosotros mismos y se esconde en vuestro corazón,
boca y mente...está en vuestro corazón,
pues adoráis a falsos dioses; y en vuestras mentes,
pues sois idólatras, y en vuestras palabras,
porque alabáis a fetiches, imágenes y
objetos inanimados. Dios es único y no tiene
intermediarios, mediadores ni copartícipes. Si
Les adoráis y cumplís con Sus ritos y
creencias, yo os ofrezco en Su nombre las bendiciones
de este mundo y las delicias del paraíso. Volved
al camino recto. Glorificad a Dios, Creador de los Mundos,
Señor del Día del Juicio Final".
La
gente se sorprendió mucho al oír estas
palabras, pues creían en muchos dioses y adoraban
a los más de 360 dioses e imágenes en
la Kaaba. Adorar a un solo Dios Omnipotente y Omnipresente
significaba acabar con sus dioses y cambiar su forma
de vida. Si se sometían a Dios tenían
que dejar sus pasiones, vicios y corrupción,
que los gobernantes de La Meca explotaban. Abu Sufián
lidera la oposición al profeta y llama a Abu
Tálib para que acalle a su sobrino, porque pretendió
"prohibir el culto de los dioses que nuestros padres
adoraban" y añade: "Le declararemos
la guerra si no le haces callar. Dile que le daremos
riqueza, poder y oro; lo que pida." Abu Tálib
cuenta esto a su sobrino Muhammad y este responde: "¡Oh
tío mío! ¡Cuán grato sería
complacerte! Pero, por Dios, aunque me pongan el sol
en mi derecha y la luna en mi izquierda para que deje
el mensaje de Dios no lo dejaré, aunque me cueste
la vida".
Ante la negativa del profeta, se inició una fiera
persecución en contra de los musulmanes; fueron
torturados, asesinados y desterrados; se emplearon los
medios más radicales y más violentos.
Abu Sufián afirmaba: "Cualquier medio es
lícito, ante la imperiosa necesidad de acallar
a quien habla mal de los dioses de nuestros antepasados..."
Los habitantes de la Meca, idólatras y materialistas,
no podían admitir las prédicas del profeta,
que cambiarían un sistema de vida al cual no
quieren renunciar. Las ideas de Muhammad les eran inadmisibles
por dos razones. Una moral: aceptar que sus padres y
antepasados adoraban a dioses falsos, ídolos
e imágenes; esto implicaba una censura y un castigo
eterno, lo que destruiría la gloriosa imagen
de sus antepasados. Otra de tipo económico: La
Meca no tiene industrias ni zonas agrícolas,
ni minerales ni artesanías; toda la economía
se basa en los peregrinos y las caravanas, trayendo
los vicios, la bebida alcohólica, la prostitución
y la usura, que eran bien explotados y beneficiaban
a los gobernantes de la Meca.
Cuando Muhammad intentaba predicar, una turba de asalariados
de Abu Sufián cubría su voz con gritos
y cantos obscenos; por las noches dejaban basura y restos
de carroña en su puerta. No le podían
matar por temor a la venganza de su tribu, que era muy
influyente.
Una tarde, cuando el profeta rezaba, Abu Yahl, cubre
su cabeza con el estómago de un camello, lleno
de sangre y excrementos; Ruqaiya, la hija de Muhammad,
corta las ataduras salva a su padre de la asfixia. Lleno
de sangre e inmundicias, el profeta dijo: "Vamos
a casa, debo cumplir con la oración, el más
sagrado y reconfortante de los deberes."
Muhammad envía un grupo de musulmanes a refugiarse
en Abisinia, gobernada por el Negus, un rey cristiano.
Este los recibe fraternalmente, porque los fundamentos
de la religión islámica no varían
mucho de la religión cristiana monoteísta.
Los enemigos del profeta en la Meca enviaron emisarios
y presentes valiosos para que se les entregue los "rebeldes
fugitivos", pero el rey, conocedor de la religión
islámica, que tanto respeto muestra por Jesús
y María, les dijo después de trazar una
línea en el suelo: "La diferencia entre
su religión y la nuestra es menor que esta línea,
recoged vuestros presentes, los musulmanes son mis huéspedes
y se pueden quedar el tiempo que quieran".
Los musulmanes que quedaron en la Meca, fueron torturados
o muertos, casi todos perdieron sus bienes, como Suhaib
Arrumi. Los camellos de sus caravanas se contaban en
centenares y poseía una de las villas más
suntuosas en Taif, aún así prefirió
renunciar a sus bienes antes que abandonar la fe islámica.
PRIMERA
MEZQUITA DEL ISLAM
Los musulmanes emigraron finalmente a Medina, donde
fueron acogidos por sus nuevos hermanos de fe; el profeta
fue el último en dejar la Meca, a pesar del gran
riesgo que le significaba. Una vez llegado a Medina
empezó la construcción de la primera mezquita
del Islam. El profeta trabaja como albañil durante
varias horas al día, y ya no es joven, pues ya
pasó de los cincuenta años. Piensa que
cualquier trabajo es digno, pero la construcción
de una casa para adorar a Dios es algo realmente meritorio
y se siente muy feliz de hacerlo. Para llamar a la oración
se elige la voz humana; el muecín llama a los
creyentes a la oración, a la felicidad , la recompensa
y el éxito en ésta vida y en la otra por
venir.
