Fragmentos
 
 

Piedritas

En una ocasión el Sheik Shibli, santificada sea su alma, se vio arrebatado en un estado místico, y fue por ello encerrado en un asilo de lunáticos. Imaginando que lo amaban, muchos fueron a visitarlo ahí.

“¿Quiénes sois?”, preguntó el Sheikh Shibli
“Somos algunos de los que te aman”, replicaron.

Entonces Shibli comenzó a juntar piedras para arrojárselas a sus visitantes, con lo cual comenzaron a dispersarse diciendo, “¡Ay, el venerable Sheikh en verdad se ha vuelto loco!”

Cuando se iban los llamó: “Me pareció oír que decían que me amaban. Ni siquiera pueden aguantar que les lance una piedra sin huir de mí; ¿qué ha sido del amor que sentían por mí? Si realmente me amaran, habrían tolerado esta pequeña excentricidad mía y sufrido con paciencia cualquier molestia que les causara”.



Conocimiento

" conocimiento sin práctica es locura, la práctica sin conocimiento, inutilidad”. El sabio es el que pone el conocimiento en acción, vive en la acción. El sabio es el que, habiendo saboreado la vida, conoce el arte de vivir en acción.
Iman Al Ghazzali

















 
 


desdichas

Una de las enfermedades del alma es buscar la ayuda de las criaturas cuando uno tiene una desdicha, pensando que el otro es capaz y tiene el poder de solucionarselo.
El dice: "Si Dios te impone una desgracia, no hay para apartarla ningun otro que El, si El quiere para ti un bien, nadie podra impedir Su Favor" (Corán 10:107)
Y asimismo agrega :"No hay un animal en la tierra cuya subsitencia no incumba a Dios" (Corán 11:6).



Accion


Decía el Iman al-Gazzali: “Un conocimiento sin práctica es locura, la práctica sin conocimiento, inutilidad”. El sabio es el que pone el conocimiento en acción, vive en la acción.
El sabio es el que, habiendo saboreado la vida, conoce el arte de vivir en acción.



Agradecimiento y Paciencia


La fe tiene dos mitades.
Una es el agradecimiento, y la otra es la paciencia.
La forma más elevada de la paciencia se muestra en el momento que golpea la desgracia”. (Daylami, Anas ibn Malik)



Deseos


El ser humano está dominado por sus deseos.
Quienes estén encadenados a sus pasiones están moralmente desequilibrados y, como consecuencia, sus pensamientos y sus percepciones son imperfectos; sus propias creencias, al igual que el conocimiento de la Realidad, distan de ser verdaderos.
Primero es preciso corregir el pensamiento del enfermo y transformar sus pasiones en virtudes. Una vez que la mente encuentra la salud, puede concebir la manera más correcta de percibir la Realidad.
Para trabajar y atravesar la senda, el sufí necesita la fuerza necesaria que una alimentación correcta le puede proporcionar. Por ello se ha dicho: “Lo que el sufí come se transforma en cualidades espirituales y luz. Sin embargo, lo que los otros comen satisface sus apetitos y sus pasiones”.



Esfuerzo


Todo ser humano ha sido invitado a combatir su egoísmo, y hacerlo desplegando un gran Esfuerzo (Muÿâhada). Toda victoria sobre el EGO produce en el ánimo una satisfacción.

El Esfuerzo es un instinto en todos los seres humanos, y es el esfuerzo que realizan para no dejarse conducir por sus inclinaciones a la autodestrucción. Para los musulmanes, además, es una prescripción. En la medida de sus fuerzas y lucidez, cada musulmán debe doblegar su egoísmo, faltando a un principio fundamental del Islam si no lo hace. Pero para las sufíes, que son aquellos que se han propuesto descubrir a su Señor y bañarse en su luz llevando al extremo la obediencia que le deben en sintonía con la esencia del universo, sujetándose por completo a Él, el Esfuerzo es la quintaesencia del Camino.

El Esfuerzo es un proceso largo y penoso. Cada vez que el peregrino derrota un aspecto de su EGO con la espada de la Verdad, Allah le devuelve la vida y de nuevo lo desafía y busca someterlo, y esto sucede una y otra vez, convirtiéndose en una larga batalla, ésa a la que el Profeta llamó Yihâd (batalla) Mayor. Y es porque, en realidad, el EGO es tremendamente complejo y tramposo, y cuando se cree que se le ha vencido en un frente sus rescoldos reaparecen en otra parte. Todo esto es lo que hace necesaria la asistencia de un Maestro capaz de advertir lo que se le escapa al aspirante, que se apresura a creer en la victoria cuando aún le queda mucho camino que recorrer.

El Corán enuncia la necesidad de realizar el Esfuerzo y mantenerse constante en el: “A quienes se esfuerzan por Mí, los guiaré por mis caminos”. El peregrino hacia Allah (el sâlik) permanece a las puertas de Allah y cada uno de sus esfuerzos es una llamada hasta que accede guiado por Allah mismo hasta su Presencia cuando no queda nada de su EGO. Hz.Al-Yîlâni dijo: “Quien en sus comienzos no empieza por Esfuerzo, no encuentra nada en el Camino”.

El que espera algún fruto del camino de los sufíes sin prestarse a realizar esfuerzos soberbios que lo desapeguen de sus propias mentiras y creencias se verá defraudado. Hz.Al-Yîlâni decía: “Enhorabuena a aquél cuyo corazón sienta inclinación por el Esfuerzo, y ay del esclavo cuyo corazón se abandone a sus propios apetitos”. Y también dijo: “Quien esté privado del Esfuerzo no alcanza la paz Interna. Quien quiera entrar en el Océano de la Contemplación tiene que elegir el Esfuerzo.



El EGO


La naturaleza del EGO lo hace encontrar reposo en la hipocresía y el fingimiento, la falsa pretensión, y se satisface en ser adulado.
Es voraz, pretencioso, rebelde, se forja vanas esperanzas.
Su verdad es mentira, sus afirmaciones son engaños, y todo lo suyo es engreimiento.
Si se confía en él, se atasca; si se le da libertad, se hace indómito; si se le da lo que quiere, se destruye a sí mismo; si no se le piden cuentas, te vuelve la espalda.



Dudas?


Es bueno tener dudas, pero uno no debería permanecer en la duda.
La duda debería llevarte a la Verdad. No te quedes en las preguntas.
La mente también te puede engañar.
El conocimiento y la ciencia pueden engañarte.
Existe un estado, que es parte del destino de algunas personas, en el que los ojos que ven dejan de ver, los oídos que oyen dejan de oír, y la mente que imagina y considera deja de imaginar y considerar.



Tu o Yo???


He visto a mi Señor con el ojo del Corazón.
He dicho: ¿Quién eres?
Ha contestado: Tú».
Al-Hallaÿ