En Medina se forma el primer Estado Islámico,
y Muhammad hace las veces de gobernante y juez, además
de Jefe militar en las campañas, la situación
fue bastante difícil al principio, pero ,con
mucha paciencia y devoción , los musulmanes soportan
los ataques de los idólatras de la Meca y las
intrigas de los hipócritas y judíos de
Medina.
El profeta se dirigía a los musulmanes de pie,
recitándoles las suras del Corán, que
hablan de la unicidad de Dios, de Su magnificencia,
Su justicia y misericordia. El profeta ordena a los
musulmanes practicar la caridad , la cual tiene matices
muy variados - La sonrisa frente a un hermano desconsolado
es caridad - Dar agua al sediento es caridad - Orientar
al que anda perdido es caridad - guiar a un ciego es
caridad - Hacer compañía al solitario
es caridad - Hospedar al viajero es caridad. También
enseña que no es un creyente quien se acuesta
con el estómago lleno mientras sus vecinos pasan
hambre.
EL
ÚLTIMO MENSAJE
Después de varias batallas y la entrada de multitud
de pueblos en el Islam, los musulmanes lograron entrar
en la Meca victoriosos, y sin derramar sangre. Limpiaron
la Kaaba de todos los ídolos a los que se rendía
culto y entonces rezaron al Dios Único, el Clemente,
el Misericordioso, Dueño y Creador de los mundos.
El profeta se siente muy feliz de volver a su ciudad
natal, pero su lugar está ahora junto a los musulmanes
en Medina, la capital del primer Estado Islámico,
fundado con la premisa de practicar el bien y prohibir
el mal, adorar solo a Dios, el Único.
El profeta volvería a la Meca un poco antes de
morir, en la llamada "Peregrinación de la
Despedida". Allí, ante alrededor de cien
mil personas, recuerda a los fieles el cumplimiento
de los preceptos islámicos: Queda prohibido el
adulterio, la prostitución y las obscenidades
- Queda prohibido el asesinato, el falso testimonio,
el robo, la usurpación, el pillaje - Queda prohibida
la usura y la calumnia. todos los asuntos de la nueva
nación quedan reglamentados: La tenencia de tierra,
el uso del agua, la propiedad privada, el tráfico
comercial, los tributos legales y las relaciones internacionales.
El profeta les dice: "Sed testigos que cumplí
con la misión y os hice llegar el mensaje, sed
testigos." les recomienda: Cuidar de los bienes
de los huérfanos, ser considerados con las viudas
y los ancianos, generosos con los necesitados, respetuosos
con las mujeres; ser recatados en el lenguaje y la forma
de vestir, ser justos ante todo y no olvidar que los
creyentes son hermanos. Todos los hombres son iguales,
excepto en el temor y la adoración de Dios. Todos
los musulmanes integran, en igualdad de derechos, la
Umma (Comunidad Islámica) .
Después de esto retorna a Medina y empieza a
debilitarse. Ya se había completado la revelación
divina y él cumplió con la divulgación
de su mensaje, la historia no sería igual después
de él, el Sello que cerró la larga lista
de profetas de Dios. Se iba dejando una generación
de creyentes que llevarían el mensaje de la adoración
de Dios, el Único,(el Monoteísmo) por
todo el mundo, trayendo luz y salvación para
la humanidad. "Procurad la ciencia, aunque sea
en la China" les dijo. Había nacido la civilización
islámica.
A los 63 años de edad, el 12 de Rabi I del año
11 de la Hégira (632 EC), murió el Profeta
- La Paz y Bendiciones de Dios sean con él -
Mientras le sobrevenía la muerte no dejaba de
aconsejar a su gente: "No hagáis de mi tumba
objeto de adoración, como lo hicieron las gentes
anteriores con sus profetas... Sed asiduos a la oración."
Desde ese día, este hombre extraordinario que,
como mínimo, estuvo a la altura de los más
grandes profetas, estadistas, guerreros, teólogos,
legisladores, oradores y filósofos, reposa en
Medina, en el lugar donde le sobrevino la muerte. Solo
cien años después de su deceso, el mensaje
del Islam llegaba a Francia y España en Occidente
y a China en el Oriente. (Hoy, sus seguidores suman
más de mil cuatrocientos millones de personas
en todos los países del mundo y el Islam es la
religión de más crecimiento en la tierra.)
Los musulmanes no adoran a ningún profeta, sino
que siguen a todos los mensajeros y profetas en la adoración
exclusiva de Dios, el Único, el Todopoderoso.
Musulmán: Es quien se somete a Dios y cumple
con Sus leyes, puede ser de cualquier nacionalidad.
Árabe: No es igual que Musulmán, el árabe
se refiere a un idioma y una raza, la raza árabe
profesa diferentes religiónes, aunque en su mayoría
son musulmanes.
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